Hay quien cree que la ciencia vive necesariamente en laboratorios asépticos con jerga de iniciados. Llevo casi toda la vida trabajando por lo contrario: la ciencia se defiende con igual dignidad tomando algo y hablando en román paladino. Ciencia en el Bar nació de esa convicción, compartida con dos científicos y amigos: Joaquín Sevilla e Ignacio López Goñi. Sabemos que el conocimiento no pierde rigor cuando se mezcla con humor, ironía y conversación, y que el bar es un magnífico acelerador de preguntas incómodas. Allí hablamos de ciencia, es decir, de cultura, de actualidad, de mitos, con experimentos tabernarios que cualquiera puede repetir en casa.

Este miércoles nos toca la eternidad. O algo que se le parezca. Con el genetista Javier Novo hablaremos de la ciencia que promete alargar la vida; de bacterias que resisten casi todo; de cómo la física y la psicología nos enseñan que el tiempo es profundamente subjetivo; de cómo la cosmología ha ido estirando nuestras escalas más allá de los dioses antiguos. Quizá, como escribió Borges, la eternidad no sea más que una de las formas del tiempo; quizá solo una excusa para conversar mejor. En cualquier caso, pensar juntos y reírnos es una eficaz estrategia frente a los discursos simplistas de hoy.

Nada de esto habría sido posible sin el viaje compartido con estos amigos, también en tiempos difíciles: aquellos núcleos de conversación sin público, separados y retransmitidos durante la pandemia o las aventuras de ciencia a tres barbas que aún se pueden ver por la tele. Siempre con una libertad poco común, al margen de vaivenes institucionales, movidos solo por la convicción de que la ciencia sí es cultura. Y hoy, más que nunca, una necesidad cívica. Gracias, compañeros y gente con la que lo vamos haciendo posible. Esta ronda va por vosotros.