La fibra de esparto sirvió como sustento económico para cantidad de familias de Sesma que, hace años, creaban a través de este material productos funcionales para la época. Marina Jiménez, una estudiante de Diseño de Producto de 22 años, de procedencia compartida entre Sesma y Lodosa, ha decidido aportar su granito de arena al esfuerzo que el pueblo lleva a cabo para mantener viva esta técnica artesana diseñando cuatro piezas de luminaria que combinan bombillas led y fibra de esparto hilada.
A través de su propuesta, este material tan significativo para Sesma "deja de ser necesidad para convertirse en un ejercicio de memoria colectiva", considera la diseñadora, al mismo tiempo que anima a la juventud a vivir en sus pueblos. "Siempre me ha gustado estar en Sesma, pero ver que los vecinos se implican con estas iniciativas me hace tener más ganas de quedarme porque veo que existen oportunidades", reconoce.
Por otro lado, añade, "cuando aprendí la técnica de hilado de la mano de artesanas y pude jugar con diferentes materiales, se creó un espacio donde la artesanía se cruzaba con el diseño, fomentando el aprendizaje mutuo". Las cuatro piezas están basadas en una estructura tubular que les da forma y combinan la técnica tradicional del hilado de esparto con la luminaria. En concreto, este proyecto que conforma el Trabajo de Fin de Grado de Marina incluye dos lámparas de pie y dos de mesa que ponen en valor la historia del pueblo. Tal y como cuenta, Sesma es el pueblo de su familia paterna, así que la joven diseñadora se ha criado allí. Tras haber realizado dos prácticas profesionales en entornos rurales y haber emprendido este proyecto de luminaria, Marina se siente más cerca que nunca de la vida en el pueblo. De hecho, en la actualidad, la diseñadora trabaja como profesora de pintura en Lodosa y ya se está planteando cómo reinventar su profesión. "Estoy pensando en hacer talleres, murales... Tengo ganas de seguir desarrollando ideas porque estoy viendo mucho potencial", admite.