La caza libra su particular batalla para que las instituciones reconozcan el papel tan fundamental que ostentan en el medio ambiente en múltiples ámbitos, ya sea en el plano local y regional, presionando a los gobiernos municipales y autonómicos para que no den la espalda al colectivo cinegético, como a nivel nacional, luchando duramente para que los lobbies animalistas no campen a sus anchas dentro del Ejecutivo estatal. Y desde hace años también, la acción de los cazadores llega incluso al seno de la Unión Europea, donde igualmente se hace necesario que su voz sea escuchada, máxime cuando algunos de los organismos comunitarios se encuentran dirigidos por formaciones rodeadas de una camarilla de movimientos ecologistas y animalistas que, muchas veces, ejercen sobre ellas un poder y una influencia demasiado grandes.

Miembros de la campaña ‘Sign for Hunting’, con globos que representan las firmas presentadas.

Dentro de ese trabajo constante para defender los derechos e intereses de la caza en las políticas comunitarias, una representación de cazadores europeos ha entregado este mes de junio más de 360.000 firmas al comisario europeo de Medioambiente, Virginijus Sinkevičius, para reclamar a la Comisión Europea que trabaje con el sector y que reconozca la contribución medioambiental de la actividad cinegética.

Las firmas fueron entregadas en un acto organizado en Bruselas por la Federación Europea de Caza y Conservación (FACE). El evento sirvió como colofón de la campaña Sign for Hunting y contó con la presencia del presidente de la entidad, Torbjn Larsson, de su secretario general, David Scallan, y de diversos representantes de federaciones nacionales de caza, entre los que se encontraba el presidente de la Real Federación Española de Caza (RFEC), Manuel Gallardo.

Esta campaña, lanzada por la FACE en mayo del 2022, ha aglutinado una masiva participación de cazadores procedentes de múltiples rincones de Europa. El colectivo cinegético tiene claro que las políticas conservacionistas y animalistas desarrolladas por las instituciones europeas están poniendo en jaque una actividad que es fundamental en distintos ámbitos, desde el más reconocible, el medioambiental, hasta el económico, sin olvidar su impacto en la vida social y cultural de muchos ciudadanos europeos. De hecho, la caza es practicada por más de siete millones de personas en el viejo continente.

Para Larsson, el haber podido servir de cauce a un número tan alto de actores del sector cinegético supone un triunfo sin paliativos. “Estamos encantados de ver una movilización tan masiva de los cazadores en Europa”, pronunció, antes de remarcar que no solo se trata de una gran victoria para los cazadores, “sino también para la naturaleza y los esfuerzos de conservación en toda Europa”. A su juicio, la jornada en la que se entregaron las firmas fue “un día histórico para los cazadores de Europa y para toda Europa”.

El organismo que defiende al sector en Bruselas se muestra convencido de que el éxito de la campaña servirá de impulso para que el diálogo con las instituciones comunitarias no se estanque y, fruto de esa relación, pueda vigorizarse la cooperación entre todas las partes interesadas por trabajar para que, en un futuro cercano, la conservación de la naturaleza y la caza sostenible vayan de la mano.

También desde la RFEC se felicitó a la FACE por una iniciativa que es pionera en el sector cinegético y que sirve para indicar a Europa que “los cazadores están fuertes y unidos, y no van a permitir que se sigan aprobando más políticas animalistas y anticaza, ya provengan del nivel autonómico, del nacional o del europeo”. “Los cazadores somos los principales interesados en la conservación, por lo que las administraciones deben contar con nosotros a la hora de legislar”, opinó Gallardo.

La iniciativa de la FACE, que se llevó a cabo durante la Semana Verde de la UE 2023, se ha convertido en una de las mayores campañas medioambientales emprendidas hasta la fecha en Bruselas. En la Comisión Europea, se ha pedido, entre otras cuestiones, que se exhiba un apoyo manifiesto a la propuesta de ley de restauración de la naturaleza de la Unión Europea, ya que el colectivo cinegético es el principal promotor para lograr la recuperación de las poblaciones de caza menor, así como de otras especies ligadas al medio natural.

Lo que la campaña “Sign for Hunting” ha tratado de conseguir también es el refuerzo del papel de los cazadores como gestores del medioambiente, un paso fundamental para abordar los objetivos de la Estrategia de Biodiversidad para el año 2030. Las más de 360.000 firmas recogidas ejercen de altavoz de un colectivo cinegético europeo que se muestra unido y que no cejará en su empeño de defender la caza sostenible y de hacer ver a los políticos comunitarios que su compromiso con la conservación y con la promoción de la caza como parte del patrimonio cultural no puede ser ignorado.

Paralelamente a esta acción en el seno de la UE, cazadores de los países del sur del continente (España, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Malta y Portugal) se han reunido con el propósito de aunar sus esfuerzos en la defensa de la caza sostenible de aves migratorias, como la tórtola común, así como de modalidades de caza tradicionales, como el silvestrismo.

Estructurados dentro de un grupo de trabajo denominado FACE-MED, representantes de las federaciones de caza de esos países han puesto en marcha un plan para instar el próximo año a la Comisión Europea a que recupere la caza sostenible de la tórtola y de modalidades regionales de caza. En cuanto a la tórtola, se está a la espera de que Bruselas ponga en marcha un plan de gestión adaptativa enmarcado dentro del nuevo proceso europeo para la caza de aves migratorias. En este punto, los cazadores españoles están muy interesados en mejorar el estatus de conservación de la tórtola europea y reclaman que el plan implique a todo el sector cinegético, a cambio de una tasa mínima de extracción que no comprometa las poblaciones de la especie.

Sobre el silvestrismo, desde la RFEC se ha solicitado a la FACE que informe a la Comisión Europea sobre los trabajos que se realizan, sus resultados y sus intervinientes. En España, de hecho, se está llevando a cabo un estudio acerca de la viabilidad de la cría en cautividad y, si los resultados son favorables, los cazadores españoles esperan que se puedan recuperar las capturas de aves fringílidas.