¿Cómo puedo adaptar mi casa para una persona con silla de ruedas?

Janire y su familia viven en un piso sin barreras, diseñado para personas con problemas de movilidad. "Está todo pensado para ella", señala su madre

14.06.2021 | 09:05
Nuestra vivienda debe adaptarse a las necesidades de las personas que la habitan

Nuestra vivienda debe adaptarse a las necesidades de las personas que la habitan, o así debiera ser. Pero, ¿cuáles son los requisitos que debe cumplir nuestro hogar si en ella vive una persona que utiliza silla de ruedas? Por lo general, las dimensiones arquitectónicas siguen unas medidas de anchuras y alturas estándar, que sin embargo no son válidas para alguien con problemas de movilidad. Para no excluir a ningún miembro de nuestra familia y que todos vivamos de forma confortable deberemos buscar una casa que cumpla determinados requisitos que nos permitan desplazarnos en silla de ruedas o bien deberemos abordar una reforma que convierta nuestro hogar en un lugar adaptado que podamos disfrutar todos.

Lo más importante es que en sus espacios interiores exista espacio suficiente para moverse de un lado a otro. Hay que tener en cuenta que las dimensiones mínimas de la silla de ruedas por lo general son de 0,80 metros de ancho y 1,30 metros de alto. Además necesita un radio de giro de 1,50 metros y debe dejarse un paso lateral a ambos lados de la silla de entre los 0,40 y los 0,60 metros para que no tenga problemas a la hora de maniobrar.


1. Lo primero que tenemos que mirar es si nuestra casa o piso tiene una entrada accesible, sin escalones y con un ascensor a cota cero que nos permita salvarlos y en el que además entre una silla de ruedas. Lo ideal es vivir en una casa de una sola planta, sin irregularidades en su pavimento, y a la que se pueda acceder sin dificultad o a través de una rampa.

2. Lo más adecuado es que las puertas tengan mayor anchura de lo normal y sean correderas. Si no, al menos deberían abrirse hacia afuera para facilitar la entrada y salida.

3. Espacios diáfanos, amplios y únicamente con los muebles imprescindibles, no más. Además deben estar al alcance de la persona sentada en la silla. Lo mismo ocurre con los pomos de las puertas, los interruptores de la luz, las persianas y todo tipo de botones, que deberán ir colocados más abajo de lo habitual.

4. Nada de alfombras. En la sala y en general en toda las habitaciones, el uso de alfombras no es buena idea, ya que entorpece el paso de las sillas de ruedas, quedándose enganchada en las ruedas y pudiendo provocar un accidente.

5. Una cocina adaptada. Lo ideal es que la persona en silla tenga un espacio de encimera donde pueda cocinar, que esté a una altura cómoda, no inferior a 0,70 metros. De esta manera, fomentaremos su autonomía.

Además hay que tener en consideración la altura de los muebles superiores y las dimensiones de las puertas que debe abrir, como las de la nevera, el horno o el microondas. También se debe reservar un hueco para que la persona en silla de ruedas coma desde la mesa del comedor, sin olvidar que debe tener un espacio de circulación de 1,20 metros que permita sacar la silla y colocarla en posición de avanzar en la dirección adecuada. Vemos que la cocina es un área vital que debe diseñarse con gran precisión y detalle.

6. En el dormitorio, debe haber espacio suficiente anexo a la cama. En el lado en el que se acueste la persona en silla de ruedas debe haber un mínimo de 0,90 metros entre la cama y el armario. Con respecto al diseño del armario, es importante hacerlo pensando también en esa persona, con puertas no muy grandes, que sean correderas y con manillas que pueda manejar desde su altura, así como los cajones, que no deben colocarse ni muy bajos ni demasiados altos (mínimo 0,48 metros, máximo 1,20 metros).

7. El baño es clave y en él se debe llevar a cabo una importante reforma. Es recomendable dejar espacio, tanto alrededor del inodoro como debajo del lavabo. El inodoro debe tener espacio suficiente en uno de sus lados para colocar la silla de ruedas y que la persona pueda moverse de forma lateral hasta que pueda sentarse correctamente. Y el lavabo no debe tener mueble por debajo para que así pueda colocar la silla de ruedas y lavarse los dientes o la cara con comodidad.

8. También resulta imprescindible sustituir la bañera por una ducha muy amplia con espacio para colocar un asiento, que puede ser abatible, al que la persona pueda acceder de lado. La ducha debe ser de obra, y sin plato, para evitar resbalones y peldaños. Debe tener una anchura de 1,50 metros cuadrados para permitir el radio de giro de la silla de ruedas. Y para mayor comodidad, lo más útil es contar con un telefonillo extensible al que la persona pueda llegar con facilidad.

9. Reservar un espacio propio en el que pueda dar rienda suelta a sus aficiones o intereses. Si es posible, es muy necesario buscar un escenario donde esa persona se sienta libre para desarrollar un hobbie, ya sea un pequeño gimnasio donde poder realizar deporte, un estudio de pintura o un rinconcito de lectura.

10. Y por último pero no menos importante, disponer de un balcón, una terraza o jardín al aire libre, con suelo nivelado y sin escalones, con sol y poca humedad. Hay que destacar que estas personas pasan menos tiempo en el exterior, por eso un lugar donde tomar el aire y el sol es muy beneficioso para ellas. Además, se puede montar un pequeño huerto, facilitando el cuidado de las plantas colocando la tierra en cajas a una altura que puedan manejar, a un mínimo de 0,50 metros y un máximo de 1 metro.

acceso a viviendas adaptadas

El Programa de fomento de viviendas para personas mayores y personas con discapacidad, incluido en el capítulo diez del Plan Estatal de Vivienda 2018-2021, establece que los dueños de los inmuebles para este sector poblacional se beneficiarán de una subvención para el acondicionamiento de la vivienda que garantice la accesibilidad y estancia de acuerdo a la diversidad funcional de su futuro dueño o inquilino. Dentro de las ayudas para comprar vivienda, se establece su inclusión en el plan oficial, previa revisión del caso particular.

En relación al alquiler o la cesión, se fija el precio tope que será de hasta 9,5 euros por m2 de área útil para vivir. La familia con una persona en esta situación que desee optar por una vivienda, deberá demostrar un máximo de ingresos de 30.119 euros anuales o de 37.648 euros si la persona tiene un grado de dependencia severo. También contempla subvenciones de adaptación de vivienda para cocina, baño u otras áreas de acuerdo a la necesidad del usuario, así como la eliminación de barreras con la instalación de rampas y ascensores.

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