Fuerzas israelíes usan gases lacrimógenos para evitar el rezo final del Ramadán en Jerusalén
Este viernes comenzó con la militarización de la zona donde fieles palestinos oran, en la Ciudad Vieja, y los militares usaron granadas aturdidoras
Autoridades israelíes utilizaron la fuerza y emplearon gases lacrimógenos este viernes para evitar que musulmanes palestinos pudieran realizar sus oraciones de Aíd al-Fitr, que marcan el fin del ayuno y la conclusión del mes islámico de Ramadán, cerca de la Mezquita de Al Aqsa, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Centenares de fieles se vieron obligados a orar fuera de las murallas de la Ciudad Vieja, en calles aledañas que dan a parar a lugares como la Puerta de Herodes, entre otras, pues la policía mantiene un bloqueo total sobre los accesos del considerado como tercer lugar más sagrado para los musulmanes desde el inicio de la guerra en Irán, el pasado 28 de febrero.
Este viernes comenzó con la militarización de la zona, la mayoría de tiendas de la Ciudad Vieja permanecían cerradas y se vivieron escenas en las que se utilizaron granadas aturdidoras. Así, los fieles tuvieron que dispersarse a la fuerza y, mientras tanto, sonaban las alarmas por llegada de misiles balísticos procedentes de Irán.
Limitar el acceso de los palestinos
Israel justifica esta normativa como una medida de seguridad debido al contexto bélico con la nación persa, pero en la práctica lleva limitando los accesos de palestinos a Al Aqsa cada año desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Este año, antes de la guerra, se llegó a detener a algunos de los imames de Al Aqsa y se entregaron órdenes de prohibición de entrada a miles de jóvenes palestinos de Jerusalén Este y Cisjordania.
Sin embargo, incluso durante el conflicto con Irán y con una prohibición expresa para no permitir reuniones de más de 50 personas, ha sido constante semanas atrás en la Ciudad Vieja el trasiego de población celebrando festividades como el purim (carnaval judío).
El control de Al Aqsa
Esta mañana, la policía actuó con severidad contra los fieles, dispersando congregaciones para realizar el rezo, al igual que ocurrió días atrás, cuando incluso periodistas internacionales denunciaron haber sufrido un trato abusivo por parte de las autoridades mientras cubrían estos disturbios.
La población palestina teme que esta medida de no permitirles entrar forme parte de una estrategia israelí más amplia para aprovechar las tensiones de seguridad, endurecer las restricciones, y afianzar el control sobre el complejo de la mezquita de Al Aqsa.
El recinto conocido por los musulmanes como Al Haram al-Sharif, que también incluye la Cúpula de la Roca, santuario islámico del siglo VII, es igualmente para los judíos el Monte del Templo, lugar donde se ubicaron el primer y el segundo Templo, destruido este último por los romanos en el año 70 d. C.
La Organización para la Cooperación Islámica y la Liga Árabe condenaron el cierre en un comunicado conjunto: "Constituye una grave violación del statu quo histórico y legal vigente en los lugares sagrados islámicos y cristianos de la ciudad ocupada de Jerusalén".
Y añadieron: "Se trata de un ataque contra los derechos religiosos y el patrimonio establecidos de la nación islámica, una provocación a los sentimientos de los musulmanes de todo el mundo y una violación de la libertad de culto".
Gaza también se despide del Ramadán
En la ciudad de Gaza, miles de fieles también celebraron en las últimas horas Aíd Al-Fitr con la ruptura del ayuno en grandes explanadas rodeadas, en algunos casos, de tiendas de campaña que siguen acogiendo a desplazados por la ofensiva israelí.
La festividad fue dirigida en algunos lugares por autoridades de Hamás, con un amplio despliegue incluido. Mientras, el goteo de muertos por fuego israelí continúa prácticamente a diario, a pesar de acuerdo de tregua rubricado el pasado 10 de octubre y con la atención internacional puesta en Irán.
Además, este jueves el cruce fronterizo de Rafah, que une el sur de la Franja de Gaza con Egipto, reabrió por primera vez desde el inicio de la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. Israel había cerrado Rafah el pasado 28 febrero impidiendo la salida de enfermos a terceros países para recibir atención médica, o la entrada de los gazatíes que buscaban reencontrarse con familiares dentro de la Franja.
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