Iker Vicente supera a Eneko Otaño en un desafío que pasará a la historia
El de Otsagabia sale vencedor de una apuesta que tenía un botín de 6.000 euros como premio
Iker Vicente se impuso este sábado en un desafío que pasará a la historia de los herri kirolak. Y es que el aizkolari de Otsagabia se adjudicó los 6.000 euros en juego frente a Eneko Otaño en Tolosa a pesar de haber concedido dos kanaerdikos de ventaja a su rival. Pocas apuestas se han cerrado otorgando una renta así al oponente, y ninguna de entidad en la última década. Finalmente, Vicente necesitó 51 minutos y nueve segundos para cortar catorce kanaerdikos –catorce troncos de 39,8 centímetros de diámetro– y cuatro oinbikos –de 53,1–, mientras que el aizkolari de Beizama empleó dos minutos y 22 segundos más para partir dos kanaerdikos menos. Un gran registro que, sin embargo, no sirvió para batir al campeón. Vicente confirmó su maestría cortando maderas grandes.
El navarro necesitó 19 minutos y 52 segundos para cortar los cuatro oinbikos en dos tandas, mientras que Otaño optó por partir los cuatro oinbikos juntos y empleó 25 minutos y 29 segundos. Ambos aizkolaris aportaron la madera a medias, y los oinbikos de Vicente resultaron especialmente tensos. El vencedor reconocía al final de la apuesta que “puede ser que el tronco más duro que haya cortado en la plaza lo haya cortado aquí”. El de Beizama, por su parte, explicó tras el duelo que le había tocado partir la base de uno de los troncos, una zona especialmente dura, y que ahí vio que se le escapaban las posibilidades de vencer.
La otra clave de la apuesta estuvo después en el sprint final del vencedor. Cuando Otaño terminó de cortar su primera fila, con dos oinbikos y cinco kanaerdikos, aventajaba en tres minutos y 38 segundos a Iker Vicente, una diferencia que, más o menos, se podía esperar habiendo cortando dos kanaerdikos menos. Pero, en la segunda mitad de la apuesta, con los dos aizkolaris haciendo la misma labor, el navarro consiguió remontar y aventajar en más de dos minutos al de Beizama.
Dos estrategias diferentes
Los dos rivales hicieron un trabajo titánico en una tarde gélida, que no enfrió los ánimos de los numerosos espectadores que acudieron al coso tolosarra. Vicente y Otaño trazaron dos estrategias opuestas. El navarro cortó primero los dos oinbikos de su fila, y luego siguió por los siete kanaerdikos. El beizamarra, a su vez, comenzó sobre los cinco kanaerdikos de su primera fila, para terminar con los dos oinbikos. Al margen del frío y de los nervios, ambos comenzaron a cortar como autómatas, sin levantar apenas la vista de la madera más que para cambiar de hacha. El orden seguido por los dos rivales no facilitaba las referencias. Cuando Otaño cortó sus cinco kanaerdikos, Vicente todavía estaba sobre el segundo oinbiko. Pero las maderas grandes se le comenzaron a atragantar al guipuzcoano, que pisó el segundo oinbiko cuando el navarro estaba ya en su cuarto kanaerdiko. El guipuzcoano completó su fila en 20 minutos y 33 segundos, y Vicente, en 24:11.
Sprint de Vicente
Otaño se percató de la dureza del segundo oinbiko de la fila inicial de Vicente y decidió comenzar por ahí. El guipuzcoano se atascó sobre esta madera y necesitó casi nueve minutos para hendir el tronco. Ahí tomó la delantera Iker Vicente, y ahí empezó a pensar Otaño que se le iba a escapar la apuesta. El navarro cortó el penúltimo oinbiko con un tiempo acumulado de 28:45, mientras que Otaño paró el cronómetro en 29:35. El guipuzcoano consiguió reducir la diferencia en el último oinbiko, pero no pudo evitar que Vicente siguiera por delante. El navarro necesitó 22 segundos menos que su rival para cortar el último tronco de 72 pulgadas, con siete kanaerdikos por delante para ambos. A partir de entonces, el vencedor fue aumentando su ventaja hasta el último tronco.
Otaño, sin embargo, nunca le puso las cosas fáciles, y el navarro no llegó a sacarle un tronco de diferencia. Vicente se permitió el lujo de acelerar el ritmo en los hachazos finales, pero el cansancio era ya más que evidente en los rostros de los dos contendientes, con algún tropiezo incluido producto del tremendo esfuerzo realizado. El campeón acabó levantando los brazos entre los cánticos y gritos de apoyo de sus seguidores, los aplausos del público y los focos y los flashes de las cámaras, ya necesarios al caer la tarde. La apuesta justificó la expectación generada entre los aficionados a los herri kirolak, y la plaza de toros de Tolosa presentó una buena entrada.
Entre los asistentes, aizkolaris de la talla de Arria II, Joxemari Olasagasti, Julen Alberdi, Joseba Otaegi, Julen Gabirondo, Izeta VI o el harrijasotzaile Izeta II. Tampoco se lo perdieron los pelotaris Joseba Ezkurdia y Peio Etxeberria. El anillo inferior de la plaza de toros se llenó de aficionados, y muchos de los seguidores de Iker Vicente se ubicaron también en el anillo superior.
Cuatro apuestas ganadas
Iker Vicente no solo ha ganado los cuatro últimos campeonatos de Euskal Herria en los que ha participado, o los once últimos títulos de Navarra, sino que también se ha impuesto en las cuatro apuestas que ha disputado, ante Arria V, Mikel Larrañaga, Julen Alberdi y, ahora, Eneko Otaño, por primera vez dando ventaja. El de Beizama, por su parte, cayó ante el azpeitiarra y ahora ante Vicente, pero se impuso previamente a Mieltxo Mindegia, Arria V y Ugaitz Mugertza.
Vicente: “Se me ha puesto muy cuesta arriba”
Iker Vicente reconoció estar “contentísimo” tras el desafío. “Creo que he hecho un trabajo muy, muy bueno. Se me ha puesto muy cuesta arriba el desafío. De primeras, el desafío ya era cuesta arriba. En mitad de trabajo aún no había recuperado casi nada de ventaja, y ahí trabaja mucho la cabeza. Luego he arreado todo lo que he podido y he conseguido sacarle ventaja”. El navarro explicó que había funcionado la táctica prevista: “Los troncos grandes que he traído eran muy, muy duros. Puede ser que el tronco más duro que he cortado en la plaza lo haya cortado aquí. Pero los troncos pequeños que he traído yo eran mejores que los suyos, y los oinbikos de él sí que eran buenos”.
“Me he visto por delante cuando he salido de los oinbikos. Sabía que en los kanaerdikos del otro lado”, el de Otaño, “había un poco más de trabajo, y ahí he visto que tenía muchas posibilidades, aunque al final me han tocado muchos nudos y tampoco me he podido relajar”. Vicente se tomará un tiempo para “descansar. Quiero disfrutar de lo que he conseguido, que creo que son cosas bonitas”.
Otaño: “Se me ha ido en el tercer oinbiko”
Eneko Otaño se mostró “a gusto” con el trabajo realizado. “He hecho mi trabajo, y lo he hecho bastante bien. He tenido un par de fallos técnicos, pero he hecho un trabajo bastante bonito”. El tercer oinbiko resultó clave: “Ahí se me ha ido la apuesta”.
Al de Beizama le tocó cortar la parte de la base del tronco, que es especialmente dura: “Ha sido a cara o cruz y han ganado. A ellos les ha tocado la cara, han evitado” esa parte del tronco “y han ganado ahí. Antes les han echado atrás dos oinbikos porque no era legales, y creo que este no era bastante legal, pero la apuesta es así”. Otaño felicitó a Vicente: “Ha hecho un trabajo espectacular también. Ha ganado la apuesta con todos los méritos, y las apuestas son así”. El de Beizama estará ahora “un par de meses tranquilo” antes de prepararse para los campeonatos y para el verano.