Mi nombre es Íñigo García Arbizu, vecino de Zizur Mayor. Les escribo desde Doha, Qatar, donde me encuentro desde el pasado sábado al mediodía viviendo de primera mano la delicada situación que se está desarrollando en la región tras el cierre del espacio aéreo y el aumento de la tensión militar.
El motivo de este mensaje es trasladar públicamente la preocupación que estamos viviendo muchos ciudadanos españoles que actualmente nos encontramos aquí atrapados, así como intentar que nuestra situación tenga mayor visibilidad. La sensación general entre muchos de nosotros es que la información y el apoyo que estamos recibiendo por parte de las autoridades españolas está siendo muy limitado y, en muchos casos, insuficiente para la gravedad del contexto.
Quiero dejar claro desde el principio que soy plenamente consciente de la complejidad de la situación internacional actual. Entiendo que se trata de un escenario delicado que requiere prudencia, coordinación y gestión cuidadosa por parte de las instituciones. Mi intención no es señalar a personas concretas ni generar confrontación, sino trasladar la realidad que estamos viviendo sobre el terreno y la creciente inquietud entre los ciudadanos españoles que permanecemos aquí.
En estos días, la información que hemos recibido por parte de la embajada se ha limitado principalmente a documentos con recomendaciones muy generales. En algunos casos, estas indicaciones resultan difíciles de aplicar en la práctica. Por ejemplo, una de las recomendaciones recibidas es “mantenerse en plantas bajas y alejado de cristales”. Sin embargo, mi habitación en el hotel se encuentra en la planta 11 y cuenta con un gran ventanal. Evidentemente, como huésped no tengo capacidad para modificar estas condiciones, por lo que muchas de estas recomendaciones resultan poco realistas en nuestro contexto.
También he intentado contactar en varias ocasiones con la embajada por vía telefónica. En algunos intentos no obtuve respuesta y, cuando finalmente logré hablar con alguien, la información facilitada fue muy básica y sin demasiados detalles sobre posibles soluciones. Además, hace varios días envié un correo solicitando información concreta sobre posibles planes de evacuación o alternativas de salida y, hasta el momento, no he recibido ninguna respuesta.
Una de las situaciones que más llama la atención entre los españoles aquí presentes es que, paradójicamente, la comunicación más constante que estamos recibiendo proviene de Qatar Airways. Representantes de la aerolínea acuden diariamente al hotel para informar sobre la situación y resolver dudas, mientras que la presencia institucional ha sido mucho más limitada.
Entendemos que organizar una evacuación o una solución de salida en un contexto internacional tan inestable no es sencillo. Sin embargo, el único mensaje que estamos recibiendo hasta ahora es que debemos esperar, sin que se nos proporcione información clara sobre plazos, alternativas o posibles escenarios. Esta incertidumbre está generando una creciente ansiedad entre los ciudadanos.
De hecho, algunos españoles están empezando a buscar soluciones por su cuenta. En los últimos días han surgido iniciativas para viajar en autobús hasta Riad, pagando el trayecto de forma privada, con la intención de volar desde allí hacia Europa. Lo que inicialmente parecía una opción improvisada se ha convertido en una vía real de salida, ya que varios compañeros del hotel han logrado regresar a España de esta manera. Resulta difícil comprender por qué, organizándolo de forma individual y asumiendo mayores riesgos, algunos ciudadanos están consiguiendo regresar antes que a través de canales oficiales.
Por mi parte, sigo confiando en que las autoridades españolas y las aerolíneas puedan organizar una solución segura para los ciudadanos que permanecemos aquí. Mi intención es actuar con prudencia y esperar a las instrucciones oficiales. Sin embargo, lo que muchos necesitamos en estos momentos es información clara, transparente y actualizada sobre cuál es la situación y qué alternativas se están contemplando.
La paciencia se vuelve cada vez más difícil cuando uno se despierta a las cuatro de la madrugada con sirenas sonando en la ciudad de Doha y presencia misiles cruzando el cielo. No es una situación que pueda vivirse con normalidad ni tranquilidad durante demasiado tiempo.
También resulta llamativo que, mientras en redes sociales oficiales se está comunicando activamente sobre la situación en otros países de la región, apenas se menciona la realidad que se vive en Qatar, donde aproximadamente 8.000 ciudadanos españoles también se encuentran actualmente atrapados con muy poca información pública sobre su situación.
Mi intención al escribir a los medios no es otra que dar visibilidad a esta realidad y trasladar de forma respetuosa, pero firme, la preocupación que muchos españoles estamos viviendo aquí. Está a punto de cumplirse una semana desde que comenzó esta situación y, desde nuestra perspectiva sobre el terreno, la incertidumbre y la tensión no han hecho más que aumentar.
Ojalá este mensaje pueda ayudar a que nuestra situación sea conocida y a que se aceleren las soluciones para quienes seguimos esperando poder regresar a casa.