Xabier Ibargarai Zaguero de Innpala

“A ver si tenemos el día y un poco de suerte y nos traemos la txapela para Navarra”

Xabier Ibargarai (Erratzu, 1985), en la actualidad el único palista navarro, busca el viernes en Bilbao su primera txapela individual ante el vizcaíno Gaubeka

08.02.2020 | 19:05
Xabier Ibargarai posa en el frontón Bizkaia de Bilbao tras la elección de material de ayer.

Ibargarai (Erratzu, 1985), en la actualidad el único palista navarro, busca el viernes en Bilbao su primera txapela.

Pamplona - "Es mi cuarta final individual y soy de números pares", bromea Xabier Ibargarai en vísperas de la pelea por una txapela, la individual de pala, que se la ha resistido en sus tres anteriores intentos. Fusto le ganó en 2014 y 2015 e Ibai Pérez le batió hace dos años. En uno de los mejores momentos de su carrera profesional, como él mismo admite, el zaguero de Erratzu habla de la final del próximo viernes (19.00 horas) contra Esteban Gaubeka, pero también del presente, el pasado y el futuro del leño.

¿A la cuarta va a la vencida?

-Puede ser. Para empezar, me he quitado de encima a mis dos bestias negras. A Fusto le eliminó Necol en cuartos de final y a Ibai (Pérez), que me ganó la final de hace dos años, le derroté el sábado en semifinales. Ganarle ahora me hace psicológicamente más fuerte. Sé que, jugando bien y haciendo mis cosas, tendré opciones de ganar, siempre y cuando Esteban (Gaubeka) no tenga su día. Al final, el mano a mano es lo que tiene: si uno está fino, el otro está vendido. Lo que tengo que hacer es hacer mi trabajo, atacar y a ver si con un poquito de suerte podemos ganar.

Para llegar a la final ha tenido que derrotar a Sylvain Brefel (3-2 en cuartos de final) e Ibai Pérez (3-2 en semifinales). ¿Cómo fueron esos partidos?

-El primero fue muy complicado. En el Individual, el debut siempre es muy difícil y además tenía otro hándicap: un gripazo enorme, con fiebre y problemas para respirar. Me costó mucho ganar. Luego, el segundo partido era, a priori, más duro porque Ibai (Pérez) es un especialista nato. Tal vez no tenga la pegada de los demás, pero es un artista y esconde la pelota hasta el último momento. Fue un partido duro, pero en el que disfruté. Me encontraba muy bien. En cuanto empecé a jugar, me noté súper a gusto en la cancha y me dije: "Es el día de ganar". Y así fue.

Sus dos victorias han sido en partidos a cinco jokos, duelos largos y muy exigentes. ¿Qué significa?

-Que físicamente estoy mejor que nunca y en mi peso óptimo, que son unos 86 kilos. La verdad es que aguanto, ando muy bien de piernas y esa es una de las claves, que llego entero al final de los partidos y en este sentido ya no soy tan débil como antes. Estoy más curtido y es una de las cosas que tengo a mi favor, pero todos los partidos son diferentes y hay que pelear.

Usted tiene 33 años y casi 11 de experiencia como profesional, por los 41 de su rival, Gaubeka, que debutó en 2002...

-Los dos somos pelotaris curtidos en mil batallas. Esteban (Gaubeka) tiene ya 41 años, pero está hecho un chaval y se cuida mucho. Yo tengo 33, pero ya llevo mucho tiempo en profesionales, va a ser mi cuarta final individual y ya he jugado unas cuantas más por parejas. Por ese lado no hay demasiada diferencia porque los dos tenemos experiencia.

Ganó su semifinal el pasado sábado y disputa la final el viernes. ¿Cómo va a ser su semana?

-Como otra cualquiera. Trabajaré en la fábrica, de la fábrica a casa, entrenar un poquito... Lo de todos los días. No voy a cambiar nada porque al final el cuerpo está acostumbrado a una rutina y, si la cambias, entonces empieza a protestar. Va a ser una semana tranquila, estoy de turno de mañana en la fábrica y lo único que intentaré es que me den vacación el viernes.

O sea, que también trabaja.

-Quitando la mano, la situación de la pelota en general es triste. Al final, los palistas también somos profesionales, pero necesitamos otro trabajo para vivir. Esto es un sueldito más que te sacas, pero al final lo que te da de vivir es tu trabajo diario.

El mejor ejemplo es que su rival en cuartos, Sylvain Brefel, acaba de retirarse por no poder compaginar el deporte profesional con su vida laboral y familiar.

-Sylvain (Brefel) es un grandísimo pelotari. De los que he visto yo, uno de los que más pegada tiene quitando a Luján, Rekalde y algún otro. Estaba en su mejor momento deportivo, pero al final lo que hay que pensar es que vive en Toulouse y tenía que hacer mil kilómetros en coche cada vez que venía a jugar a Bilbao. Además, es autónomo y tiene una consulta de podología en la que tenía que cancelar citas con clientes para poder jugar. También tiene un hijo y, al final, se le hacía muy duro. Ha aguantado cinco años como profesional cuando todos pensábamos que no iba a durar tanto. Ha resistido por el amor que tiene a la pelota. Lo único que puedo hacer es agradecerle todo lo que ha dado a la pelota, un espectáculo soberbio, mandarle un abrazo enorme y decirle que nos veremos por ahí.

Se ha ganado un homenaje.

-Eso es. Va a ser el viernes, el día de la final y aprovecho para animar a la gente a que venga al frontón a ver nuestro partido, pero, sobre todo, para despedir a Sylvain (Brefel). Todos los aficionados a la pala le vamos a echar de menos. Seguirá en el mundo amateur, pero no es lo mismo.

¿Se vislumbra relevo generacional en la pala profesional?

-Los que estamos ahora en el cuadro somos pocos, pero tenemos un nivel muy alto. Tener un cuadro tan corto te hace mejorar cada día. La pala no está como la mano, pero, aunque desde que yo debuté parece que se está muriendo, ahí seguimos. Yo lo único que quiero decir a la gente es que conozca la pala. Al final, la mano es bonita, pero la dificultad que conlleva la pala, el espectáculo que se da y la velocidad a la que jugamos? Hay que darse cuenta de que jugamos con una pala de un kilo, pelotas de 120 gramos y a 200 kilómetros por hora. En cualquier caso, hay que seguir peleando y ojalá en el futuro los chavales de atrás, que los hay muy buenos, por lo menos en Navarra, donde tenemos la suerte de que se están haciendo las cosas bien, puedan tener un futuro prometedor y mejor que el nuestro.

¿Cómo ha influido en la pala profesional la fundación de la empresa Baiko Taldea?

-Ha entrado con bastante fuerza, cogiendo bastantes cosas y entre ellas está la pala. Seguimos siendo la empresa Innpala, pero estamos dentro del grupo Baiko, y todo lo que venga nuevo, con expectativas y con ganas, bienvenido sea. Esperemos que sigan haciendo las cosas bien, ojalá nos ayuden un poquito y saquemos esto adelante remando todos juntos en la misma dirección.

Hablamos del futuro, pero echando un vistazo al pasado, Óscar Insausti, el más laureado de la historia de la pala profesional con siete títulos individuales, fue en 1999 el último navarro en inscribir su nombre en el palmarés del torneo. ¿Le hace ilusión relevarle?

-Al final, el Individual es lo máximo a lo que podemos aspirar en la pala profesional y la verdad es que hace años que no gana un navarro y, para mí, siendo el único navarro que queda en profesionales, sería bonito ganar porque la escuela navarra ha sido siempre una de las mejores, si no la mejor, ya que ha dado grandes palistas. A ver si tenemos el día y un poco de suerte y traemos la txapela para Navarra.

¿Tendrá apoyo en la grada?

-Siempre hay gente. Los compañeros de trabajo me están comentando el tema de las entradas y yo desde aquí invito a todo el mundo a que me llame si quiere venir el viernes a Bilbao. Vendrá mi familia, amigos, conocidos y espero que haya un bonito ambiente y salga un buen partido.

El protagonista

Nombre completo. Xabier Ibargarai Iribarren.

Edad. 33 años (19/10/1985).

Lugar de nacimiento. Erratzu (Navarra), donde reside con su esposa, Itxaso, su hijo Aimar, de dos años y medio, y su hija Irati, de cinco meses. Trabaja en la planta que ArcelorMittal tiene en Berrioplano.

Altura. 1,79 metros.

Peso. 86 kilos.

Posición. Zaguero.

Empresa. Innpala.

Debut profesional. El 20 de marzo de 2008 en Bilbao.

En el Individual. Ha disputado tres finales y ha perdido todas por idéntico resultado: 3-0. Las de 2014 y 2015 ante el argentino Pablo Fusto. La de 2017, ante el vizcaíno Ibai Pérez.

Su rival. Ibargarai disputa la final del viernes en el frontón Bizkaia de Bilbao contra Esteban Gaubeka, vizcaíno de 41 años y defensor del título, además de pentacampeón, por lo que busca igualar los seis entorchados de Pablo Fusto y acercarse a uno de los siete del más laureado de la historia, el navarro Óscar Insausti.

"Físicamente estoy mejor que nunca y en mi peso óptimo; ahora aguanto mejor los partidos"

"Yo tengo 33 años y Gaubeka 41, pero está hecho un chaval; los dos estamos muy curtidos"

"Ahora somos pocos en el cuadro profesional, pero tenemos un nivel muy alto"

"Quitando la mano, la situación de la pelota en general es triste y necesitamos otro trabajo"

"Me gustaría que la gente conociera la pala, un deporte en el que la pelota va a 200 por hora"

"Tenemos que seguir trabajando para que los jóvenes tengan un futuro mejor que el nuestro"