El mensaje ha sido breve y conciso, a la vez que agradecido y con una dosis de misterio. “Nos despedimos de la app Sora. A todos los que crearon con Sora, la compartieron y construyeron una comunidad a su alrededor: gracias. Lo que crearon con Sora fue importante, y sabemos que esta noticia es decepcionante. Pronto compartiremos más información, incluyendo los plazos para la aplicación y la API, así como detalles sobre cómo conservar tu trabajo”. Esto es lo que el equipo de OpenAI que gestiona la pltaforma Sora ha escrito en su cuenta de X.

Esta plataforma de IA se ha hecho muy popular por la facilidad con la que los usuarios podían crear todo tipo de vídeos e imagenes realistas a partir de las descripciones en lenguaje natural hecho por los usarios. El resultado han sido millones de vídeos que han inundado las redes sociales en los últimos años con las más variadas temáticas, como la de esos gatos que salvan bebés y niños que juegan en porches y jardines de ataques de osos, pumas o tigres, o las satisfactorias de cajas explosivas que llenan de tinta a quienes las roban de las puertas donde las han dejado los mensajeros.

Primera consecuencia

El pasado diciembre, Disney anunció que invertiría mil millones de dólares en OpenAI y permitiría que las herramientas de plataforma de IA como ChatGPT y Sora utilicen sus personajes y propiedades para generar videos cortos a partir de las indicaciones de los usuarios.

Según NBC News, que cita a una fuente familiarizada con el asunto, el cierre de Sora supone que el acuerdo alcanzado con Disney, que habría permitido a los usuarios crear videos de más de 200 personajes de Disney, Marvel, Star Wars y Pixar, no siga adelante. Un portavoz de la compañía declaró al portal que Disney “respeta la decisión de OpenAI de abandonar el negocio de la generación de video y reorientar sus prioridades hacia otros ámbitos”.

“Seguiremos colaborando con plataformas de IA para encontrar nuevas formas de conectar con los fans allí donde se encuentren, adoptando de manera responsable nuevas tecnologías que respeten la propiedad intelectual y los derechos de los creadores”, apuntó la fuente.

Las polémicas

El acuerdo alcanzado entre ambas empresas suscitó entonces la crítica del sindicato de guionistas de EEUU, que afirmó que seguiría luchando para proteger los derechos creativos de sus miembros en el contexto de la tecnología de IA.

En 2024 OpenAI lanzó Sora, y desde entonces la polémica ha sido una constante por la facilidad con la que se podías crear unos muy realistas vídeos que potencian los bulos y los posibles fraudes. Y esta polémica creció tras el lanzamiento el pasado mes de octubre de Sora 2. Es en este punto cuando crecieron los avisos y las alarmas. Por ejemplo, el profesor de Informática en la Universidad de California (Berkeley) y cofundador de GetReal Security Hany Farid lanzó una advertencia y afirmando que cualquiera con un teclado y conexión a internet podría crear un vídeo de cualquier persona diciendo o haciendo lo que quisiera. “Me preocupa esto para nuestra democracia”, dijo.

Fotograma de un vídeo creado con Soraam aplaicación de IA de OpenAI. Sora 2

La propia OpenAI ha admitido estos riesgos tras estudiar varios tipos de contenidos ilícitos y no permitidos, como vídeos sexuales o eróticos, de violencia y gore, autolesiones, contenido ilegal, desinformación, y trucos para eludir sistemas de seguridad. Afirmó que podrían presentar “algunos riesgos potenciales procedentes de la persuasión”.

Aunque todos los vídeos generados por Sora llevaban una marca de agua que avisaba de que no eran reales, de que una IA estaba detrás, pronto muchos usuarios aprendieron a eliminarla y distribuir las imágenes sin informa de su origen sintético.

Los motivos

La tecnológica se consolidó como uno de los gigantes tecnológicos más valiosos del mundo en febrero, cuando anunció una ronda de financiación histórica por 110.000 millones de dólares liderada por Amazon, SoftBank y Nvidia que elevó la prefinanciación de la compañía a 730.000 millones de dólares. Entonces, ¿por que se cierra Sora?

Mantener un servicio de generación de vídeo, sobre todo una aplicación para consumidores sin fuente directa de ingresos, supone un gasto enorme. Las tecnologías de IA como Sora requieren mucha más potencia informática y electricidad que los servicios de internet tradicionales. Según las cifras que ha recogido Forbes y que OpenAI no ha confirmado, la aplicación llegaba a costar unos 15 millones de dólares diarios.

Además, a este coste se suma una gran caída en descargas. Tras su fulgurante acceso, su uso ha bajado en un 70% desde el pasado mes de noviembre.

Pero el adiós de Sora se produce en un momento de reorientación para la compañía de Altman. Un portavoz de OpenAI explicó a Bloomberg que la empresa estaba centrando su atención en la investigación de simulaciones del mundo real, con el objetivo de avanzar en el desarrollo de robótica capaz de resolver tareas físicas.