Enara le hizo la última entrevista a David Beriain

Una pequeña de 6 años de 1° de Primaria del colegio de Artajona entrevistó en febrero al periodista para un proyecto escolar - "Yo no soy muy valiente, soy un cobardica, pero hay que enfrentarse al miedo para poder contar lo que pasa", afirma Beriáin en este audio

29.04.2021 | 19:41
Los niños de primero de Primaria del colegio de Artajona Reina Urraca escuchan la entrevista de su compañera Enara a David Beriáin

Hace dos años, la primera vez que Enara se cruzó en persona con David Beriain solo recuerda que tenía mucha hambre y que quería cenar. Así que mientras su padre, Agus Sánchez Garayoa, que se encarga de la gestión del polideportivo de Artajona, quería departir un rato con David, que había acudido a jugar a pala un rato para soltar brazos y el estrés, Enara no hacía más que tirar de la mano de su aita para llevárselo a casa. Saciado el hambre de aquel día, a Enara le entró más adelante la curiosidad de conocer a aquel palista barbudo que parecía todo un personaje.

De esta forma, Enara Sánchez Ripero, de 6 años y alumna de 1º de Primaria del colegio de Artajona, pensó que David le podía ayudar para escribir sobre alguien famoso del pueblo. Su compañero, Aitor, eligió al médico Txus Bañales, su compañera Cecilia quería contar la historia de su bisabuela y Enara entrevistó a David Beriáin Amatriáin, de 43 años, el hombre más encantado del mundo en hablar de Artajona y en colaborar con el colegio. Fue la última entrevista que concedió David y Enara fue la afortunada en realizarla.


Enara Sánchez Ripero

La efectuó entre el 14 y el 22 de febrero a través de audios de whatsapp y el pasado 24 de marzo la presentó junto a sus compañeros en el colegio. Esta es la transcripción de aquella conversación:

¿Cómo te llamas y cuántos años tienes?
–Hola Enara, ¿cómo estás? Yo me llamo David Beriain, soy de Artajona. Soy el hijo de Angelines Amatriain, que era profesora en el colegio, y de un señor de Uterga que se llama Javier Beriáin. Mi hermano también vive en el pueblo, se llama Eduardo Beriáin, está casado con Olga y es el papá de Aimar y de Mikel. Tengo 43 años, que son un montón, la verdad, son muchos muchos años.
¿A qué te dedicas?
–Me dedico al periodismo y a hacer documentales. ¿En qué consiste esto de ser periodista? En algo que ya estás aprendiendo a hacer tú. ¿Qué hacemos los periodistas? Vemos lo que ocurre, escuchamos, observamos, escuchamos las cosas que nos tienen que contar los demás, pensamos sobre esas cosas que hemos escuchado y hemos visto y nos han contado, y después lo escribimos y lo contamos. Todas esas cosas ya las haces tú, creo, y las empezarás a hacer más en los próximos años. Cuando uno aprende a leer y a escribir, ya tiene sus instrumentos para poder contar lo que pasa. Y a eso nos dedicamos los que hacemos periodismo y documentales. Contamos lo que pasa.
Yo paso miedo viendo tus documentales. ¿Tú no pasas miedo?
–Pues mira Enara, yo sí paso mucho miedo. Tener miedo no es malo, todos tenemos miedo. Cuando yo era pequeño como tú, tenía miedo a muchas cosas. Pero el miedo no es una gran cosa, pero lo importante no es si tiene miedo o no, sino que a pesar del miedo hace las cosas que uno tiene que hacer. Tener miedo a veces es bueno, es la forma que tiene nuestro cuerpo de decirnos que estamos haciendo algo que podría ser peligroso para nosotros. Por eso no importa mucho si tener miedo o no. Lo importante es que a pesar de tener miedo, puedas enfrentarte a él y hacer lo que tengas que hacer. Yo, de verdad, he pasado mucho miedo. No soy muy valiente. Soy bastante cobardica: Cobarde, gallina, capitán de las sardinas... Pero a pesar de mis miedos, hago mi trabajo. Y eso no quita para que no me asuste y a que tenga miedo de que me pase algo malo. Pero creo que lo que hago es importante y entonces tengo que enfrentarme a esos miedos y superarlo.
¿Cuál es el momento que más miedo te ha dado?
–He pasado miedo en muchos sitios. Te decía antes que yo no soy valiente, pero quizás donde más miedo he pasado es en lugares donde hay guerra. No se si sabes lo que es la guerra... Te lo voy a tratar de explicar. A veces cuando las personas no sabemos hablar de nuestros problemas, cuando no sabemos resolver las riñas y peleas que tenemos entre nosotros, igual que en el colegio la gente se pega y no sabe hacerlo, las personas mayores cuando no saben resolver sus problemas y no tienen otra solución, recurren a lo último que deberíamos acudir las personas: a la violencia. ¿Qué es la violencia? Cuando las personas tratan de hacerse daño los unos a los otros. En esos sitios donde ocurren esas guerras se ven cosas horribles y muy difíciles de olvidar. A veces es posible que cuando te metes en esos sitios donde hay violencia, esa violencia te termine llegando a ti, porque se están tratando de hacer daño entre esas personas y tú estás en el medio y te toca y te pueden hacer daño a ti. Entonces me dirás, ¿por qué vas a esos sitios? ¿qué loco este tío? Pues voy porque es un problema que ocurra eso y los problemas, para poder solucionarlos, se tienen que conocer. Es muy difícil que consigamos arreglar algo si no sabemos que está mal, o si no sabemos que está pasando algo que está mal. No podemos solucionar lo que no se conoce. Yo no lo voy a solucionar y tú tampoco. Pero podemos llamar la atención sobre las personas que mandan para que tomen las decisiones y arreglen la situación y se dejen hacer daño los unos a los otros. ¿Qué te parece?
¿Has hecho algún documental con niños de mi edad?
–Sí, mira, he hecho documentales con niños de tu edad, pero en lugares donde los niños de tu edad desafortunamente no tienen la suerte de tener las cosas que tú puedes tener. Algunos no tienen unos papás que te quieran tanto como los tuyos te quieren a ti, otros no tienen una casa en la que refugiarse cuando hace frío, otros no tienen qué comer... Imagínate que no te comes el bocadillo de la tarde y eso dura varios días. Trato de contar las situaciones e historias de niños que necesitan ayuda y viven en condiciones difíciles para ver si alguien oye esos documentales y pueda ayudarlos. He hecho varios documentales. Cuando ves a niños en esas situaciones, duele más que a los adultos porque esos niños no tienen la culpa de nada, ¿verdad? Han tenido la mala suerte de nacer en esas circunstancias. Eso nos tiene que hacer pensar en dos cosas: una, que tratemos de hacer lo que podamos por ayudar y la segunda, que demos muchas gracias y nos sintamos unos afortunados por tener unos papás que nos quieren, por tener una casa en la que estar, por tener un cole en el que aprender tantas cosas, por tener buenos amigos, comida, ropa, por tener un montón de cosas que un montón de niños en el resto del mundo no tienen. Así que tienes mucha suerte, y yo también eh. Creo que eso es todo. Muchas gracias por tus preguntas y ojalá te sirvan de algo.

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