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El regreso de un pionero

28.09.2020 | 00:25
Thomas Gelbke, en la plaza de Baluarte de Pamplona

36 años después de llegar por primera vez a Pamplona, Thomas Gelbke, uno de los primeros ingenieros de VW que trabajó en la planta, regresa a Landaben. En los últimos cinco años ha trabajado en Wolfsburg para la planta navarra.

El fútbol inglés acostumbra a reconocer todos los años a los one club men, aquellos jugadores que han desarrollado toda su carrera en un mismo equipo. Thomas Gelbke, nacido en Wolfsburg hace 60 años, podría ser uno de ellos. Porque llegó con solo 22 años a Pamplona, a ayudar en enero de 1984 al lanzamiento del Polo en las instalaciones de la antigua Seat. Formaba parte de un equipo de 15 ingenieros alemanes, pioneros en una planta donde casi todo estaba por hacer. Y desde entonces, toda su carrera ha estado ligada, de un modo o de otro a Volkswagen Navarra.

Incluso cuando no ha acudido físicamente a ella, como durante los últimos cinco años, periodo en el que ha seguido trabajando para Landaben desde la sede central del mayor fabricante de coches de Europa. Desde allí ha coordinado a un equipo mixto de 15 personas que hace de puente entre Wolfsburg y Pamplona y que vive con varios años de adelanto respecto a la línea de montaje de Navarra. "Trabajamos en el futuro antes de que la gente lo conozca. Cuando se lanza un coche en Pamplona, allí prácticamente ya se está trabajando en cómo será el siguiente", explica Gelbke, que regresó el 1 de agosto a Pamplona como responsable del rediseño del Polo, que se hará efectivo a comienzos de verano del próximo año, algo habitual cuando un modelo cumple aproximadamente la mitad de su vida. En otoño verá también definitivamente la luz el CUV, de momento con el nombre comercial de Nivus, un todocamino urbano y deportivo, también de la familia del Polo y que se unirá al T-Cross, que ya supone el 55% de la producción actual de Volkswagen Navarra.

Con este tercer modelo, Volkswagen Navarra dará un paso "importante hacia el futuro", explica Gelbke, quien destaca la calidad de una plantilla que conoce bien y a la que ve preparada para hacer frente a nuevos retos. "Ahora mismo -explica el directivo alemán- hay muchos pedidos y las previsiones son buenas para el año que viene. Estamos haciendo ya el mismo número de coches que antes del cierre de marzo y yo creo que la gama del Polo va a salir reforzada en este periodo, la gente va a apostar por el vehículo privado y va a comprar este tipo de coches". Gelbke ve un futuro mixto, en el que se producirá una transición progresiva hacia a los modelos eléctricos, pero que no será abrupta. "Iremos viendo también cada vez más coches híbridos", señala antes de recordar la transformación completa que experimentan las fábricas que, como la de Zwickau (Alemania), se van a dedicar a los modelos completamente electrificados. De momento, Volkswagen solo tiene previsto fabricar coches eléctricos en su país de origen, en Estados Unidos y en China.

"VW Navarra tiene mucho futuro", dice Gelbke, quien se siente ya tan navarro como alemán y que vivió con especial tristeza el impacto del coronavirus en España. Su estancia en Alemania le ha permitido además comprobar de primera mano las diferencias entre un país y otro. "Lo seguía por las noticias y por lo que me contaban los compañeros. En Alemania, aunque las fábricas estuvieron cerradas también durante semanas, no estuvimos confinados, le gente salía a la calle". También ha sido muy diferente la reacción económica, con una caída muy inferior en el país germano, que ha podido ofrecer un apoyo muy amplio a sus ciudadanos. Gelbke pone el ejemplo concreto de un familiar suyo, que tiene una muy pequeña empresa, y que a los días de cerrar "recibió con solo presentar un papel una importante ayuda" para mantener las actividad de la empresa.

Alemania, mediterráneo


El futuro

La pasión de viajar

"Esta epidemia quizá nos puede servir para saber que siempre hay un peligro, que incluso lo que no imaginamos puede suceder", cuenta sobre un crisis que sigue entre la incertidumbre y la preocupación. "Me gusta mucho Pamplona y me da mucha pena ver las calles, los bares y las tiendas con poca gente". En su recuerdo sigue la capital de provincia que conoció en 1984, que él recuerda siempre concurrida, con mucha vida en el centro, y en la que se jubilará dentro de unos años. "¿Entonces qué? Vivo en Echauri, pero no creo que sea el sitio para estar entonces, tampoco me veo paseando por Pamplona viendo obras", dice entre risas. "Está todo abierto, depende de varias cosas, de la familia. Quizá volver a Alemania, quizá algo en el Mediterráneo. Lo que es seguro es que aprovecharé para viajar con la autocaravana, que es lo que más me gusta. Ofrece una libertad y una tranquilidad tremenda. Es donde más me relajo y donde mejor duermo".

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