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Enrique Maya abre el balcón del Ayuntamiento al presidente del PP en un acto de marcado tinte electoralista

10.02.2020 | 07:01
Casado, flanqueado por Esparza y Maya, en el balcón principal del Ayuntamiento de Pamplona.

Enrique Maya abre el balcón del Ayuntamiento al presidente del PP en un acto de marcado tinte electoralista.

pamplona - Fue un acto electoral con la plasticidad de los buenos atrezos. El presidente del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pablo Casado, pasó por Pamplona y recibió el apoyo de la plana mayor de Navarra Suma. Era la quinta visita de Casado este año a Pamplona. De marzo a junio a razón de una por mes. Ayer, en una soleada mañana de octubre, UPN proyectó con un relieve significativo a Casado, al que las encuestas le señalan como el rotundo vencedor en la pugna con Rivera. El alcalde no dudó en que se abriera el balcón principal del Ayuntamiento para que Casado, Esparza y él mismo se asomaran ante la prensa en postal de precampaña. Después. Esparza y Casado intervinieron ante los medios en la plaza Consistorial.

Tal vez hable ahora más pausado, pero el líder del PP demostró que cuando se trata de Navarra la estrategia de modulación queda arrinconada. Casado tiró de un estilo marca de la casa, ese que califica a Navarra Suma como "la historia de un éxito para todos los navarros", que habla sin pestañear de un "acuerdo de Gobierno" del PSN con Bildu, o dice que "no es admisible que en un gobierno autonómico manden los de Bildu", como si fuera cierto. En un guion y tono prácticamente calcado al de Javier Esparza. "Ningún secretario general del PSOE había autorizado nunca los acuerdos entre su formación y los testaferros de ETA", dijo el propio Esparza en un momento de su discurso, en el que volvió a erigirse de teórico ideólogo del PSN. "Va a haber muchos ciudadanos que le van a decir no al Partido Socialista", acusándole de "renunciar a sus principios y su ideología".

Después, intervino Casado, que hizo una referencia a la necesidad de "unir" pero se aplicó a lo contrario. Advirtió de que "cualquier acuerdo que se tenga que hacer si gana el PP" tras las próximas elecciones generales "pasa por Navarra" y afirmó que "no es admisible que en un gobierno autonómico quien ponga los requisitos de gobernabilidad sean los que no reniegan de la violencia" Para el líder de los populares, "si hiciera falta algún tipo de conversación con el PSOE para pedir su abstención o para pedir que nos dejaran gobernar habiendo ganado las elecciones, lo que tenemos muy claro es que nuestra posición sobre Navarra es definitoria y que desde el Gobierno de la nación seguiremos reclamando que no haya ninguna administración que requiera de los votos de Bildu". Casado criticó el Gobierno presidido por María Chivite diciendo que "es la primera vez que un gobierno democrático a nivel autonómico necesita del concierto de aquellos partidos que no han condenado la violencia etarra y que siguen apelando a una historia criminal que ha dejado cientos de víctimas". Por eso, en su opinión, "pase lo que pase el 10 de noviembre la prueba del algodón está en Navarra". "Por mucho que Pedro Sánchez intente ahora envolverse en la bandera y amenazar a los independentistas en Catalunya con el 155, al final la hora de la verdad es Navarra". A su juicio, "no puede salir gratis electoralmente" al PSOE no haber apoyado a Navarra Suma a dedo desde Madrid. Según indicó, esta coalición es "el verdadero baluarte de la defensa de la foralidad y la españolidad de esta comunidad autónoma esencial no sólo para lo que hemos sido, sino sobre todo para lo que queremos que sea la España de nuestros hijos". Palabras de quien ayer evitó pronunciarse sobre la exhumación de los restos de Franco, y prefirió guardar silencio.