Un recorrido por el Carlismo a través de la evolución fotográfica
El museo de Estella-Lizarra acoge hasta noviembre una exposición con más de 200 piezas
estella-lizarra - La evolución de las técnicas fotográficas y su estrecha y continua relación con el Carlismo es el tema de la nueva exposición temporal que acoge hasta el 5 de noviembre el Museo del Carlismo de Estella-Lizarra. La muestra, -formada por 205 piezas y obras, y comisariada por Asunción Domeño, profesora de la Universidad de Navarra y experta en fotografía-, lleva por título A través de la cámara oscura: técnicas fotográficas en el entorno del Carlismo.
La fotografía, recordaron en el estreno de la exposición, se presentó en sociedad en agosto del año 1839, pocos días antes de la firma del Convenio de Vergara, con el que se pretendía poner fin a la Primera Guerra Carlista. Y desde el inicio tuvo una estrecha relación con el movimiento. “Algunos daguerrotipos conservados y la referencia a otros desaparecidos del pretendiente Carlos V, de su segunda mujer, la princesa de Beira, y de algunos generales, permiten constatar este temprano vínculo”, explicaron.
La muestra se organiza en cuatro ámbitos. En el primero se explica el contexto histórico, social, económico y cultural en el siglo XIX, así como los antecedentes de la fotografía. En el segundo, se abordan los primeros procedimientos fotográficos como el daguerrotipo, la calotipia, y al auge del retrato, a través de los estudios de fotografía.
En el tercero, 1851: un nuevo hito, se recoge el procedimiento al colodión y a la albúmina, y el fenómeno de la cartomanía a través de la carte de visite. Finalmente, en el cuarto espacio, que lleva por título La fotografía alcanza su madurez, se explican los procedimientos de la placa seca, los aristotipos, la fotografía de aficionado y la fotografía artística, la fotografía en color o la conocida como fotoimpresión.
Tal y como explicó la comisaria, “Carlos V y su mujer, María Teresa de Braganza, o Ramón Cabrera, acuden al estudio de señalados daguerrotipistas para retratarse. El conde de Montizón, fotógrafo aficionado, domina la calotipia y el colodión húmedo. Pero será en tiempos de Carlos VII cuando la implantación de la fotografía en el entorno carlista adquiera unas dimensiones significativas”, apuntó Domeño.
De hecho, rápidamente fueron conscientes del papel que podía jugar como herramienta propagandística. “Carlos VII visitó los mejores establecimientos fotográficos de toda Europa, para retratarse en solitario o junto a su familia, costumbre que mantendrán sus sucesores. Por su parte, la Segunda Guerra Carlista va a dejar un importante acervo de imágenes que han permitido conocer y poner rostro a muchos de sus protagonistas”, agregó.
UNA EXPOSICIÓN “DIDÁCTICA” Domeño, doctora en Historia, desarrolla su labor docente e investigadora como profesora adjunta en la Universidad de Navarra. Y desde 1998 estuvo vinculada al Fondo Fotográfico Universidad de Navarra -antiguo Legado Ortiz Echagüe- en calidad de responsable de gestión e investigación. En la actualidad, trabaja en el Departamento de dirección académica y programas públicos del Museo Universidad de Navarra.
En la presentación, en la que estuvo acompañada por la directora del Servicio de Museos del Gobierno foral, Susana Irigaray, aseguró que ser comisaria de la exposición “ha sido un placer” además “de un reto” en el que han trabajado duro desde comienzos de año visitando 25 instituciones y colecciones particulares para reunir las piezas: sobre todo fotos, pero también álbumes, libros o instrumentos como cámaras fotográficas de época. Incluso se ha recreado un antiguo estudio de fotografía.
Domeño explicó que uno de los objetivos que se marcó es que fuera una exposición “didáctica”, haciendo llegar la fotografía, “que durante más de 150 años ha sido un objeto físico, a esta nueva generación de la imagen digital donde ese objeto físico les queda un poco lejos o lo ven con recelo. La fotografía es un objeto complejo, como compleja es la historia de las técnicas fotográficas, que se inicia en los albores del siglo XIX. Cada avance técnico suponía la superación del procedimiento anterior y traía nuevas aportaciones al medio gráfico, pero también al social”.