Ante los hechos acaecidos el sábado en el estadio de El Sadar, como socio desde hace 32 años y padre de dos niños también socios, me veo en la obligación moral y en la necesidad de denunciar lo vivido en nuestro estadio, algo que jamás había visto. Y digo nuestro, porque es de los socios y socias. Me da igual que el detonante fuera la detención de un crío que lanzó una botella de plástico vacío y sin tapón. Creo que el comportamiento del público y también de Graderío Sur fue en general ejemplar, a pesar de ser un partido históricamente caliente y de gran rivalidad. 

La actuación policial y del equipo de seguridad dentro del estadio fue desproporcionada y extremadamente violenta, creando embudos y sembrando el caos y el pánico en jóvenes, personas mayores y niños, socios y aficionados de Osasuna. Este ejército de bestias, lejos de proteger y mostrar empatía, mantienen una actitud violenta y provocativa constante. 

Escribo esto para exigir como socio responsabilidades sobre lo sucedido dentro y fuera de nuestro estadio. Que no se vuelva ver a un crío inconsciente con la rodilla de un policía encima al ser atendido. Pido al club una investigación y aclaración de los hechos, al igual que seguro también pedirán Sadar Bizirik y otros colectivos. No podemos permitir esta violencia e indefensión.