Paseo Sarasate. Baños públicos y trato social
Leo que se permitió a la asociación que trata de evitar la supresión de los baños públicos del paseo de Sarasate el poder exponer sus razones en el ámbito de un pleno del Ayuntamiento de Pamplona. Una demostración de “transparencia y atención ciudadana” de 5 minutos, a última hora. Tiempo y ubicación horaria que demuestra, también, la “total empatía” de nuestros próceres con la ciudadanía que se atreve a intentar enmendarles la plana. Y para demostrar, el correspondiente edil, su compenetración con saber marcar su tiempo de exposición de respuesta, con lo permitido a los demandantes, parece ser que se valió de que los baños actuales no cumplen con las normativas de accesibilidad (sin especificar datos concretos) y, por tanto, se mantendrá la demolición y eliminación de un servicio higiénico público que no solo debiera mantenerse, sino que debiera haberse contemplado (aun se está a tiempo) su rehabilitación y ampliación completa. Solo personas que transiten por esa zona con las correspondientes “orejeras prepotentes”, tanto en situaciones normales como las críticas –muchas– de gran afluencia, pueden discutir su utilidad. Y ese parece ser el caso de nuestros ediles, concretado, por su respuesta, a la asociación demandante.
Yo no voy a discutir aquí que los baños en juego puedan adolecer de condiciones de accesibilidad según cumplimientos normativos (¿solo éstos de los existentes en el ámbito de la ciudad? ¿seguro que los portátiles provisionales que se colocan en los eventos o fiestas las cumplen?). Es más, no lo pongo en duda, pues solo habría que fijarse en la anchura del acceso para permitir una fluencia simultánea, sin problemas, de entrada y salida de los usuarios. Y seguro que habrá otras mejoras a establecer. Pues, oigan señores, se estudian, se planifican y se ejecutan, para mantener una ventaja social que para sí quisieran en múltiples ciudades. Las eliminaciones de infraestructuras, de cualquier tipo, se realizan cuando su permanencia supone una lacra para la mejora de la sociedad, en cualquier aspecto, a la cual no aportan más que inconvenientes. Cuando no es así, como es el caso, se establece su preservación a través de las mejoras oportunas para su idoneidad. Si optásemos por no plantearnos las cosas de modo previo a decidir su eliminación, no quiero ni pensar lo que podría padecer una población en función de quién mandase en cada momento.
Dicho todo lo anterior (no me quiero extender, pues ya se publicaron cartas previas donde expresaba detalladamente lo que creo se pretende), apelo a que nos dejemos de “castigar el sofá” y protestemos masivamente para que, quienes mandan en el Ayuntamiento de Pamplona, se vean interpelados, de tal modo, que queden retratados nítidamente respecto a sus ínfulas de progresismo y otros “ismos” de pancarta reivindicativa, a la que suelen recurrir de modo machacón cuando están en situaciones de oposición. Yo veo las manifestaciones de la asociación que está intentando que no se eliminen estos servicios públicos, y veo “cuatro y el de la moto” (sin ánimo de faltar al respeto, pues creo que se me nota mi apoyo total). ¿Se pueden llegar a imaginar esas manifestaciones si quienes avalasen las protestas fuesen los mismos grupos políticos que ahora hacen caso omiso a esos planteamientos de preservación? No creo que haga falta mucha imaginación. En general, tenemos lo que nos merecemos (tampoco he observado un apoyo de los que actualmente son oposición, por lo que se supone que están de acuerdo en esa eliminación, ¿no?).
Pues nada, sigamos así permaneciendo atentos a la pantalla desde el poco usado rincón de pensar, y, llegado el momento, en un futuro muy próximo, corramos a evacuar de emergencia guardando colas extensas en el par de baños individuales portátiles que pretenden sustituir el servicio actual, mientras mentamos cosas irreproducibles aquí, y nos acordamos de cómo se han eliminado, también, trabajos que cumplían una labor social higiénica muy importante. Sobran puestos de trabajo, ¿verdad? En fin.