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Variaciones modulares

El artista Carlos Evangelista exhibe en la Galería Fermín Echauri sus construcciones geométricas en las que volumen y vacío se convierten en los elementos vertebradores.

Variaciones modularesIban Aguinaga

Color, tensión, movimiento y estructura. Son los pilares que conforman las variaciones modulares, como él mismo define, del artista Carlos Evangelista (Salamanca, 1946), quien acaba de inundar con sus construcciones geométricas la Galería Fermín Echauri de la calle San Antón de Pamplona. Su larga trayectoria ha sido reconocida por la crítica en múltiples ocasiones con premios y menciones y su obra ha sido expuesta en numerosas galerías, ferias y bienales; la última, en octubre, la de Florencia. Ahora, su obra recala en Pamplona con una muestra delicada, fuerte, fresca y moderna.

Evangelista es un artista cuya trayectoria siempre ha estado ligada a la abstracción geométrica, aunque su obra está sometida a una continua experimentación, donde la tensión, el movimiento, el color y las formas son las cuatro patas fundamentales. El de Salamanca juega con los módulos, con el vacío y con el volumen para crear cuadros y esculturas de rigurosa exactitud, con campos cromáticos vibrantes, delicadas esculturas de metal que parten del plano y conquistan el espacio. “El volumen es lo que da sentido a toda mi obra, es una forma de separarme del lienzo clásico”, explica Evangelista, cuya exposición permanecerá en la galería hasta el próximo 15 de enero.

Para él, el equilibro de cada obra “es un proceso de investigación” que siempre parte del cuadrado y, en todo esto, el vacío tiene un papel fundamental. “Permite a las obras tener otra dimensión, les permite respirar”, dice. Se completa con diferentes segmentos de madera que Evangelista se decanta por teñir de colores como verde, azul, rojo, amarillo o naranja. “Todo parte del cuadrado y, a partir de esta figura, voy creando una serie de módulos que se van entremezclando”, añade.

Resultan llamativas las esculturas que acompañan a estas piezas que cuelgan de la pared. Son una serie de composiciones geométricas de diferentes tamaños que se caracterizan, además de por el juego, una vez más, con el vacío como elemento vertebrador, por el uso de un único color. “Aquí no me compensaba meter más colores porque creo que se perdería la esencia de la escultura”, sostiene el artista, que prefiero que en estas piezas sea el volumen el que hable por sí solo. “El resto de cosas, estorbaría”, puntualiza Evangelista, quien con esta exposición hace alarde de una estricta realización técnica.