Miguel Díaz exjugador de osasuna

“Tengo sensaciones encontradas; por una parte, tristeza, pero también ilusión por lo que venga”

Tras doce años en Osasuna, Miguel Díaz Montes se despide con un cúmulo de emociones que le asaltan, pero encara el futuro con el optimismo que le caracteriza

09.02.2020 | 16:51
Miguel Díaz celebra uno de los 45 goles que hizo en Osasuna Promesas.

pamplona - No es fácil decir adiós al club en el que te has formado como futbolista. Y si no, que se lo digan a Miguel Díaz, que abandona Osasuna tras doce años en sus filas. El que fuera capitán del filial rojillo durante cuatro años no encontró su sitio en el primer equipo y la temporada pasada concatenó dos cesiones, en el Mirandés y en el Murcia. Finalmente, el club navarro y el jugador estellés han decidido separar sus caminos. Pese a los sentimientos encontrados (tristeza e ilusión por nuevos retos), Díaz encara el futuro con optimismo.

Tras doce años, toca decir adiós a Osasuna. ¿Se hace difícil?

-Tengo sensaciones encontradas. Por una parte, un poco de tristeza porque llevo muchos años aquí y dejo muchos amigos, pero, por otro lado, tengo ganas e ilusión por lo que venga.

¿Cuándo y cómo le comunicó el club que rescindiría su contrato?

-Fue en enero, cuando salía del Mirandés para fichar por el Murcia. Antes de fichar por mi nuevo equipo, Osasuna me llamó para apañar el tema de la rescisión. Al final, lo dejamos para el final de la temporada por un tema de tiempo. Desde entonces, yo ya sabía que no iba a seguir en Osasuna, pero hace unos días ya se negoció e hizo oficial.

¿Cómo encajó la noticia en un principio?

-Con un poco de tristeza, pero, en parte, la entendí. El año pasado no tuve oportunidades de jugar y este año ni siquiera me dieron la oportunidad de quedarme en el primer equipo. Me la esperaba, pero a nadie le gusta que le digan que no le quieren en un sitio.

¿Le ilusiona su futuro fuera de Osasuna?

-Quizá fuera me espere un futuro mejor, yo quiero pensar que sí. Intentaré trabajar y jugar al fútbol lo mejor que pueda. Voy a vivir nuevas experiencias y espero que sean buenas.

Su único partido oficial disputado con el primer equipo fue en Copa del Rey ante el Cádiz. ¿Considera que se va sin haber tenido una oportunidad real?

-Sí, te diría que sí. Es cierto que, como dices, tuve una oportunidad en Copa y, al fin y al cabo, fue un partido con el primer equipo. Esa temporada me hubiera gustado poder disputar algún partido de liga, pero el entrenador quiso que fuera así y yo tuve que aceptarlo y seguir trabajando para contar con otra oportunidad, aunque no se dio el caso.

En verano de 2017, hizo una buena pretemporada con el primer equipo y convenció a Diego Martínez, pero luego no contó con ocasiones y terminó la temporada relegado al filial. ¿Sintió decepción?

-Ese año yo tenía mucha ilusión. Venía de marcar once goles con el Promesas la temporada anterior y me dejaron hacer la pretemporada con el primer equipo, lo que era un sueño para mí. Llevaba años peleando por esa oportunidad, así que me lo tomé en serio. Llegué físicamente bien a la pretemporada y aproveché las oportunidades que tuve. Reflejé la ilusión que tenía. Luego, a lo largo de la temporada, no jugué y en Navidad me bajaron al Promesas, pero no me frustré. Lo tomé como un paso atrás para poder dar luego otro hacia delante. Es cierto que me hubiera gustado tener más oportunidades y jugar en el primer equipo, pero en el fútbol las cosas a veces suceden así y hay que acatarlas.

¿Cómo recuerda los años que pasó en Osasuna Promesas?

-Fueron mis mejores años. Al principio, me costó hacerme un hueco, hasta que me hice un hueco con Javi Lerga y con Mateo. No es normal estar muchos años en el Promesas, la gente viene y va, pero yo estuve cinco años y medio, la mayoría como capitán. Recuerdo el año que ascendimos de Tercera a Segunda B y el año siguiente, que nos mantuvimos. Fueron muy buenos años.

Dada su importancia en el filial, ¿esperaba más relevancia en el primer equipo?

-Sinceramente, es lo que todo chico que está en el filial sueña. Yo también lo esperaba, aunque sea algún partido a final de temporada. Ascendí con el Promesas, fui considerado el mejor jugador de mi categoría y marqué bastantes goles. Tenía un estatus que creía que me podía dar algún partido en el primer equipo, pero el fútbol es estar en el momento adecuado, con el entrenador que apueste por tí. En ese sentido, no tuve suerte.

Ha vivido una última temporada convulsa, vayamos por pasos. Empezó cedido en el Mirandés.

-Hice la pretemporada con Osasuna con mucha ilusión, pero, pese a mostrar un buen nivel, sabía que iba a ser difícil hacerme un hueco en la plantilla. Finalmente, Jagoba me comunicó que lo mejor era buscarme una cesión. El Mirandés se mostró interesado y me marché cedido. La temporada ahí empezó muy bien, metí goles y me sentí importante, pero, conforme pasaron los meses, el entrenador dejó de contar conmigo. En Navidades me fui porque quería minutos para demostrar que podía estar en Osasuna al año siguiente.

Es entonces cuando ficha por el Real Murcia.

-En Murcia me encontré una situación complicada, con muchos problemas institucionales y extradeportivos. La segunda vuelta fue difícil y no alcanzamos los play off de ascenso.

¿A nivel personal qué balance hace de esas dos cesiones?

-A nivel personal, me llevo muy buenas experiencias que me han ayudado a crecer. Seguro que lo que he aprendido me va a ayudar en el futuro, así que estoy satisfecho.

¿Cree que puede dar más de lo que ha mostrado hasta el momento?

-Por supuesto. Me considero un jugador joven, que puede dar mucho más. Creo que lo mejor está por llegar.

Si en futuro le llamara Osasuna para volver, ¿cuál sería su respuesta?

-Volvería con los ojos cerrados. Para que eso suceda, se necesita mucho trabajo y esfuerzo. Esas dos cosas, precisamente, no me van a faltar.