De la escultura a la arquitectura
El artista navarro Aser Longás, arquitecto de profesión y escultor de vocación, expone su obra en dos espacios de la ciudadela: la sala de armas y el horno
Aser Longás ha llevado sus trabajos De la escultura a la arquitectura
Nacido en Pamplona en 1983 y natural de Sangüesa, Aser Longás estudió arquitectura en la Universidad de Navarra. Después de colaborar con diversos estudios, principalmente con AH&Asociados, en 2009 emprendió un viaje formativo de un año por Inglaterra y Francia. Posteriormente regresó a su tierra natal, donde reside dedicándose a la arquitectura, la escultura y el diseño y construcción de mobiliario.
Dar forma a los sueños Cuenta el autor que al ver sus obras expuestas quizás pueda dar la sensación de que son fruto de una actividad serena y re?exiva: días enteros cepillando pacientemente el canto de una pieza, viendo caer las virutas de madera mientras la música revolotea en el aire del taller. Pero la realidad, confiesa Aser Longás, es que durante estos años se ha pasado la mayor parte del tiempo yendo de aquí para allá buscando la manera de comprar unos tablones y unas herramientas que apenas podía pagar, llenando toneladas de libretas para dar forma a estas obras que le perseguían hasta en los sueños, para luego, una vez había conseguido instalarse con todo lo necesario en algún taller improvisado, dedicarse concienzudamente a darse martillazos en los dedos. Y todo para realizar unas obras que nadie le había pedido, que nadie le iba a comprar, y que ni siquiera sabía dónde iba a guardar una vez las hubiese terminando.
Con el apoyo de su familia y su novia, y la compañía de sus amigos arquitectos, el artista fue avanzando en sus creaciones. El carpintero Alberto Aguirre le ofreció un espacio en su taller de Tirapu, donde tuvo acceso a herramientas profesionales con las que pudo abordar esculturas aún más complejas. En esta exposición se muestran varias obras que salieron de este lugar. El autor destaca dos de ellas. Por un lado está el Heráclito, instalada en el vestíbulo de la Sala de Armas básicamente porque no cabía por las escaleras, y que fue ?nanciada mediante crowdfunding. Esta obra pretende representar la unidad del todo. Los planos horizontales del perímetro, más cercanos y humanos, representan lo cotidiano, palpable y útil, mientras que el centro de geometría radical del que emergen, y a través del cual están unidas, y que es semejante a una estrella, representa el fondo cósmico que todo lo genera. Esta geometría fue desarrollada por primera vez en la obra Mahler, de 2011, expuesta en el Horno de la Ciudadela. El Heráclito fue construida con unas piezas de nogal espectaculares, y está acabada con aceite de linaza, aceite de cártamo y cera de abeja.
Por otro lado está Las mil y una noches, expuesta en la Buhardilla, una obra complementaria al Heráclito que explora el enigma no ya del todo, sino de cada cosa en particular, cada persona y cada instante. La escultura no está formada por un centro del que emerge todo, sino de múltiples centros, sagrados y cerrados en sí mismos, aunque interconectados. - D.N.