pamplona - El cantante catalán Sergio Dalma desgranó con DIARIO DE NOTICIAS su última colección de canciones, Vía Dalma III, que hoy presenta en Baluarte -20.30 horas, entradas con precios de 40 a 50 euros-.
Tras Dalma, editado en 2015, ha retomado su trilogía dedicada a clásicos italianos para cerrarla con una última entrega, DalmaVía Dalma III
-Fue idea de la compañía, en vista de los éxitos anteriores, y también petición popular del público. Yo era reacio a hacer ya una segunda parte... pero cierro esta trilogía, porque aunque hay repertorio para más, uno se siente a gusto ofreciendo sus discos de canciones inéditas. Eso sí, me lo he pasado muy bien haciendo esto.
El compacto recoge doce canciones que reúnen varias décadas y autores de siempre junto a otros más recientes... ¿Bajo qué criterio ha confeccionado el repertorio?
-Es un caos (risas). Te enfrentas a canciones de varias décadas y estilos y eso lo tienes que pasar por tu filtro de personalidad y voz, que suenen a Dalma. Solo hay una excepción en cuanto a canciones populares, el tema Amores de Toto Cutugno, que no fue conocido aquí ni en Latinoamérica, pero pensé que era una canción que me gustaba mucho y era muy Dalma. El repertorio ha sido una elección bastante personal y me daban miedo temas como Volare o Yo no vivo sin ti, que se han hecho tantas veces... Enfrentarte a canciones así es complicado, pero estoy muy satisfecho sobre todo en buscar ese abanico tan amplio de varias décadas y estilos.
En cuanto a la grabación, ésta tuvo lugar en los estudios milaneses situados en la calle Cadore 33, de nuevo con Claudio Guidetti a la producción. Siendo el cuarto trabajo conjunto entre ambos -tras los dos primeros Vía Vía DalmaDalma
-Ha sido más fácil en ese aspecto porque ya con una mirada nos conocemos. El primer Vía Dalma fue más complicado, imagínate, el tío que llega allí y pretende cantar canciones italianas en español... era como surrealista (risas). Pero ahora ya no, y él mismo también se ha atrevido a darle una vuelta especial y ser más camaleónicon canciones como Trotamundos. Es muy raro que un artista y un productor hagan cuatro discos juntos, porque no se tiende a eso hoy en día, y eso es porque ha habido un buen entendimiento y me he sentido cómodo. Además, cuando una formula funciona, no hay que cambiarla.
Casi roza ya los treinta años de trayectoria, con varias giras internacionales de por medio y editando también nuevos trabajos discográficos, como esta última revisión de clásicos. Tomando esta palabra, ¿se considera usted un clásico de la música española?
-Por edad y trayectoria empiezo a ser un clásico, sí (risas). Para mí es un halago ya que cuando empiezas en esto, no te imaginas que puedas llegar a todos estos discos y años de trayectoria... Con lo cual sí, me siento un superviviente y creo que es un calificativo que ennoblece a cualquiera. Que le llamen uno clásico no lo veo peyorativo, sino al contrario.
¿Y pesa la etiqueta
-Hay responsabilidad, pero siempre he tenido una política de que lo mejor está por llegar, y eso me saca de esa zona de confort hacia nuevos retos y a pensar que todavía se pueden hacer muchas cosas.
Bajo el nombre artístico de Sergio Dalma y afincado en Madrid, está el catalán Josep Capdevila Querol. Desde estas raíces catalanas, ¿qué opina de la situación sociopolítica que atraviesa Catalunya, que es ya noticia a nivel internacional?
-Hay una sensación de desazón y desánimo que hemos pasado últimamente todos -yo más como catalán- que ha sido terrible. Es un sentimiento de impotencia, vemos todos estos enfrentamientos e imágenes que han llegado a nivel internacional y que han traspasado fronteras... no es agradable la situación. Lo que uno desea es que haya una situación normal y que se estabilice todo, por el bien de Catalunya y España. Pienso que hoy en día no tiene que ser blanco o negro, hay mucha diversidad de opinión y tenemos sobre todo que aprender a convivir entre todos, esa es la clave. El que uno piense de una manera o piense de otra no tiene que ser una barrera para la convivencia diaria.
De hecho, esta confrontación España-Catalunya incluso ha salpicado en forma de boicot a nuestros representantes eurovisivos Amaia y Alfred, todo a raíz del libro España de Mierda
-Algo había oído... Parece que estamos atravesando un momento donde todo se magnifica y se amplifica de una forma muy bestial. El libro es sobre un músico que las está pasando canutas, como la película El viaje a ninguna parte, y que muestra lo duro que pueden llegar a ser los principios en la música. Pero como estamos viviendo un momento en el que toda la gente está muy sensibilizada... Estas cosas a veces se distorsionan. A Alfred y Amaia tenemos que darles todo el cariño y apoyo, porque son gente muy formada y muy jóvenes, que están preparando su carrera. Sobre Eurovisión -la entrevista se realizó el viernes, día 11-, cuando coincidí con ellos les comenté que lo disfrutasen, es una experiencia y ellos están empezando, tienen toda la vida por delante, independientemente del lugar en el que queden en el festival.
Ya de cara al concierto de hoy en Baluarte, con Vía Dalma III
-Creo que son 18, sí, ya llega un momento en que no sé (risas). Y el repertorio, bufff... Al final a veces te gusta recuperar alguna canción que hace tiempo que no cantas, o canciones exitosas de siempre, volver a darles la vuelta, que es lo que hemos hecho este año... Incluidos temas de Vía Dalma III, que también se han reversionado. Esa inquietud que uno tiene como músico la puedes llevar a cabo cuando haces una gira. Cuando grabas un disco se queda ahí por siempre, pero el directo te permite esto, y eso hemos hecho este año: volver a reversionar. Es un espectáculo que va in crescendo, hay un momento muy íntimo al principio y en medio una transición entre Vía Dalma y lo mío de siempre. La gente lo va a disfrutar mucho.