Ahora que con mi nieta frecuentamos estos sitios, me acuerdo de cuando era niña e iba con mis vecinos del barrio y sus hijos al parque infantil de Amara, en San Sebastián-Donostia. Mi vecina, cuando nos montábamos en los columpios, nos decía que había que contar veinte y bajar para que se montaran otros niños y todos tuviésemos la misma oportunidad.  

Digo esto porque he leído que en los toboganes que hay en la plaza de San Francisco, en Pamplona-Iruña, hay colapso, porque parece que ahora se montan en una cosa y se pueden pasar toda la tarde y nadie dice nada. Y aquí es cuando me acuerdo de lo que nos decía mi vecina cuando eramos pequeños, mientras que ahora en los parques nadie dice nada.