guerra en ucrania

Qué hacer frente a Putin

06.03.2022 | 00:35
La guerra en Ucrania y sus consecuencias abren la duda sobre cuál debe ser la respuesta más justa e idónea.

Tras la invasión de Rusia, la guerra en Ucrania irrumpe con toda su crudeza. ¿Qué es lo más justo? ¿Cómo lograr un desenlace lo menos trágico posible? ¿Dónde quedan los derechos humanos? Lo abordamos con tres especialistas.

Certezas y dilemas ante una guerra. Preguntas de carácter ético, político y estratégico. Tres especialistas nos dan sus impresiones.

Martín Zabalza, director general de Paz , Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra, defiende la intervención militar en Ucrania. Dice discrepar de "esa idea romántica de armar al pueblo porque siempre termina mal, vulnerando todo el mundo los derechos humanos de todo el mundo". Pero se muestra favorable al envío de armas que Pedro Sánchez anunció el miércoles, a "la resistencia ucraniana".

Para José Antonio Sanahuja, catedrático de la Complutense, "se puede auxiliar a Ucrania, incluso enviando armas si es necesario, pero esos pasos tienen que estar encaminados hacia una solución pacífica y justa de este conflicto". Se apoya en la Carta de Naciones Unidas, y al mismo tiempo apela a la responsabilidad y a la prudencia. Cree que en este momento, "Putin no va a cejar hasta que la ecuación de poder cambie", aunque piensa que es "altamente improbable" un ataque a países de la OTAN. No descarta que Putin se encuentre "con dificultades mucho mayores de las previstas en el campo de batalla". También cree que "unas sanciones bien diseñadas pueden ser muy efectivas " frente a Rusia y a sus "élites dirigentes por parte de la UE, y así abrir "espacio para la diplomacia".

Kristian Herbolzheimer, director del Instituto Catalán Internacional por la Paz, se suma a "una oleada internacional de solidaridad" con Ucrania. "Condenamos sin paliativos una agresión injustificable de Putin", subraya. "Nos mueve la indignación, la injusticia y una cierta admiración por la voluntad de resistencia frente a una agresión completamente injustificable", donde "los objetivos del agresor son imponer sus condiciones, inaceptables".

Herbolzheimer lamenta que el "problema político tiene muy difícil solución", pero advierte sobre "un discurso militarista que a largo plazo percibimos de alto riesgo". Y explica su temor: "Yo no puedo juzgar la opción por la resistencia armada de la población de Ucrania, pero me angustia profundamente las consecuencias que va a tener". El director del ICIP pregunta a "aquellos que de una forma muy entusiasta desde la comodidad de no estar en la guerra apelan a armar a la población de Ucrania y critican a quien no comparten el fervor militar", si "en otros contextos de invasión que viola el derecho internacional" la doctrina cambia. Herbolzheimer habla de Siria, "que empezó con una protesta ciudadana no violenta reprimida, siguió con una resistencia armada reprimida, y acabó en una intervención militar internacional sobre suelo sirio, que ha destrozado completamente el país, donde ha acabado ganando el régimen autoritario". Volviendo a Rusia vaticina que "dado que la balanza militar va a seguir siendo favorable a Putin, un número creciente de voces van a pedir la intervención militar, como en Siria. Y ahí el riesgo es obviamente que el conflicto escale a uno mucho mayor".

El envío de armas se observa con comprensión, la hipótesis menos clara es qué traerá la intervención europea si la guerra se alarga

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