El último histórico en la clandestinidad

Con casi medio siglo de pertenencia a ETA a sus espaldas, fue pieza clave en las negociaciones con el Gobierno de Zapatero

09.02.2020 | 09:01
El exdirigente de ETA arrestado ayer, en una imagen de archivo.

pamplona - Nacido en Ugao-Miraballes en 1950, Joseba Urrutikoetxea ingresó en ETA en 1970 con tan solo 20 años. Así, con la friolera de medio siglo de militancia en la organización a sus espaldas, lo ha sido todo en la banda, desde miembro de comando a principal dirigente, dejando en su trayectoria numerosas participaciones en la organización y ejecución de atentados y otras acciones. Entretanto, también ejerció de parlamentario vasco de la Izquierda Abertzale a finales del pasado siglo y principios del presente y, una vez regresó a la clandestinidad, fue uno de los principales interlocutores con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la negociación que se truncó en 2006.

Josu Ternera era el último miembro histórico de ETA en paradero desconocido e historia viva de la organización, a la que contribuyó a poner punto y final en 2018 con la lectura del comunicado de disolución. Ya desde principios de los años 80 ejerció funciones de responsabilidad en el aparato internacional de la banda, del cual se hizo cargo tras la detención en 1986 de Domingo Iturbe Abasolo. Así, Urrutikoetxea tomó parte en todos los intentos de conversaciones con el Gobierno español, entre ellos el de Argel en 1989, cuando ya estaba preso en Francia tras ser procesado en el sumario de la cooperativa Sokoa.

Tras ser extraditado a España y mientras cumplía su condena, fue elegido en 1998 parlamentario de Euskal Herritarrok, cargó que continuó ejerciendo cuando quedó en libertad en el año 2000. Sin embargo, tras su procesamiento en la Audiencia dos años más tarde por el atentado de la casa cuartel de Zaragoza en 1987, optó por no comparecer y regresar a la clandestinidad, en la que ha permanecido 17 años. Una vez reintegrado en la dirección de ETA, tuvo un papel protagonista como interlocutor con el Gobierno socialista en las conversaciones en Suiza y Noruega de 2005 y 2006, que se vieron truncadas por el atentado de la T-4 de Barajas. En el transcurso de la negociación, jugó un papel conciliador y se mostró partidario del diálogo, hasta que fue sustituido en la mesa por Francisco Javier López Peña Thierry. En estos encuentros, Urrutikoetxea estableció una relación cordial con el socialista Jesús Eguiguren, interlocutor del Ejecutivo español que ayer definió a Ternera como "héroe de la retirada" de ETA. En los últimos años, Josu Ternera ha ejercido un papel más bien discreto en la organización, salvo por algún intento de negociar la entrega de armas con el Gobierno de Mariano Rajoy o por su papel en la lectura del comunicado de disolución. Su nombre volvió a la palestra en 2015, cuando su hijo Egoitz Urrutikoetxea fue detenido en París por su vinculación con la banda armada, aunque fue puesto en libertad días más tarde. Mientras tanto, el padre se afanaba por eludir el cerco policial en territorio francés. Hasta ayer. - M. Aizpuru