Un Mundial en los Estados Unidos de Trump
El fútbol se dispone a celebrar el Mundial de EEUU como si Trump no estuviera provocando un incendio internacional diario o como si no tuviera en las calles a sus SA, sus milicias hitlerianas, deteniendo a todo viandante que no es 100% blanco o que tiene un acento peculiar. Lo llaman “limpiar las calles” y ya se ha visto que incluye disparar a quien se resiste o se escapa. Y, claro, da mal rollo pensar en la que pueden liar los descerebrados del ICE, por ejemplo, en la puerta de los estadios del Brasil-Marruecos o el Costa de Marfil-Ecuador de la primera jornada. La FIFA se inventó un premio de la paz para intentar que Trump se comporte, y pánico van a dar los arbitrajes cuando juegue la selección anfitriona, pero quizás ni eso sea suficiente. Tiene su ironía que se hayan disputado Mundiales en Rusia o Qatar y unos Juegos en Pekín pero que la cita más infame pueda ser en el país que presume de liderar las democracias del mundo.
