Iñigo Pérez cierra su etapa en el Rayo
El técnico abandona el club de Vallecas dos días después de caer en la final de la Conference League
Se acabó el recorrido de Iñigo Pérez en el banquillo del Rayo Vallecano. La noticia, que desde hace semanas sobrevolaba los pasillos de Vallecas, terminó por hacerse oficial tras el cierre de la temporada, solo dos días después de la derrota en la final de la Conference League. El técnico navarro pone fin a una etapa que ha cambiado la dimensión competitiva del club madrileño y que deja detrás algunos de los capítulos más brillantes de su historia reciente.
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Ni desde el vestuario ni desde la directiva se respiraba demasiado optimismo respecto a una posible continuidad. Incluso el presidente, Raúl Martín Presa, dejó entrever públicamente el desenlace después de la final europea. El dirigente reconoció que su deseo era prolongar la relación durante muchos más años, consciente del impacto que había tenido el entrenador en el crecimiento deportivo del equipo. Sin embargo, hoy ha tenido que anunciar la salida. "Hoy es un día de despedida, estamos para despedir a Iñigo Pérez, que ha sido entrenador en los últimos dos años y medio", ha comunicado Martín Presa durante la rueda de prensa del adiós.
"Tenía mucha ilusión por conseguir hitos importantes"
Iñigo Pérez, por su parte, ha confesado que declinó la oferta de renovación y ha procedido a trasladar las impresiones sobre su estancia en el club. "El primer año no es fácil entregar el equipo, con lo que conlleva salvarte, a alguien sin experiencia como primer entrenador. Después, hilando estos dos años, este último mes es el reflejo que vengo diciendo. Uno, me importaba saldar la deuda con la afición, que es el motor fundamental. Nos contestaron el otro día. Tenía mucha ilusión por conseguir hitos importantes, el año pasado lo conseguimos entrando en Europa y este año yendo a la final. Quería vivirlo con estos jugadores y aficionados", ha iniciado.
El técnico nacido en Iruñea hace 38 años ha proseguido diciendo que "la otra, la más importante, era generar recuerdos. También lo hemos hecho. Más allá de la derrota del otro día, se ha cumplido y me encuentro verdaderamente en paz. Todos sabéis el agradecimiento que os tengo. Sois los únicos que no solo sois mis jugadores y me tenéis amor, también hay varias personas que me habéis sostenido, también como persona. Cuando digo que no encontraré nunca a un grupo como este, hago referencia a esto. Jamás compartiré esto. Os lo agradeceré de por vida".
Al calor de Andoni Iraola
La historia de Iñigo Pérez en Vallecas comenzó casi sin que existiera una transición entre la profesión de jugador y la de entrenador. Recién retirado como futbolista, aterrizó en el cuerpo técnico de Andoni Iraola para ejercer como segundo entrenador. El destino alteró los planes. La marcha de Iraola al fútbol inglés parecía arrastrar también a Iñigo Pérez, aunque los problemas burocráticos derivados del permiso de trabajo frenaron la operación. El Rayo comenzó la temporada 2023-24 con Francisco Rodríguez como entrenador, pero en el ecuador fue cesado.
Fue entonces cuando apareció la figura de Iñigo Pérez como solución de emergencia y apuesta de futuro. El equipo transitaba por una zona incómoda de la clasificación cuando aceptó el reto de asumir el mando mediada la temporada. En apenas unos meses logró estabilizar al conjunto franjirrojo y garantizar una permanencia que supo a mucho más que un simple objetivo cumplido.
A partir de ahí, Vallecas empezó a vivir una transformación inesperada. El estadio recuperó ese carácter incómodo para cualquiera y el Rayo adquirió una personalidad competitiva que le permitió mirar a los grandes de frente. Ni Real Madrid ni Atlético de Madrid fueron capaces de conquistar Vallecas en una campaña que terminó con clasificación europea y una de las mayores cosechas de puntos de la historia del club. El club regresaba al Viejo Continente 24 años después de la última vez.
Primera final europea de la historia
Pero el techo todavía estaba más arriba. La última temporada elevó el relato hasta un escenario inimaginable hace apenas unos años. El Rayo alcanzó la primera final europea de su historia y colocó su nombre en el escaparate continental. Enfrente aguardaba el Crystal Palace, un rival construido desde otra dimensión económica, aunque ni siquiera esa diferencia minimizó el mérito del camino recorrido por el conjunto madrileño.
El desenlace no permitió levantar el trofeo, pero la derrota no borró el orgullo. Aquella medalla de plata representó la confirmación de que el Rayo podía competir sin renunciar a su identidad y que Vallecas había encontrado durante estos años un espejo en el que reconocerse.
Iñigo Pérez se marcha ahora dejando una herencia difícil de igualar. Más allá de resultados y clasificaciones, de los 112 partidos que ha dirigido, consiguió que el Rayo creciera sin perder su esencia. Ahora diversos medios sitúan al entrenador en el banquillo del Villarreal, que ha perdido la figura de Marcelino García Toral.