Antes que nada, hagamos una pequeña cronología de los hechos, porque ha habido cambios en la banda. Sigue Patxi (Morillas), ha entrado Ana (Aguirre) y no está Carlos (Beroiz).

—(Patxi) Conocí a Ana por casualidad, me apareció en redes cantando una canción de Jinjer; me flipó y le escribí. No la conocía de antes. Quedaba un mes para grabar el disco, era justo antes del concierto de despedida de Amaia en Zentral.

¿A un mes de la fecha de grabación y no tenían cantante?

—(P) Eso es (risas). Luego, por circunstancias, hemos vuelto a regrabar algunas partes.

—(Ana) Yo empecé a preparar el epé mientras estaban todavía preparando el último concierto de Zentral. Fue un poco atropellado porque estaban ensayando y al mismo tiempo yo preparando el epé. Yo antes estaba en otro grupo, pero hacíamos heavy, y luego por mi cuenta me preparaba mis covers de cosas que me apetecían, un poco diferentes, y subí dos o tres de esas versiones. Yo había visto a Exuvia en el Caballo Blanco el año anterior, ya tenía referencias. Llevaba tiempo con inquietudes que iban más allá de lo que hacía mi grupo, tenía ganas de probar algo diferente. Cuando me lo propusieron, no me lo pensé.

—(P) Probamos a alguna otra cantante, pero cuando escuchamos a Ana, lo tuvimos claro. Luego salió del grupo Carlos, el batería, y ahí tuve dudas de si merecía la pena seguir, pero enseguida decidí continuar. Ahora ha entrado a la batería Héctor San Martín. De momento está como músico de estudio, hasta que veamos cómo cuaja.

¿Le costó pasar de un grupo heavy a otro como Exuvia?

—(A) Al principio me costó. Se me hacía raro. De entrada, no había cantado o escuchado música en castellano. Cuando hablábamos la primera vez, yo tenía dudas para entrar en un proyecto como este. Pero me gustó el concepto de Exuvia y decidí quitarme mi caparazón heavy y permitirme disfrutar de la música. Me alegro de haberlo hecho. Me encuentro muy cómoda ahora.

La canción Decepcionante parece un guiño a la canción Beligerante, del trabajo anterior. ¿Es una especie de nexo entre las dos etapas?

—(P) Es el último single que ha salido. Barajamos varios títulos y se nos ocurrió ese guiño.

—(A) Queríamos que los títulos fuesen cortos, sencillos. Luego la canción no tiene ninguna relación.

“La esencia de Exuvia, lo que hace a pesar de los cambios el grupo sea reconocible, es su sonido de guitarra potente, esa es la base”

El nuevo trabajo conserva el toque Exuvia, pero hay nueva cantante. ¿Cómo han conseguido mantener el estilo del grupo y a la vez que Ana pueda aportar su propia personalidad?

—(A) Como los temas estaban hechos, me los aprendí como estaban planteados y los he ido haciendo míos. Propuse pequeños cambios, ajustes. Y de ahí, a base de repetir, cada vez les iba metiendo un poquito más mi personalidad.

—(P) Hemos hecho algunos cambios también para que su voz destaque más.

—(A) Sí, pero de manera natural. Realmente no ha sido nada planeado. Yo tengo mi manera de cantar, igual un poco más agresiva, y se adapta más a lo que puede ser el futuro de Exuvia.

¿Y cuál sería esa esencia que hace que, a pesar de los cambios de integrantes, el grupo siga siendo reconocible?

—(A) Yo creo que es su sonido de guitarra potente. Esa es la base, esa guitarra, esas cosas que hace como de bajo... Para mí, que conocí Exuvia desde fuera, y por lo que he visto ahora, diría que es eso.

—(P) Sí, yo creo que es lo que nos identifica. El tipo de formación es un poco diferente, el sonido también es un poco distinto, de guitarras. En cuanto a la composición, mantenemos esa línea de hacer algunas partes muy suaves, más melódicas, y después otra mezclada con partes más agresivas. Los estribillos pegadizos, repetitivos. Las estructuras sencillas, sin meter mucho cambio, sin solos de guitarra ni nada parecido. Vamos a lo crudo, pero contundente; sin florituras, diría yo.

Esa mezcla que mencionan entre la melódica con la más agresiva, ¿puede ser que se haya acentuado en este epé?

—(P) Sí, porque la parte agresiva es más agresiva.

—(A) Hay más contrastes. La dinámica es diferente y se nota más esa diferencia, sí.

 No es la única evolución. Se nota que ha habido mucha investigación en las guitarras, ¿no?

—(P) Sí, ha sido muy orgánico. Cuando entramos al estudio íbamos con la idea de hacerlo como el primero, tocando todos a la vez, a la americana, pero como este lo hemos tenido que grabar por pistas, hemos aprovechado para meter algunos arreglos de guitarra y algunas líneas de bajo. Eso ha hecho las canciones un poco más... no más complejas, pero sí más completas.

—(A) También se han metido coros, que en el anterior no había.

Las letras transmiten fuerza y confianza en uno mismo. ¿Qué quieren expresar con ellas?

—(A) Las letras son de Patxi, pero creo que transmiten empoderamiento, diría que es lo que tienen en común. Se ve claro en la que da título al disco, Yo puedo sola, y el resto va en la línea. Expresan algo muy visceral.

La imagen del grupo también se ha reforzado mucho a nivel estético. Ahí se nota la mano de Ana…

—(A) Sí, ahí hemos tenido suerte mutua de entendernos, porque claro, para mí la imagen es súper importante. Soy comunicadora visual y creo que es muy importante. Le hemos dado una vuelta, desde la puesta en escena en los conciertos, la imagen gráfica del grupo, el diseño del cedé, el contenido para redes, las fotos… todo eso. Hicimos mucho ejercicio previo sobre eso.

Te puede interesar:

“Las letras, que son de Patxi, tienen algo en común, y es que transmiten empoderamiento, expresan algo muy visceral”

¿Ejercicio en qué sentido? ¿Para definir la imagen que buscaban?

—(A) Sí. No todos los grupos lo hacen, no a todo el mundo le parece importante. Yo llegaba de nuevas, así que en principio lo hice como un agente externo. Intenté sacar la personalidad del grupo, qué quería transmitir, qué tipo de elementos podíamos utilizar, si manteníamos el color amarillo, si metíamos alguno nuevo… Hemos estado trabajando bastante con eso.

- (P) En la época anterior sí que teníamos muy en cuenta la imagen, pero no teníamos tantos recursos como tenemos actualmente. Ahora, con Ana, podemos desarrollarla. Hemos cambiado un poco la indumentaria, los conciertos, una estética distinta, un setlist diferente. Le hemos dado una vuelta importante, ha sido mucho curro.

¿Todos esos cambios son porque han entrado nuevos miembros, o la idea sería seguir cambiando de disco a disco? Con algunos artistas, basta ver una foto para saber exactamente a qué época pertenece.

—(P) Sí, probablemente sí. Ya tenemos ideas, de hecho.

—(A) No es que con cada trabajo haya que desarrollar una estructura nueva en la banda, pero sí que puedes darle un color diferente, ciertos matices. Siempre habrá una esencia que se mantiene, pero luego, por encima de eso, hay muchas cosas con las que jugar. Ahí está la gracia, precisamente.

Es llamativo el hecho de que, con todos los cambios que ha habido, el grupo no ha parado. Terminó la gira y a la semana estaban ya grabando con nueva formación, y ya están de nuevo en la carretera.

—(P) Sí. Ya tenemos un cartel de gira bastante decente. No queríamos parar. Hemos grabado el epé y pensamos que hasta después de verano no íbamos a poder hacer nada, pero han salido cosas: tocamos en la Tótem hace tres semanas, en Logroño… Hemos anunciado unos cuantos conciertos y tenemos más en la recámara.

Con la gira anterior se recorrieron todo el país.

—(P) Sí. No nos da ninguna pereza hacer kilómetros. Vamos donde nos llamen. Tenemos fechas cerradas en Andalucía, Galicia… Conlleva mucho trabajo de programación y conlleva mucho riesgo económico, pero creemos que es una inversión de futuro. Igual vas a Cádiz y es deficitario, pero igual haciendo un cómputo global anual se puede compensar.