Síguenos en redes sociales:

Elena IruretaActriz

Elena Irureta: “No tenemos una televisión que dé cabida a tantos actores, es una pena...”

La actriz de Zumaia ha sido recientemente nominada al Goya por su interpretación de Elvira en 'Sorda', una nominación que "en ningún momento pensé que iba a ocurrir”

Elena Irureta: “No tenemos una televisión que dé cabida a tantos actores, es una pena...”Fotos South / Cedida

Con una larga trayectoria a sus espaldas de más de 40 años, Elena Irureta acaba de recibir con sorpresa y alegría su nominación a Mejor Actriz en los Goya por su interpretación de Elvira en Sorda. La zumaiarra vuelve a las pantallas de cine al haber estrenado este enero la comedia familiar Abuela tremenda, tratando diversos temas con la emoción que le caracteriza.

Elena Irureta ha sido nominada al Goya como Mejor Actriz interpretando a Elvira en 'Sorda'.

Ha llevado a cabo trabajos muy intensos en drama como Patria y ahora estrena Abuela tremenda, una comedia familiar. ¿Cambia su preparación actoral dependiendo del papel?

-La preparación para mí no cambia. Cuando cojo un guion, lo leo, lo releo e intento acercarme al personaje (sea cual sea). Luego, directamente hablo tanto con el guionista -si puede ser- como con el director o directora. Porque está bien que tú pienses cosas del personaje, lo montes en tu casa y escribas cosas sobre él, pero tienes que llegar a acuerdos con el director o directora para ver qué es lo que buscan, cómo lo quieren hacer, qué ritmo quieren darle al personaje... Tratas de acercarte todo lo que puedas a lo que están pidiendo de ti, ya sea drama, comedia...

¿Recupera a día de hoy algún recurso propio del teatro o de sus comienzos en Antzerti para interpretar en la actualidad?

-Cuando empiezas en la escuela, como en Antzerti, quieres hacer de todo. Me acuerdo de cómo metíamos la pata, queriéndonos acercar tanto al personaje que si estaba malo, nos poníamos malos, hasta esos niveles... Una vez me tomé un café con sal para sentirme mal, porque el personaje se sentía mal. Haces bobadas de ese tipo porque quieres hacerlo bien, te falta experiencia y hasta el profesor que tenía en ese momento me dijo que “era una barbaridad”. Vas puliendo, pero yo desde el comienzo hasta hoy en día trato de guiarme por mi intuición. Tanto los personajes como nosotros -en nuestra vida- tenemos las mismas emociones. Las emociones las trabajo en el momento y vivo la situación que se está dando, eso es lo que a mí me ha valido. Hay tantos métodos que a cada uno le sirve el suyo y cada uno tiene su manera de trabajar y hacerlo. A mí lo que más me sirve es vivir la situación -la que sea- y meterme a fondo con ella, y a ver qué sale...

Elena Irureta en 'Abuela tremenda'.

Siendo de Zumaia y con una carrera tan vinculada a Euskadi, ¿influye su identidad a la hora de elegir proyectos o construir personajes?

-Bueno, a la hora de elegir la verdad es que no te llueven proyectos como para poder estar eligiendo lo que vas a hacer y a dejar de hacer. O sea, ojalá, pero no es así. Me hace ilusión que lleguen, sea cual sea, si me parece bien y lo hablo con mi representante y todo está bien, pues adelante con el proyecto que sea. Y hombre, a mí me hace mucha ilusión si es en euskera o de aquí. Sobre todo, porque yo empecé en Euskal Telebista y con las obras de teatro que escribíamos nosotras -entre Aizpea Goenaga, Concha (...) y yo, funciones de teatro con las que hemos girado mucho- y yo recuerdo los trabajos que hemos hecho en Euskadi con mucho mucho cariño. Hoy en día, por ejemplo, me llama Paul Urkijo para hacer un personaje en su película Gaua y claro que me hace ilusión trabajar cerca de casa y con mis compañeros: Ane Gabarain, Iñake Irastorza... Son compañeros de toda la vida, empezamos prácticamente juntos. Y mis compañeros son también mis amigos. Claro que me hace ilusión trabajar en Euskadi, ojalá salieran más proyectos. Pero bueno, es lo que hay.

En su trayectoria ha pasado por la televisión vasca, series estatales y grandes producciones. ¿Qué valoración hace de la salud de la industria audiovisual hoy en día?

-Echo muchísimo en falta que se haga ficción en Euskal Telebista, porque ahí empezamos todos, nos formamos mucha gente y ahora la gente que empieza lo tiene más difícil en ese aspecto. No tenemos una televisión que dé cabida a tantos actores, es una pena...

‘Abuela tremenda’

Si hay algo que le llamó la atención a Elena Irureta de la mirada intergeneracional de su última película, Abuela tremenda, es que la relación entre madre e hija siempre parece que es difícil en el aspecto de que si la madre es muy convencional o conservadora, la hija no lo es. “Siempre hemos ido rompiendo los patrones anteriores”, puntualiza la zumaiarra.

En este caso, la abuela es una mujer “muy cañera” que ha estado en un grupo de rock en su juventud -sigue siendo rockera- y es “bastante gamberra”. Entonces, su hija no lo lleva bien, aunque la abuela y la nieta se llevan fenomenal. Ella cree que en la vida real también pasa eso: “Me acuerdo de que mi abuela me permitía muchísimo más que mi madre. Está pasando lo mismo, lo veo con mis sobrinos y nietos”. 


Su personaje más aclamado fue Bittori en Patria, por el que fue galardonada con los premios de la Unión de Actores, Feroz, Forqué y Platino. ¿Siente presión por cumplir las expectativas en el resto de sus proyectos?

-No, no es después ni antes, siempre he sentido presión a la hora de hacer un personaje. Te diré que ahora más, pero no por Patria, sino por la edad. Cuando eres joven, eres más ingenuo, no tienes nada que perder, crees que todo se puede hacer... Y con esa ilusión los proyectos salen y se hacen. Ojalá siguiéramos con esa ingenuidad y con esa alegría para hacer las cosas, pero la verdad es que luego con el tiempo te vas dando cuenta de que la historia es más difícil de lo que crees. Te van creando más respeto todos los trabajos. Cosas que hacía yo con 28 o 30 años, ahora no sé si me atrevería. Precisamente por eso, te crea más respeto el trabajo de todos y dices: “Madre mía, antes qué valor teníamos...”. También es que teníamos muy poco miedo. Hoy en día, no te voy a decir que tengo miedo de hacer cosas, pero sí te crea un poquito más de respeto el trabajarlo bien.

Acaba de ser nominada a Mejor Actriz en los Goya por su interpretación de Elvira en Sorda. ¿Qué ha sentido y cómo fue su experiencia en el rodaje?

-Ha sido una sorpresa muy agradable, ya que en ningún momento pensé que pudiera ocurrir. Me han nominado también para los Premios Feroz y los Gaudí por el mismo personaje, y me siento muy agradecida; tanto a Eva Libertad por haber contado conmigo para encarnar a Elvira, como a los que han contado conmigo para incluirme en estas listas. El rodaje de esta película fue una experiencia francamente interesante donde aprendí mucho y Sorda ha sido un trabajo que nos dio y nos sigue dando muchas alegrías a todos los que participamos en ella.

Con una carrera de más de cuatro décadas, ¿ha cambiado su relación con el público y con la fama?

-No, no, en absoluto... Respeto al público muchísimo, desde siempre. Quiero muchísimo a mi público, que siempre me ha apoyado y me sigue apoyando. Les agradezco muchísimo, nunca he cambiado. Siempre me ha hecho ilusión que les guste lo que hago y que me lo digan. Formar parte de mi trabajo también es atender a la gente que me está manteniendo porque les gusta mi trabajo. 

'Abuela tremenda' es la última película de Elena Irureta.

¿Qué proyectos le haría feliz protagonizar en los próximos años?

-Tengo un proyecto en el aire, que no sé si saldrá algún día, que me haría muchísima ilusión. No puedo hablar de él, porque no hay nada. Si saliera, lo haría con mi sobrino Telmo Irureta. Mientras tanto, todos me hacen ilusión. Simplemente el hecho de que cuenten conmigo, ya me hace mucha ilusión. No estoy esperando a que me llegue la gran película. El hecho de llegar a esta edad, yo tengo 70 años, y haber podido vivir de este oficio me parece ya un lujo tremendo. Me parece muy difícil, porque es un oficio donde estás siempre a la expectativa. Ha sido un trabajo que te mantiene siempre en la incertidumbre. Eso también a mí me ha gustado. Yo no soy una persona que estaría contenta en un trabajo fijo durante 35 años. Soy muy inquieta.