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Facu Romero

Facu Romero: “No me quería encasillar en un único estilo”

Músico argentino afincado en Pamplona desde hace más de diez años, tiene nuevo proyecto, Las Jirafas. El 9 de mayo presentará su debut en Canalla junto a Pingo Potens.

Facu Romero: “No me quería encasillar en un único estilo”

Es usted argentino. ¿Cómo llegó a Pamplona?

–Estaba haciendo música, viajando con dos amigos por Sudamérica. Y en ese viaje conocí a gente que me fue conectando con distintos lugares y personas. En un momento dado me propusieron: ¿Te venís a Sanfermines? Bueno, dale. Vine en 2015 y todavía estoy acá.

¿Cómo era esa banda con la que recorría América?

–La armé con un compañero de oficina. Se nos ocurrió y dejamos nuestro trabajo para irnos a tocar a California. Luego recorrimos muchos países.

Cuando llegó, ¿qué encontró en Pamplona a nivel musical?

–Me sentí sorprendido. Cuando llegué me puse a tocar en la calle, en la Plaza del Castillo. Me llamó mucho la atención la importancia que se le daba a la música acá. Los abuelos le daban una moneda a los nietos para que me la echaran, sentía que era importante. En Argentina también se le da importancia, pero aquí recibe más apoyos de instituciones, ayuntamientos, se destina plata para hacer movidas culturales…

¿Y cuándo montó Las Jirafas? ¿Tuvo otros proyectos anteriores?

–Estuve en una banda que se llamaba Lazy Daisy, que hacíamos country, y después estuve haciendo alguna colaboración, pero siempre tocaba canciones de otros. Hace un par de años sentí la necesidad de tocar las mías. Intenté montar el grupo con amigos, con músicos conocidos, pero luego decidí que tenía que llamar a gente profesional.

¿Por qué Las Jirafas?

–Por un cúmulo de situaciones. Primero, es mi animal favorito. También hay un juego de palabras en Argentina con jirafas que está bastante bueno.

¿Cómo trabajan? ¿Componen entre todos o las canciones son suyas?

–Las canciones las compuse yo. Con Fernando Izu, que es el productor musical, empecé a grabar haciendo viajes a Argentina, mientras iba a visitar a mi familia. En principio esto iba a ser un epé, pero cuando vi que estaba quedando tan bien, decidí sacar un disco.

El apellido Izu es navarro. ¿Ese productor es de aquí?

–No, el productor es de Buenos Aires. El apellido sí que viene de Navarra, supongo que algún antepasado suyo emigraría hacia allá. Grabamos todo en Buenos Aires. Él metió baterías, sintetizadores y algunos bajos. Yo me encargué de las guitarras, de las voces y los coros.

El disco tiene ocho canciones tirando a largas, bien desarrolladas, y abarcando muchos estilos.

–Este disco refleja lo que me pasa a mí en un concierto. Si voy, por ejemplo, a un concierto donde el repertorio sigue un solo estilo, me saturo. Me pasó con AC/DC en el estadio de River, cuando grabaron el DVD. Hicieron un concierto de dos horas y media. Yo estaba en la valla, pegado al escenario, y al final ya no podía más y me fui al fondo. En el disco no me he querido privar de nada, no me quería encasillar en un único estilo. Las canciones tienen estilos diferentes, pero creo que hay un hilo conductor.

Es un disco de rock, pero hay partes más funk, otras más tranquilas, otras más electrónicas… ¿Podríamos llamarlo “rock sofisticado”?

–Me gusta esa etiqueta. Traté de cuidar el protagonismo de cada instrumento en cada canción. Hay temas que salen desde un riff de bajo, otras salen con el piano… Me gusta trastear con muchos instrumentos.

¿Los textos son también suyos?

–Sí, las letras las escribo yo. Algunas salieron en diez minutos y con otras estuve seis meses, las terminé en el último momento. A veces trabajo con algunos juegos de palabras y algunas metáforas que no son literales, el que lo escucha puede darles su propia interpretación.

Lleva once años en España. ¿Sus influencias siguen siendo las mismas que traía de Argentina o se ha ido nutriendo de otros grupos de por aquí?

–Hace cinco años volví a escuchar música de Argentina, que la tenía olvidada porque estaba escuchando mucha música de afuera. Y me reencontré con la poesía que me trasladaba un poco allá. Por eso escribo canciones en castellano. Si estando a diez mil kilómetros tengo la oportunidad de que, hablando en mi idioma, en un gran porcentaje se entienda lo que digo, me parece interesante también explotar eso. Me gusta ir a ver una banda y entender lo que dicen. Mis influencias son de todo tipo: me gusta mucho la electrónica, la cumbia villera, el son cubano... Una vez, después de un concierto, una amiga me dijo: “Facu, no me esperaba esto. Fue una degustación de estilos, no me aburrí”.

¿Qué planes tiene ahora?

–El 9 de mayo vamos a presentar el disco en Canalla. Tocaremos con Pingo Potens, que también acaban de sacar álbum. Estamos preparando un show que sea conmemorativo del disco y va a haber sorpresas. No sorpresas de invitados, sino a nivel escénico. Y tenemos más cosas cerradas, pero algunas no se pueden anunciar todavía. Esta sí: vamos a abrir el Festival de Blues de Burlada, tocaremos con el hijo de Gary Moore. Va a ser emotivo, me crié escuchando a Gary Moore y ver al pibe ahí… va a ser lindo. Estoy buscando más conciertos, pero es duro si no tienes una oficina que te lleve. Esto no es solamente el trabajo musical. Primero haces el disco, que es un trabajo bastante gordo, y luego hay otro trabajo muy importante para poder moverlo. Ahora viene el laburo de verdad.

Más a medio plazo, creo que sueña con poder viajar a Argentina con estas canciones.

–Sí. Lo veo factible, ya estoy hablando con gente de allá para poder hacer una serie de conciertos en los cuales cerrar un ciclo. Es un poco romántico, pero va a salir. La idea es tocar todo lo que se pueda. Esta banda está hecha para el directo. El disco es una excusa para salir a tocar y por eso me enfoqué tanto en conseguir músicos que estén a la altura de grandes eventos y festivales o escenarios grandes. Ahora mismo toco con Amaia Domínguez (teclas y coros), Ion Dorregarai (bajo), Dani Olazarán (batería) y Joshua Garrido (guitarra y coros). Hoy en día, con toda la oferta que hay desde el teléfono, la diferencia está en eso, en mostrar lo que estás haciendo de verdad.

Por cierto, el disco se va a publicar en vinilo.

–Sí, quería darme ese capricho. De hecho, la duración del disco está pensada para la duración del vinilo. Sale a la venta el día del concierto y más adelante se subirá a todas las plataformas.