Los bares estelleses conquistarán durante diez días a la clientela con esmerados pintxos
Diez establecimientos participarán en la Semana de Degustación Gastronómica entre el 11 y el 21 de junio
La Asociación de Comerciantes, Hostelería y Servicios de Estella-Lizarra presentó este miércoles la Semana de Degustación Gastronómica, una cita que recuperan después del parón de la Covid-19 y que tendrá lugar entre los días 11 y 21 de este mes en diez establecimientos de hostelería de la ciudad. La idea, apuntaron, es revitalizar el sector, fomentar el turismo y potenciar la cultura del buen yantar.
Para ello, y con la colaboración del Consistorio, los establecimientos, distribuidos por diversas partes del casco urbano, elaborarán uno o dos pintxos que la gente podrá catar a lo largo de dichas jornadas en horario de mañana y tarde en función de cada local.
Bares participantes
Loreto San Martín se encargó de anunciar los bares participantes con sus creaciones y los precios. La ciudadanía local, así como los visitantes que ya rondan la zona, tal y como recalcaron, podrán ir al bar Batzoki Lizarra, en la plaza Santiago, y probar su Carrillera Gold (4 euros); el bar Pigor, en la calle La Estrella, elaborará Chapelita de champiñón (3 euros); el bar restaurante Bienara, en la calle Espoz y Mira, irá con el pintxo Moby Dick (3,50 euros); el bar restaurante Florida, en la plaza de los Fueros, creará una Esponja de cangrejo (4 euros); el bar restaurante Izarra, en Calderería, El caprichoso (4,50 euros); el bar restaurante Monjardín, en la plaza de los Fueros, elaborará dos: La paleta del pintor y La bomba ahumada (5 euros los dos); el bar Roncesvalles By Paco, en Calderería, creará Raíz y mar (4 euros); el bar Txiko Malo, en la calle Espoz y Mina, hará Kausaq (3,50 euros); el café bar restaurante Xanti, en la plaza Santiago, cocinará dos: Pelayo y Keit (5 euros los dos); y, por último, Mi bar, en la plaza del Azucarero, elaborará la degustación La Maritica (4 euros).
Impulso y visibilidad
En la presentación estuvieron algunos de los cocineros, hosteleros y restauradores que reconocieron que junio es un buen mes, a pesar de que con el calor la gente tiende a salir más tarde, y que, en las anteriores ocasiones pre-pandemia, esta cita funcionaba muy bien llegando a vender incluso 1.800 pintxos. “Es una fecha importante y un momento para que, a lo mejor, gente que no suele ir a determinados bares, se acerque y, haciendo las cosas bien, decida quedarse. Para nosotros es importante porque es un revulsivo”.