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Ocho huevos mantienen una conversación sin fin en el vestíbulo de Civican
La instalación audiovisual de Néstor Lizalde quiere imitar una parte del comportamiento humano referida a la divagación o a los diálogos sin base ni argumentos
Néstor Lizalde ha inaugurado en el vestíbulo de Civican la instalación audiovisual Gallinero, en la que ocho huevos con bocas y muecas pintadas mantienen una conversación infinita.
Esta propuesta se enmarca dentro del programa Error 404, espacio de cocreación donde distintas artes dialogan.
En este caso, Gallinero es una instalación audiovisual en la que ocho huevos mantienen una conversación que nunca termina. La obra se presenta escenográficamente como un segmento de gallinero arrancado y traído al espacio expositivo, donde cobra vida.
El motor de los audiovisuales es un ordenador que ejecuta un algoritmo por el cual cada uno de los huevos escucha al resto de los contertulios para responder en un proceso variable e infinito. De este modo, el espectador siempre presencia un momento distinto de la obra, ya que esta se autogenera a sí misma mostrando un directo permanente.
Temas prácticos y filosóficos
Los huevos desarrollan una conversación en la que se abordan tanto temas prácticos como otros de índole filosófica. La conversación transcurre en un estado de divagación carente de argumentos o dirección, reproduciendo eficazmente una parte significativa del comportamiento humano.
El trabajo experimenta con la creación de un guion distribuido en ocho bases de datos programadas para que interactúen entre sí. La pieza se puede entender como una obra de teatro new mediacreada para experimentar con las posibilidades narrativas de las formas audiovisuales a través de las estructuras informáticas.
De hecho, el artista ha ofrecido una charla sobre las identidades en proceso de cambio y las nuevas maneras de trabajar la escultura desde el arte New Media y las nuevas tecnologías. La propuesta permanecerá en el atrio del espacio de Fundación Caja Navarra hasta el próximo 3 de junio.