Convivencia sin violencia

21.11.2020 | 01:09
Activistas africanas de Save a girl, save a generation, Flor de África, Las poderosas y Las Kawiyat.

La asociación Dunia Musso organizó una jornada de acuerdo entre afronavarras en la Casa de la Juventud de Pamplona para dialogar sobre el machismo y racismo.

DATOS

Inmigración en Navarra. La comunidad de origen marroquí es hasta la fecha la más numerosa entre la población migrante en Navarra, con más de 14.000 personas.Marruecos y Ecuador tienen cifras muy similares de población nativa residente, y lejos de ellos las siguientes comunidades por población son la colombiana, la rumana, la búlgara y la peruana. Destaca, también, el gran número inmigrantes nacidos en América del Sur: Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia y Brasil.

La nostalgia de lo perdido se contrarresta con las nuevas metas. Sin embargo, cuando las incertidumbres se prolongan, la nostalgia aflora de forma más viva. El duelo migratorio no es un tipo de duelo único, sino que cada uno lo vive de una forma distinta.

Algunas de estas experiencias se compartieron ayer en la mesa redonda organizada en la Casa de la Juventud de Pamplona donde se contó con la participación de varias mujeres africanas activistas y con la moderación de Patricia Ruiz de Irizar, directora de Políticas Migratorias del Gobierno de Navarra, quien explicó que "estas jornadas necesitaban ser celebradas debido a que el auge de discursos racistas y xenófobos que quieren tumbar la convivencia tienen que ser censuradas". Patricia Ruiz expresó que esta iniciativa va dirigida principalmente a los más pequeños. "Jóvenes de distintos orígenes hablan entre sí sobre convivencia, sobre paz y, sobre todo, no a la violencia".

Los organizadores de la jornada han demostrado que la mejor forma de trabajar para acabar con la violencia contra las mujeres es la prevención, y dentro de esta herramienta la más eficaz es la educación. Los últimos informes publicados sobre jóvenes y violencia machista son realmente desbastadores, muestran actitudes, comentarios, acciones, etc que son claramente violentos y no percibidos de tal forma, llegando a normalizarse.

La asociación Dunia Musso trabaja con jóvenes de descendencia africana y navarra en educación sexo afectiva y en igualdad, para comprender, señalar y erradicar las conductas que puedan suponer violencia machista.

Dunia Musso organizó ayer la primera jornada Convivencia sin violencia en la Casa de la Juventud en colaboración con el Ayuntamiento de Pamplona y las asociaciones Flor de África, Acción contra la trata y Grupo Scouts San Andrés. A falta de pocos días para el 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres, Dunia Musso quiso unirse a la conmemoración debido a que uno de los objetivos fundamentales de la asociación es, precisamente, promocionar acciones para fin a todo tipo de violencia machista.

LAS BARRERAS DEL INMIGRANTE Las mujeres africanas desde su llegada tienen serios problemas de socialización. "Existe una ley de extranjería que no facilita para nada la posible integración mediante la inserción laboral de las mujeres, y que además, por serlo tienen una doble discriminación. Por otra parte, el aprendizaje de los idiomas no favorece la conciliación de estas", explicó Ruiz de Irizar.Existen a día de hoy numerosas barreras que impiden las facilidades de aquellos que llegan a Navarra. Fatoumata Traore, de Malí, llegó hace trece años a Pamplona y desde que llegó encontró obstáculos en su integración. "Uno de los más complicados ha sido el de la conciliación. Cuando llegué con mi hija, quería que estudiara, pero no había manera", explicó la maliense. El idioma no fue algo que le incomodase debido al ya hablar francés como lengua materna, pero para encontrar empleo sí que lo fue, "cuando llegué trabajé en traperos tres años, pero a día de hoy me estoy formando. Desde hace 4 años me dedico a la familia debido a que tengo 4 hijos y se me va el sueldo en guarderías, comedores... Al final uno valora lo que merece la pena y en mi cultura los hijos son muy importantes", manifestó Fatumata, que llegó a Navarra con una niña y posteriormente, dio a luz a tres navarros más.

La maliense se ha ido adaptando poco a poco en la cultura hasta el punto de encontrarse actualmente feliz. "Puedo hacer cosas que quiero y estoy bien con mi familia, que al fin y al cabo, es lo que más me importa", declaró a pesar de que, "aquí hay mucho racismo. Las mujeres africanas no recibimos el mismo trato. Lucho por esta igualdad", concluyó.

Ruiz de Irizar, a través de la mesa de conciliación, intentó aportar soluciones y propuestas para el trabajo desde la convivencia junto Hayat Traspas Ismail, cofundadora de Save a girl, save a generation, Esnart Mayamiko Liwonde, representante de la asociación navarra Flor de África y Mouna Rezgui Charni, integrante de los grupos Las poderosas y Las kawiyat.