El fuego es símbolo de transformación, de pasión y de poder interior, y así se manifiesta en el restaurante El Xiblu, cuyo nombre remite en Asturias a un “soplo de aire caliente”. Este nuevo establecimiento hostelero bilbaino ha vuelto a prender la lumbre en el local que antaño forjó su trayectoria, también a fuego, el asador Ibáñez de Bilbao. Allí encuentra el comensal “fuego del norte en cada plato”. Y es que el horno de leña y la parrilla son "su alma y su razón de ser", afirma su propietario, Diego Carrio.
Sobre ambas señas de identidad se sustenta una cocina tradicional con algún punto vanguardista y toques asturianos. Precisamente, su responsable regenta un restaurante asturiano en Vitoria-Gasteiz y ha querido traer al corazón de Bilbao “unas pinceladas de esa tierra”. Todo eso y mucho más encierra la propuesta culinaria de El Xiblu.
Con este post de bienvenida puedes adentrarte en las instalaciones de este restaurante, que abrió sus puertas el pasado mes de abril en el centro de la capital vizcaina:
Pureza e intensidad de sabor a través de la brasa
A través del horno de leña y la parrilla, en El Xiblu buscan “la pureza del sabor, el punto exacto, la intensidad que solo el tiempo y la brasa saben dar”. A partir de ahí, desarrollan platos con identidad propia, donde tradición y sofisticación conviven con naturalidad.
Entre sus especialidades, junto a los asados, despuntan manjares tan típicos de Asturias como la fabada, el cachopo y los tortos, un plato muy tradicional, similar al talo vasco incluso en la forma circular –de 5-7 cm. de diámetro–, solo que en este caso se elabora con harina de maíz frita, quedando la masa crujiente por fuera y tierna por dentro. De esta torta propia de aldea, que habitualmente se consume con huevos fritos, chorizo y patatas fritas, en El Xiblu dan otra versión, con carrilleras, cecina y foie. O incluso los sirven acompañando al steak tartar.
Para que nadie se resista a probarlos se pueden pedir por unidad, como sus croquetas, recuerdan en cocina. Una interesante alternativa frente a la ración completa.
El Xiblu
C/ Ibáñez de Bilbao, 6. Bilbao
Tel: 660 980 367
Con todo, El Xiblu ha confeccionado una carta "divertida" a base de productos de calidad superior. Buena prueba de ello la ofrece en el paladar el plato estrella de la casa: el arroz con pitu de caleya, “una gallina que crece prácticamente en libertad, adquiriendo gran volumen”, detalla el responsable del restaurante. Por cierto, con la carne de esta ave elaboran, además, unas croquetas espectaculares. Si bien las tienen también de chuletón a la brasa y de jamón, tres variedades irresistibles.
Respeto al producto, la tradición y la evolución constante
En El Xiblu todo es casero, como se percibe en las salsas. Su cocina, construida alrededor del fuego, muestra en todo su repertorio de platos una forma de entender la gastronomía basada en el respeto al producto, la tradición y la evolución constante.
En El Xiblu bordan el cordero asado de Burgos, con Denominación de Origen Tierra de Castilla, y la paletilla de cochinillo de Segovia
En el capítulo de las carnes, los reyes son los chuletones a la brasa, ideales para compartir. Cuentan con ocho tipos de carne de distintas razas bovinas, como la autóctona Asturiana de los Valles, la de bueyes de aldea, de wagyu japonés y hasta de vacas portuguesas. Normalmente son carnes con una maduración de 20 a 40 días como máximo, una delicia en el paladar por su sabor y jugosidad. Y cómo no, bordan el cordero asado de Burgos, cuya calidad avala la Denominación de Origen Tierra de Castilla, y la paletilla de cochinillo de Segovia. Ambos siempre disponibles, sin necesidad de encargo.
Los pescados están protagonizados por el atún, que les llega de Cádiz recién pescado. Aparte del atún a la brasa, el plato marinero fuerte es el tartar de atún sobre tuétano. Igualmente, trabajan con pescados de temporada y salvajes como la lubina a la brasa.
El broche final dulce a toda comida o cena lo ponen los postres caseros. Las opciones para paladares golosos sugieren la tarta de queso horneada, la torrija de pan brioche infusionada con ron o las peras al vino, recuperadas de la tradición. A lo que suman otras propuestas más particulares, del tipo de la falsa caipiriña de maracuyá o la barreña asturiana, un postre clásico de Asturias reversionado por El Xiblu. Consta de una selección de quesos, yogur, nata y azúcar con compota de manzana y nueces.
Carta y menú degustación
La oferta gastronómica de El Xiblu incluye carta y menú degustación de 8 o 12 pases, con o sin maridaje en ambos casos, pero siempre bajo reserva y a mesa completa. Este último permite degustar los platos más técnicos y representativos del restaurante. Lo ofrecen todos los días al mediodía y por la noche, al igual que la carta.
Mención aparte requiere la bodega, bien surtida, que atesora hasta 85 referencias de vino. Es el resultado de la selección personal del propietario para ofrecer “joyas” –como él las califica–, es decir, vinos no muy conocidos de distintas denominaciones de origen. Sin olvidar, por supuesto, la sidra asturiana con su variedad dulce, conocida como sidra de hielo.
Para orientar al comensal que lo requiera, el restaurante dispone de sumiller, que le ofrecerá sugerencias de cara a maridar cada plato en armonía de sabores.
Instalaciones renovadas con sello propio
Al igual que la carta, las instalaciones aúnan tradición, innovación y fusión, envolviendo al comensal en una atmósfera elegante y distinguida a través de una estudiada dosis de modernidad.
El Xiblu brinda un espacio singular en el centro de Bilbao, orientado a todo tipo de clientes y para todos los públicos, ya sean amantes del pescado, de la carne, de los asados... y tanto de la tradición como de la vanguardia en algunos platos.
Dispone de un comedor principal para 75 personas más 3 reservados para grupos, de entre 8 y 10 comensales dos de ellos, y el otro para acoger de 10 a 14 pax. Todos conservando la estructura y esencia arquitectónica del local, sus columnas, techos y suelos, como elementos identificativos que le dan personalidad. Igualmente se han mantenido el horno de leña y la parrilla, una vez restaurados.
Tras una puesta al día centrada en la cocina, la maquinaria, el mobiliario, lámparas y demás detalles decorativos, el espacio interior ha adquirido un valor que lo hace único. A este respecto, ha ganado un sello diferencial con el color verde, propio de las botellas de sidra, que da cohesión al estilo. "El verde profundo que nos define no es casualidad. Representa nuestras raíces, nuestra forma de vivir la mesa y nuestra manera de mirar al futuro: con respeto por lo que somos y ambición por lo que queremos llegar a ser", argumenta Carrio.
En este ambiente acogen comidas de empresa, bodas, comuniones, celebraciones y, en definitiva, todo encuentro que tenga como punto de reunión la buena mesa.
El objetivo final es que el cliente se sienta a gusto. Evocando con su nombre a la famosa cascada asturiana del Xiblu, el restaurante incita al comensal a rendirse a los placeres que el fuego es capaz de proporcionar al paladar.
De que todo salga a pedir de boca se ocupa su joven equipo de profesionales cualificados, dispuesto a ofrecer a los clientes el mejor servicio.