Baltasar Gallardo, musher navarro y con más de tres décadas de experiencia, se enfrenta a uno de los mayores retos del mushing mundial: la Finnmarkslopet 600, una de las pruebas de larga distancia más duras del planeta. Acompañado por un equipo de ocho huskies siberianos, recorrerá el próximo 7 de marzo 600 kilómetros por el extremo norte de Noruega, donde el frío, la soledad y la resistencia física y mental marcan la diferencia entre llegar a meta o abandonar. De este modo, el deportista quiere convertirse en el primer español en completar esta prueba.

Va a participar en la Finnmarkslopet, una de las carreras de mushing más duras del mundo. ¿En qué consiste?

–Se corre en Finnmark, la región más septentrional de Noruega, cerca del Cabo Norte. La carrera tiene varias categorías: juniors, equipos de ocho perros como el mío que corren 600 km, y equipos de 14 perros que hacen 1.200 km. En mi caso, voy con ocho perros. La Finnmarkslopet de 600 km, es la carrera más larga del mundo para un equipo de ocho perros. El año pasado el 50% de los equipos tuvieron que abandonar antes de llegar a meta. Aquí acabar la carrera ya es un éxito en sí mismo. 

¿Qué dificultades enfrenta esta prueba? 

–En larga distancia no puedes reemplazar perros si se lesionan como en media distancia. Hay que vigilar su salud continuamente. Contracturas, patas torcidas, cansancio... Todo afecta al rendimiento y, si pierdes el quinto perro del equipo, quedas eliminado. 

¿Es la primera vez que participa en esta carrera?

–No. Hace tres años probé por primera vez y no pude acabarlar. Me quedé a 50 kilómetros de la meta. Ya habíamos pasado por los peores tramos, habíamos pasado por miserías estando a -40º. Lo único que me quedaba para llegar era descender. La verdad es que me quedé con la miel en los labios.

¿Qué pasó? 

–En ese momento solo iba con cinco perros y, en el último checkpoint antes de llegar a la meta, un perro llegó con una pequeña cogera. El perro necesitaba varios días para recuperarse y, al final, tuve que abandonar. Me quedé un poco frustrado.

¿Cree que este año podrá completar la Finnmarkslopet? 

–Este año creo que voy mejor preparado, sobre todo porque tenemos más banquillo. El año pasado me presenté en el Mundial con 9 perros de los que tenía que elegir 8. Este año, llevo 12 y de ahí tendré que elegir los ochos perros que yo creo que me van a ir mejor. También voy mejor preparado en kilómetros que la otra vez. Y luego, estando ahí, antes de la carrera espero poder entrenar allí entre 1200 y 1400 kilómetros sobre nieve.

¿Cómo se entrena para un evento así?

–Primero entrenamos mucho en tierra aquí en Navarra, en Cendea de Olza y las Bardenas. También hay veces que me escapo a otros sitios como Soria, en la zona de Ólvega porque allí llueve menos y hace más frío, lo que ayuda a los huskys siberianos desarrollar bien todo su potencial. Luego, hago tiradas de 50 a 100 km diarios, 5-6 días a la semana.

¿Cómo de importante es tener una buena conexión con los perros?

–Es fundamental. Tienes que gestionar su esfuerzo, animarlos y observarlos constantemente. Si van demasiado rápido o se cansan, hay que regularlos. Al final, yo soy como un director de orquesta. Decido el ritmo, cuándo descansar, cómo afrontar cuestas o terreno difícil y cuándo suplementarlos.

Una parte esencial es saber elegir qué ocho perros le van a acompañar durante la travesía, ¿en qué aspectos se basa?

–En tres cosas: fondo físico, capacidad de recuperación y apetito. Los perros tienen que poder correr varios días seguidos, dormir bien y comer durante la carrera. Hago paradas cada 18-20 km para darles comida, y en los checkpoints largos, descansan y se recuperan. Sin esto, el rendimiento cae mucho.

 Al final, los perros necesitan una atención y un cuidado constante, ¿no?

–La alimentación y suplementación son clave para que puedan rendir porque cada perro puede quemar miles de calorías al día. También, antes de cada carrera tienen que pasar un control veterinario bastante riguroso. Más allá de mirar lo que son vacunaciones y desparasitaciones, les hacen unas pruebas de estiramientos, viendo el peso o, si el perro está muy muy delgado, directamente te dicen que busque a otro perro que este no corre. 

Después de 33 años compitiendo en mushing, ¿hay algo que todavía le ponga nervioso?

–La verdad es que lo de las carreras lo llevo mejor. Lo que peor llevo es que algún perro se lesione justo antes de viajar. Por ejemplo, este año uno tuvo una distensión a dos semanas de la carrera, y eso me genera mucha tensión.

En cuanto a los participantes, es el único español, ¿tiene alguna presión extra?

–Vamos a estar 100 participantes y el único de este país soy yo. La mayoría son noruegos, suecos y finlandeses. Aporto el punto exótico de la carrera. Piensan que españa es sol y playa y, cuando escuchan de dónde vengo, se sorprenden mucho. Lo único que espero es desmostrar que, yendo desde tan lejos, podemos tener la suficiente categoría para poder hacer una carrera de ese nivel. Además, nadie de españa ha podido acabar esta carrera, sería el primero.

¿En qué situaciones peligrosas se ha encontrado? 

–En el mushing te encuentras en momentos complicados, con condiciones extremas de nieve, frío y soledad. Es un reto físico y mental enorme. Otras veces me ha tocado quedarme bloqueado en mitad de una pista por una ventisca de nieve y casi enterrado, que no podía ver ni a los perros. También me he encontrado con animales salvajes, llegando a escuchar cómo rugía un oso. Pero ese peligro hace que me sienta más vivo que nunca.

Supongo que también habrá visto paisajes preciosos

–He competido por bosques nórdicos y hay ocasiones en las que te encuentras con imágenes muy bonitas. He podido disfrutar de muchas auroras boreales que, al verlas durante tanto tiempo, casi te aburres.

Y, ¿hasta cuándo se ve compitiendo?

–Tengo 55 años y la verdad es que ya no soy muy joven. Tengo hablado con mi mujer que hasta los 60 vamos a intentar hacer las cosas más bestias que podamos. Todavía me quedan muchas ganas porque hay que querer levantarse a las 5 de la mañana para irse a entrenar. Ahora mismo pienso más en los cuatro o cinco siguientes años que tengo por delante a nivel deportivo y luego me imagino que iremos ya bajando poco a poco el pistón.