Netflix y HBO, ‘evasores’ legales

Las plataformas digitales pagan impuestos irrisorios por su negocio con los suscriptores españoles. El Gobierno busca fórmulas para traspasar su tributación desde los paraísos fiscales al ministerio de María José Montero e incluso contempla la fórmula de que contribuyan a financiar a RTVE

09.02.2020 | 23:58
Logotipo de la plataforma digital Netflix, con sede en California y que tributa en Holanda.

Netflix, presente en dos millones de hogares españoles, pagó algo menos de 3.150 euros en 2018 por el impuesto de sociedades. ¿Cumplen las plataformas audiovisuales extranjeras con sus obligaciones fiscales?

Sí... pero la mayoría de sus ingresos tributan en terceros países, a la espera de que el Gobierno decida si las equipara en sus impuestos a los canales tradicionales.

"Una conocida plataforma digital pagó en España 3.146 euros en concepto de impuesto de sociedades. No es la única. Esto no solo resulta insostenible, sino que atenta contra los más elementales principios de responsabilidad y de justicia fiscal", proclamaba el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante el debate de su fallida investidura.

los gatos de netflix La explicación es sencilla: esta multinacional estadounidense, cuya sede central se encuentra en la localidad californiana de Los Gatos, próxima a San Francisco, tributa por los ingresos de sus suscriptores en España a través de Netflix International BV, una sociedad radicada en Holanda, donde la fiscalidad es más ventajosa.

El servicio de emisión en continuo (streaming) de Netflix está disponible en España desde 2015, pero la empresa no contaba con oficina en este país. Ha sido el año pasado, ante los proyectos de producción previstos y el "incremento significativo de la inversión en originales locales", cuando anunció que dispondría de un equipo en Madrid para apoyar la actividad en el mercado español.

Así, en agosto de 2018, mientras ponía en marcha en el municipio madrileño de Tres Cantos su primera central de producción en Europa, Netflix constituía Los Gatos Entretenimiento España SL, dedicada a la producción de películas y series.

Durante sus meses de actividad en 2018, la productora registró una cifra de negocio de 498.461 euros, obtuvo un beneficio de 8.047 euros y pagó 2.682 euros como impuesto de sociedades. La sociedad de mercadotecnia y relaciones públicas facturó 40.462 euros y logró un resultado positivo neto de 1.395 euros, después de tributar 465 euros.

Desde Netflix aclaran que la plataforma paga el IVA sobre los ingresos de sus suscripciones en España y que estas dos sociedades fueron creadas "como un paso administrativo necesario" con vistas a los proyectos planeados para 2019, por lo que en 2018 "contaban con una actividad muy limitada".

"Netflix contribuye a la economía española de muchas maneras diferentes", con "varios millones" de inversión en la industria del entretenimiento y "una sólida apuesta en la producción de contenido español", que en 2019 se eleva a 26 originales, abundan.

OTt frente a telecos Antes que Netflix, abrió su oficina en España HBO, plataforma propiedad del grupo WarnerMedia y que cuenta desde marzo de 2016 con la sociedad Home Box Office Spain Ventures SL en Madrid, para el "comercio al por menor de grabaciones de música y vídeo en establecimientos especializados".

Por esta actividad facturó en 2017 en torno a 1,7 millones de euros, con unos beneficios de 80.706 euros, y pagó otros 45.206 en impuestos, pero es HBO Nordic AB, con sede en Estocolmo, la que gestiona el negocio de la compañía y los tributos que corresponden a los ingresos por suscripciones no se abonan en España.

La estrategia fiscal de estos grupos es completamente legal y se ajusta a la normativa española. El problema es que las grandes plataformas extranjeras de vídeo bajo demanda -grupo del que también forman parte la británica Sky y la japonesa Rakuten- compiten con las cadenas tradicionales y los operadores de telecomunicaciones con unos servicios ofrecidos directamente a través de internet.

la UE abre la puerta a más impuestos Y ahí es donde entra en juego la directiva de la UE sobre comunicación audiovisual de noviembre de 2018, que no solo regula la producción europea mínima que deben ofrecer plataformas como Netflix o HBO (el 30%), sino que otorga a cada Estado miembro la posibilidad de implantar un impuesto para los proveedores que se dirijan a la audiencia de ese país, aunque no estén radicados en él.

Asimismo, la nueva regulación comunitaria obligará a estos proveedores de pago a contribuir al desarrollo de la producción audiovisual europea mediante inversión directa en contenido o con contribuciones a los fondos nacionales.

En España, ni el Ministerio de Hacienda ni el de Economía se pronuncian oficialmente sobre qué nueva fiscalidad puede aplicar el Gobierno a esas plataformas y, por tanto, no confirman si se baraja exigirles contribuir a la financiación de RTVE con el 3% de sus ingresos u otro porcentaje o bien fijar para ellas una eventual tasa de nueva creación, vinculada a los objetivos de la directiva.

Tampoco está claro si la tasa o cuota que finalmente les aplique el Ejecutivo español será un porcentaje calculado sobre la facturación, sobre el número de suscriptores en España o sobre otro concepto.

España deberá haber transpuesto la directiva antes del 19 de septiembre de 2020, pero el proceso de adaptación aún se encuentra en las fases preliminares: El Ministerio de Economía lo elevó a una consulta pública que se cerró en febrero, convocará en otoño una audiencia pública y, en función de las conclusiones, el Gobierno redactará un borrador del nuevo anteproyecto de ley.

Y no es solo el marco regulatorio europeo el que presiona a favor de que estas plataformas paguen más impuestos: Hace unos días, los ministros de Finanzas del G7 alcanzaron un principio de acuerdo para que las grandes empresas de internet tributen en los países donde lleven a cabo su actividad digital, aunque carezcan de sociedades registradas en ellos, para evitar que transfieran sus beneficios a paraísos fiscales.

En todo caso, la reciente decisión del presidente francés, Emmanuel Macron, de promulgar la conocida como tasa GAFA (por Google, Apple, Facebook y Amazon) -que exige a este tipo de empresas una imposición del 3% sobre la facturación de su negocio en Francia- ya ha suscitado una airada reacción del presidente Donald Trump: "Si alguien les cobra impuestos, debe ser su país de origen, EEUU".

Mientras tanto, Netlix y HBO guardan silencio sobre los planes para aumentar su tributación en España: "No tenemos comentarios oficiales que compartir ahora mismo sobre estos puntos -indica el canal propiedad de WarnerMedia-, más allá de que obviamente estamos monitorizando la evolución de la directiva europea y estaremos preparados para su aplicación cuando sea oportuno". - Efe

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