El seguimiento arqueológico de las obras de reurbanización del Paseo Sarasate y calles adyacentes ha permitido localizar diferentes restos históricos. A la espera de los informes definitivos, los principales hallazgos se resumen en la excavación de un nivel de vertedero de alfar medieval, un tramo de cimentación en la calle Alhóndiga y un tramo de calle empedrada frente al portal n º 7 del paseo. Los trabajos han corrido a cargo de Tesela Arqueología y, en los tres casos, han sido informados tanto la Dirección de Obra como los técnicos de la Sección de Bienes Muebles y Arqueología, quedando recogidos en diferentes informes.

El estudio es preliminar, a falta de completar el análisis de materiales y unificar la información, que se recogerá en la memoria de intervención. 

Alfar medieval: Fragmentos de cerámicas de los siglos XIII y XIV

El principal hallazgo, por su valor histórico, se localizó durante los trabajos de seguimiento arqueológico de una zanja para pluviales y abastecimiento en el lado norte del paseo, a la altura del nº 4. Ahí apareció un estrato de arcillas grisáceas, con abundante presencia de cenizas y carboncillos diseminados, que alberga una gran cantidad de fragmentos de cerámica. Si bien aparentemente se trata solamente de restos cerámicos fragmentados, su importancia de cara al conocimiento de las producciones cerámicas en época medieval en Pamplona puede resultar clave.

Fragmentos de cerámica aparecidos durante las obras. cedida

Se trata de fragmentos de producciones medievales de los siglos XIII y XIV (vidriados melados y verdes, con ejemplares decorados por aplique de botones), formas de jarras en su mayoría, que comparten el hecho de presentar fallos en la cocción de las piezas, tanto por no alcanzar la temperatura idónea para oxidar las pastas como, en ocasiones, por lo contrario. Hay también ejemplares deformados, otros de diferentes vasijas fusionados entre sí y piezas donde el barniz no ha llegado a vitrificar.

Al tratarse de restos de desechos de alfar, permiten conocer las producciones de Pamplona en ese periodo y, a partir de su estudio, conocer qué se producía en Pamplona, con qué arcillas y qué formas. En este aspecto, se está buscando la colaboración con un investigador de la UPNA (Iván Ruiz), especializado en el estudio de las producciones cerámicas, especialmente en época medieval, contando también con el posible apoyo de la Sección de Bienes Muebles y Arqueología.

A través del análisis químico y arqueométrico se plantean varias líneas de investigación que permitan profundizar en el conocimiento de la cerámica y, por extensión, de otros aspectos de la sociedad medieval navarra (redes de comercio, tecnologías de producción, materias primas, etc.). La cantidad de restos recogidos es muy importante, con 100 cubetas de cerámica y 22 de restos de fauna. El trabajo de lavado, siglado e inventario implicará bastante tiempo, dado que hay varios miles de fragmentos.

Casa de baños: Muro de piedra. Cimientos de un edificio de 1853

Situado frente al número 1 de la calle Alhóndiga, en el chaflán con el Paseo Sarasate, se localizó el 26 de marzo un tramo de muro aparentemente en ángulo, realizado en piedra. Con la limpieza de los restos, se pudo comprobar que se trataba de un tramo de muro norte-sur en paralelo al actual edificio de la parcela 195 del polígono 2, que, en el ángulo entre la C/ Alhóndiga y el Paseo, dibuja un círculo de 150 cm de diámetro en sentido este-oeste y casi 180 cm norte-sur, prolongándose aparentemente en dirección este-oeste bajo la fachada del edificio citado.

El tramo de muuro. cedida

El muro está realizado en piedra, a base de sillarejo más o menos escuadrado de calcarenita, trabado con un mortero de cal, arena y pequeños cantos de río de gran dureza. Durante la limpieza, se puede constatar que los restos a la vista corresponden a una cimentación que habría estado enterrada.

Se puede constatar que se encontraba construido tras excavar una zapata en el terreno existente (arcillas de tono rojizo-marrón, hasta alcanzar las gravas cuaternarias). Esta zapata se ajusta al propio espacio del muro, que queda prácticamente a contraterreo, sin un espacio de zanja entre el muro y el propio terreno, por lo que no se localizan elementos que ayuden a fechar su construcción.

Dada la ausencia de evidencias materiales o una secuencia estratigráfica que permita apuntar a una cronología de la construcción, la revisión de la cartografía y fotografías antiguas permitió determinar que, hasta entrado el siglo XIX, no se documentan construcciones en el área donde se ha localizado el muro.

Por ello, la principal hipótesis pasa por identificar la cimentación localizada con el ángulo noroeste del edificio de los baños, que databa de 1853, habiendo sido derribado en 1969, dando lugar al actual edificio que ocupa la manzana. La cimentación circular, si bien es un elemento llamativo, no deja de ser una construcción única, pues, por ejemplo, en Dormitalería se pudo documentar durante las obras de reurbanización del Casco Antiguo.

El edificio de los baños perduró hasta 1969, existiendo abundante información gráfica sobre el mismo. Por desgracia, no se han podido localizar planos de su distribución interna. Se trataba de un edificio de dos plantas y planta cuadrada, con un patio interior. Contaba con servicio público de cinco cuartos con bañeras de mármol, una de ellas doble para matrimonios; 16 cuartos con bañeras de cinc y una ducha. Tenía un patio interior con jardín y surtidor. Funcionó como tal hasta 1922 de manera ininterrumpida. Desde esta fecha pasó a utilizarse como almacenes con usos muy variados.

En 1885 se utilizó como almacén de la Administración Militar. Hubo también una carrería, el primer centro gimnástico de Pamplona o el Sindicato de Iniciativas y Turismo.

Esta edificación quedará reflejada en la cartografía a partir de este momento, contando con abundantes fotografías. La superposición del plano catastral actual con el plano de 1882 permite, con las salvedades de los errores topográficos que podrían tener, delimitar bastante bien este edificio, que sobresalía ligeramente respecto al edificio actual.

Empedrado: tramo de calle

Durante los trabajos de seguimiento arqueológico, el 8 de abril se halló un tramo de calle con un empedrado de cantos de río. Se localizó en una zanja para pluviales en la parte central del paseo, a la altura del portal número 7.

Tramo de calle empedrada tras una limpieza preliminar. Javier Bergasa

Una vez ampliada la cata y limpiado el tramo de empedrado, se localizaron algunos fragmentos de cerámica con esmalte estannífero y decoración en azul y manganeso, y otras de basto con vidriado marrón. Se identificó alguna producción de Talavera o similar, propias del siglo XVIII o inicios del XIX y se recoge también un cornado, que podría corresponder a una acuñación de Fernando VII realizada en la casa de la moneda que existía en Pamplona.

Al proceder a desmontar la parte del empedrado afectada por la zanja de pluviales, por debajo se localizó otro tramo de empedrado anterior. La trayectoria es coincidente, si bien su calidad constructiva y sus dimensiones son algo menores. Por el momento no hay datos precisos en cuanto a la cronología de este empedrado inferior, dada la ausencia de materiales en el estrato intermedio, pero parece corresponder al mismo tramo de calle, que en algún momento indeterminado fue reformado y ampliado por el superior.

En concreto, parece corresponder a un tramo empedrado que conectaba la salida del casco urbano por la calle San Miguel con el edificio de la Misericordia, discurriendo en diagonal de sudeste a noroeste. Si bien, en general, la cartografía antigua no suele ser muy detallada en cuanto a recorridos de calles empedradas, centrándose más en límites de manzanas y, sobre todo, murallas y elementos de más interés para la corona, en este caso hay un plano de 1727 que sí refleja justamente un tramo de calle que parece coincidente con el localizado en el seguimiento.