Sin copa y sin reproches

El empate ante el Sinfín deja fuera del torneo al Helvetia, que cierra una 1ª vuelta ilusionante y en clara progresión

20.12.2020 | 22:11
El central de Zumaia Ander Torriko, placado por un rival del Liberbank Cantabria Sinfín.

Helvetia 28
Sinfín 28
HELVETIA ANAITASUNA (16+12) Bols, Bazán, Etxeberria (2), Chocarro, Fischer, Izquierdo (7, 3p) y Del Arco (6) –siete inicial–. También jugaron Marcos Cancio, Gastón, Edu Fernández (3), Martín Ganuza (6), Torriko (3p), Héctor González y Aitor García (1).
LIBERBANK CANTABRIA SINFÍN (11+17) Carvalho, Alberto Plá (4), Ramiro (1), Lon (5) Zungri (2), Vallés (5) y Darko (7) –siete inicial–. También jugaron Ernesto Sánchez, Castro (3), Blázquez (1), Leo Sanabria, Nazario y Xavi.
Marcador cada cinco minutos 3-1, 6-1, 8-3, 12-6, 14-8 y 16-11 (descanso); 19-13, 21-25, 22-18, 25-21, 27-26 y 28-28 (final).
Árbitros Alberto Rodríguez y Jorge Escudero. Excluyeron a los locales Fischer, Bazán (2), Edu, Aitor García y Etxeberria; y al visitante Xavi.
Pabellón Anaitasuna. Encuentro de la jornada 14, aplazada. Unos 600 espectadores.

No era el resultado esperado. Ni el deseado. Las opciones de jugar la final de la Copa del Rey pasaban este domingo por ganar al Sinfín en casa, pero el Helvetia Anaitasuna no pudo sumar los dos puntos. Empate y gracias. Porque después de una pletórica primera parte, con el equipo desplegando su mejor juego y gozando de ventajas de hasta siete goles, los navarros se desinflaron en la segunda, dieron alas al conjunto cántabro y este no dudó en aguar la fiesta. Se llevó un punto de La Catedral que le sabe a gloria y que deja a los locales sin Copa.
Con todo, poco se le puede reprochar a un equipo que ha devuelto la ilusión a unos aficionados que ayer, por fin, pudieron regresar a las gradas. Un equipo con unas señas de identidad sobre la cancha, con un juego rápido, dinámico, fluido. Muy compensado en todas sus líneas. Y que, poco a poco, a lo largo de esta temporada tan atípica, ha ido acompañando ese buen hacer con resultados. Lo que le ha llevado a finalizar esta vuelta con 19 puntos.
Ese equipo se vio sobre todo en la primera parte. Anaitasuna salió con hambre ante un Sinfín que necesita los puntos como el comer. Con Del Arco, Izquierdo y Etxeberria comandando el ataque, pronto Víctor Montesinos se vio obligado a pedir tiempo muerto para recomponer a los suyos (en el m.8, con el 5-1). Los cántabros se mostraban nerviosos en ataque, erráticos, y la solvente 6/0 de Anaitasuna no desaprovechó la circunstancia. Recuperación y arriba. Además, tenía en la retaguardia a su valedor nórdico, Patrick Bols, sensacional en sus intervenciones –firmó un 60% de efectividad en la primera parte y un 50% en el global– , que buscaba continuamente a Martín Ganuza para que este las convirtiera en gol a la contra. Y el extremo navarro no fallaba.
Las variantes defensivas del Sinfín –con 6/0 y 5/1– no lograban frenar a un Helvetia que llegó a manejar ventajas de siete goles y que se redujeron a cinco al descanso (16-11).
Anaitasuna salió enchufado de inicio en la segunda mitad, recuperando la renta de siete tantos que había gozado con anterioridad. Sin embargo, como ya ocurrió ante Sagunto o Cuenca, el equipo navarro empezó a atascarse. A carecer del ataque fluido de la primera parte, a fallar ante un Sinfín que ajustó su defensa, se benefició del cambio en la portería, y gracias a las intervenciones de Ernesto Sánchez y al acierto ofensivo de Vallés o Darko, empezó a coger confianza y a reducir la brecha. La intensidad defensiva del Helvetia no era la misma y Cancio, que salió por Bols, no tuvo el mismo acierto.
En el tramo final, el danés retornó bajo los palos. No pudo evitar que Vallés empatara en el m.58 (27-27) y tampoco que Plá pusiera por delante a Sinfín a falta de un minuto. Del Arco se la jugó y puso el 28-28. Incluso, Bols llegó a evitar, ayudado por el poste, que un último lanzamiento del equipo cántabro se convirtiera en gol. Al final, un empate que dejó sabor agridulce, pero que, con todo, no empaña una temporada ilusionante.

Quique Domínguez
"La nota es alta en la primera vuelta"

Entrenador. "Tenemos el cuerpo raro". Así se expresó Quique Domínguez nada más terminar el partido. Un choque en el que, dijo, su equipo entró "con ganas, energía, nivel defensivo e intensidad", aunque pecó de "un punto de precipitación". Además, resaltó que los "errores", sobre todo en la segunda parte, junto con "las acciones falladas y las intervenciones de su portero", le dieron "confianza" a Sinfín para buscar la remontada. "Al final salvamos un punto, pero se nos podían haber escapado los dos". Para el técnico gallego "es una pena" que Anaitasuna no se clasificara para la Copa. "Teníamos mucha ilusión. En la primera vuelta la nota es alta y hubiese sido un premio", subrayó. Para estar en esa Final 8 en Madrid –en la que de inicio ya estaban clasificados Barça y Benidorm–, Anaita debía ganar ayer y esperar una victoria de Cuenca en Puente Genil. Con este empate, ningún resultado de ese partido le beneficia, puesto que contra ambos perdió en la Liga.

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