Dicen en Inglaterra que casi nunca han sido nada en los torneos de selecciones -con la gloriosa excepción de su Mundial de 1966- porque su fútbol está anquilosado en el presionar-robar-correr y el patapúm p’arriba sin elaborar el juego. Y añaden que por eso esperan con los brazos abiertos a Pep Guardiola, a ver si de su mano y de la de otros técnicos como él su fútbol entra de una vez en el siglo XXI. Tener la mejor liga del mundo -al menos en lo que a ingresos se refiere- y una selección tan del montón es una paradoja. Y diez años, que se dice pronto, llevan sin superar una eliminatoria a partido único en Eurocopa o Mundiales. A ver si hoy ante Islandia rompen la racha, a ver hasta dónde llegan en Francia y a ver cuándo se meten en esa elite a la que cada dos años aspiran y a la que nunca llegan.
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