Unidad contra el racismo

estados Unidos la liga de fútbol secundó el parón de la nba por el nuevo caso de brutalidad policial

28.08.2020 | 01:10
El eslogan 'Black Lives Matter' en el suelo de la pista de Kissimmee (Florida), que acoge los 'play off' de la NBA. Foto: Efe

madrid – Los equipos de la Liga de fútbol de Estados Unidos, la MLS, que disputaban la séptima jornada, no jugaron sus compromisos y se unieron el miércoles a las protestas que empezaron en la NBA por el caso de brutalidad policial contra Jacob Blake, un afroamericano de 29 años que recibió siete disparos en la espalda por parte de un policía en Wisconsin.

Los primeros en tomar la decisión en la MLS fueron los jugadores del Inter Miami y el Atlanta United, que se enfrentaban en el Inter Miami Stadium y decidieron no jugar el partido.

Y como una bola de nieve, ocurrió lo mismo en el partido entre el Dallas FC y los Rapids de Colorado en Frisco, en el Real Salt Lake-Los Ángeles FC y en el de Portland Timbers-San Jose Earthquakes, que anunciaron en sus respectivas cuentas de redes sociales que tampoco saldrían al campo de juego.

Los cuatro compromisos de la MLS no se disputaron en señal de protesta ante la represión policial que existe en Estados Unidos contra los ciudadanos afroamericanos.

De esta forma los deportistas estadounidenses, encabezados por los jugadores de la NBA, dieron el pasado miércoles un golpe sobre la mesa al sumarse a las protestas por el caso de Blake.

Todo comenzó cuando la NBA anunció el aplazamiento de los tres partidos de primera ronda de los play off, programados para el miércoles, después de que los Bucks de Milwaukee decidieron no jugar el quinto de su serie ante los Magic de Orlando en protesta por los incidentes ocurridos en Wisconsin.

El boicot de los Bucks afectó también los partidos de los Rockets de Houston ante los Thunder de Oklahoma City y Los Ángeles Lakers frente a los Trail Blazers de Portland.

Los Bucks, el equipo liderado por Giannis Antetokounmpo, decidió por unanimidad no presentarse al partido contra los de Florida, y poco después la reacción de solidaridad paralizó la crucial jornada.

La programación comenzaba el miércoles, precisamente con el choque entre los de Milwaukee y los de Orlando, cuya serie lidera el equipo de Antetokounmpo por 3-1.

"Estamos cansados de los asesinatos y la injusticia", declaró el escolta de los Bucks, George Hill, al canal de televisión ESPN al explicar la decisión de su equipo.

Los Bucks, que debían jugar contra los Magic en el AdventHealth Arena, dentro de la 'burbuja' de la NBA en el Walt Disney World Resort, se negaron a salir de su vestuario antes del partido.

Pero cuando llegó el momento de que el equipo tomara la palabra alrededor de 15 minutos antes del inicio, como es habitual en un juego de la NBA, solo los jugadores de Orlando, así como los árbitros, lo hicieron.

En el caso del fútbol de la MLS, la solidaridad por el caso Blake, que ha impactado al mundo, empezó en el Inter Miami-Atlanta.

Los equipos calentaron en la cancha, pero al momento de jugar, aunque salieron al campo y estuvieron allí algo más de media hora, nunca iniciaron el compromiso.

Los jugadores de ambas formaciones posaron abrazados, junto a los jueces del partido, en el centro del campo antes de declarar la suspensión del partido por el tiroteo contra Blake, y en acuerdo con la postura de los jugadores de la NBA, que también se hizo extensiva al béisbol de las Grandes Ligas.

Los Cerveceros y los Rojos de Cincinnati, equipos de las mayores (MLB), decidieron unirse y no jugar esta noche el partido de la Liga Nacional en el Miller Park, de Milwaukee.

Más equipos también están discutiendo la posibilidad de no jugar, entre los que se encuentran los Marineros de Seattle, que tienen la mayor cantidad de jugadores negros.

Marc Gasol

"es un sistema muy racista"

Protesta. Marc Gasol, pívot de Toronto Raptors, aseguró ayer que "el nivel de frustración en los últimos días ha aumentado de forma considerable. Los jugadores estamos intentando pensar en otras maneras más recreativas e impactantes para conseguir cambios reales en un sistema social que es injusto y muy racista. Solo hay que ver las imágenes de televisión, son muy duras, muy difíciles de explicar a cualquier ser humano. No veo otra explicación que no sea un racismo sistémico que lleva pasando muchos años. En algún momento tenemos que romper esa cadena y que no pase a las siguientes generaciones".

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