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El navarro adelantado a su tiempo que quería la 'Suecia vasca' e impulsó las ikastolas

Ante todo, fue un pionero. Fue el primero de muchas cosas en política. Nació y creció aquí, digirió empresas y se comprometió como pocos con la cultura vasca antes de asumir la Lehendakaritza

El navarro adelantado a su tiempo que quería la 'Suecia vasca' e impulsó las ikastolasChema Pérez

Carlos Garaikoetxea Urriza (nacido en Pamplona el 2 de junio de 1938) fue, ante todo, un adelantado. El lehendakari ohia vivió una carrera política que le hizo conocer las cotas más altas más rápido que nadie. A los 41 años, ya había sido parlamentario foral de la primera legislatura (por el PNV), entre abril de 1979 y el 13 de julio de 1980; presidente del PNV (elegido en la asamblea nacional que los jeltzales celebraron en Pamplona en 1977), presidente del Consejo General Vasco (en la etapa preautonómica) y primer lehendakari del recién estrenado gobierno de la CAV.

Pero antes de su extensa carrera política (que después de Lehendakaritza siguió hasta el Parlamento Europeo, donde fue diputado entre 1987 y 1991), Garaikoetxea ya era un conocido abogado-economista, amante del monte, del esquí y del fútbol (jugó en Oberena), la pesca y la pelota, uno de los principales impulsores de las ikastolas navarras desde los sesenta y presidente de San Fermín Ikastola.

Su infancia en Pamplona y sus lecciones de euskera a escondidas

Nació en el seno de una familia de pueblo, “católica tradicionalista”, según sus propias memorias, numerosa (eran siete hermanos) y de tradición carlista. Su padre hablaba euskera y él lo aprendió, como sus hermanos, ya de adolescente, a riesgo de recibir alguna que otra bofetada en la escuela cuando era descubierto con una gramática elemental de euskera.

Pasó su niñez en la Rotxapea y estudió tanto en el colegio de los Maristas como en los Escolapios. En un reportaje publicado en 1980 en el periódico El País, el periodista Javier Angulo cuenta que fue a partir de los trece o catorce años cuando se sintió atraído hacia la ideología nacionalista, a base de leyendas vascas y las obras de Arturo Campión, Iturralde, y Oloriz, entre otros. El libro que quizá más le impacto fue La causa del pueblo vasco, de Javier de Landáburu, que terminó por conformar su orientación política.

Impulsor de las ikastolas y veranos en Londres y París

Su etapa universitaria la pasó en Bilbao, donde estudió en la Universidad de Deusto. Una reseña publicada en 1980 en el extinto Diario16 recoge que a Garaikoetxea lo que de verdad le hubiese gustado ser es abogado, y no tanto economista y gerente, los puestos de trabajo que ocupó antes de su dedicación a la política. En sus tiempos universitarios pudo pasar varios veranos en Londres y en París, y su militancia le llevó, antes del año 1970, al campo cultural: al fomento del euskera y las ikastolas, a la sección de euskera de la Institución Príncipe de Viana.

Su etapa como industrial previa a la política

Fue un adelantado en la política porque antes lo había sido en los negocios. A los 29 años ya llegó a la presidencia de la Cámara de Comercio de Navarra, adonde llegó con el bagaje de haber sido economista en la empresa Sigma de Elgoibar, dirigida por Aingeru Berazadi. El asesinato del empresario vasco a manos de ETA le causó una honda impresión, traducida en su más absoluta repugnancia hacia todo tipo de violencia, un rasgo diferencial de su política mantenido durante toda su vida. Fue, también, gerente de Embutidos Mina, una gran empresa de procesamiento cárnico a la que llegó por motivos sobrevenidos: la temprana muerte de su cuñado, hermano de Sagrario Mina, la mujer con la que se había casado y con la que tuvo tres hijos, Carlos, Iban y Mikel. Pasó también por Tracsa y por Eaton Ibérica, en Pamplona, donde conoció los años de las grandes huelgas fabriles.

Un creciente protagonismo en lo político le llevó a vivir a caballo entre Bilbao (pasó temporadas viviendo en la decimotercera planta del hotel Ercilla), Zarauz, donde se estableció durante un tiempo, y Pamplona, su ciudad natal y donde vivían su mujer y sus hijos. En el reportaje de Diario16 se reproducían unas declaraciones suyas en las que reconocía con pena que la pagana de todo era su familia.

Fue quien pagó el precio del sueño político de Carlos Garaikoetxea, resumido en una declaración del reportaje: “Me duele el sufrimiento de los demás y las injusticias, me preocupan las desigualdades tremendas, inevitables, por razones de cuna. Creo en un proceso gradualista, socialdemócrata. Me siento socialdemócrata y puestos a elegir un modelo, me inclinaría por Suecia”.