Han sido más de cinco años de trabajo, pero por fin, la Junta General de Baztan ha aprobado las nuevas ordenanzas del valle, con el voto favorable de 26 junteros y solamente tres en contra, los emitidos por los ediles de Navarra Suma.
El proceso de renovación de las ordenanzas empezó en 2016, y tras muchas reuniones de la comisión creada para prepararlas, y el consiguiente proceso de alegaciones, que los junteros y las junteras votaron una a una, el órgano regidor de las tierras comunales del valle dio el visto bueno a las nuevas ordenanzas, que entrarán en vigor en julio.
La necesidad de renovar las ordenanzas quedó patente en 2016, cuando una vecina del valle que quería dedicarse profesionalmente a la cría de cabras preguntó por la posibilidad de crear un bosque, algo que no preveían las ordenanzas vigentes.
CAMBIOS Las novedades más destacables que entrarán en vigor con las ordenanzas recientemente aprobadas son varias.
Hasta ahora la baja y correspondiente alta de las roturaciones se hace por orden de entrada de la solicitud, lo que impide al resto del vecindario optar a estos pastos en igualdad de condiciones. A partir de ahora una vez se de baja a una roturación se abrirá un plazo de un mes para que los interesados registren sus solicitudes en el Ayuntamiento. Para ello, previamente la Junta General anunciará a todos los vecinos la disponibilidad de la roturación en el tablón de anuncios de todas las localidades, así como en la página web municipal. En el caso de que se presenten más de un solicitante se fijarán prioridades: primero las explotaciones prioritarias, después los agricultores a título principal (ATP) y finalmente el resto. Si hay más de un solicitante de la misma categoría se baremará según una tabla, en el que se valorará, por ejemplo, si el solicitante no tiene ninguna roturación, la cantidad de las que dispone, o si se trata de una explotación ecológica, por ejemplo.
Por otra parte, teniendo en cuenta las alegaciones presentadas, también se admitirá el cambio de titularidad en los supuestos en el que no sea un agricultor a título principal, tal y como recogía la ordenanza de 2009, pero que descartaba la nueva ordenanza en su aprobación inicial. Eso sí, solo se admitirá un máximo de 10 hectáreas.
Asimismo, las nuevas ordenanzas establecen que cada vecino podrá disponer de un máximo de 30 hectáreas de roturaciones. La ordenanza actual no fija límites.
Otra novedad es que se permitirá crear bosques a quienes se dediquen profesionalmente a la cría de cabras o cerdos, con un límite máximo de 10 hectáreas.
En el futuro también se podrán plantar frutales y cultivos de maíz, trigo u otros tipos según el proyecto agrícola, en las roturaciones.
Por otro lado, a partir del 1 de noviembre y hasta el 15 de marzo podrá pastar ganado ajeno a la explotación en la roturación adjudicada a un particular, siempre con el consentimiento de este y previa notificación a la Junta General. Así para un mejor aprovechamiento del pasto, en ese periodo se podrán introducir ovejas de otra explotación en un lugar habitualmente utilizado para pasto de vacuno.
El objetivo principal de la renovación de las ordenanzas ha sido poder realizar un reparto más equitativo de los aprovechamientos comunales. Para ello hay que tener en cuenta que en Baztan existen actualmente 2.200 hectáreas de roturaciones y que la posibilidad de hacer más se está reduciendo ya que también hace falta pasto abierto.
La demanda de roturaciones continúa, aunque el número de ganado disminuye año tras año. Así, si en el año 2000 había 46.055 ovejas en el valle, en 2016 eran 34.819. Ocurre lo mismo con el ganado vacuno, en 2000 había 11.032 vacas, y en 2016, 9.337.
Una vez aprobadas las alegaciones y la nueva ordenanza, habrá que reescribirla y publicarla en el boletín oficial. Además habrá que definir los nuevos protocolos y procedimientos de trabajo, de esta forma la nueva ordenanza entrará en vigor tras la Junta General de julio.