Mendialdea cumple 50 años “haciendo pueblo”
El centro escolar de Berriozar ha celebrado hoy su aniversario con una jornada festiva cargada de actividades que ha reunido a más de mil personas
La escuela pública Mendialdea ha celebrado hoy su 50º aniversario con una jornada festiva que ha convertido el centro en un punto de encuentro intergeneracional y que ha reunido a más de mil personas a lo largo del día. Alumnado actual, antiguas promociones, familias, profesorado y vecindario se han dado cita para conmemorar medio siglo de historia educativa en un colegio que, desde su inauguración en el curso 1975/76, ha estado estrechamente ligado al desarrollo social y demográfico de Berriozar. Así, con un programa cargado de actividades para todos los públicos y edades, el centro escolar ha homenajeado la inclusión, la coeducación, la sostenibilidad y la convivencia, sus valores educativos centrales.
50 años del colegio Mendialdea: medio siglo haciendo pueblo en Berriozar
El aniversario se enmarca dentro de un año especial para la comunidad educativa, con actividades previas como charlas, mesas redondas y propuestas pedagógicas. Sin embargo, la celebración de hoy ha sido el acto central. Desde primera hora, el colegio se ha llenado de vida y la programación ha arrancado a las 11.00 horas con una visita teatralizada por el centro, seguida de una sesión de zumba y la actuación del coro de Mendialdea II.
Después, ha tenido lugar el acto central conmemorativo al que le han sucedido propuestas lúdicas como el espectáculo “El último Fakir de Zirika Zirkus”, actuaciones del Combo de la Escuela de Música, stands de la comunidad educativa, elaboración de talos y atracciones infantiles, entre otros. La jornada ha concluido con una comida popular en la que han participado más de 500 personas y, ya por la tarde, música y baile para cerrar un día pensado “para todo el pueblo”.
Ese carácter abierto y comunitario es precisamente uno de los rasgos que más destacan quienes han pasado por Mendialdea. “Este colegio no es solo una escuela, es un sitio al que estás muy vinculado”, ha explicado Oier Murillo, antiguo alumno y actualmente estudiante de Bachillerato. Para él, regresar hoy al centro ha sido “volver a la infancia”, un reencuentro con memorias que “aparecen en cada esquina”.
“Aquí se trabaja mucho no dejar a nadie de lado, estar todos juntos y sentir que todos somos iguales”, ha continuado su compañera y ex alumna Uxue Monasterio, que ha destacado, además, el uso del euskera y el sentimiento de grupo como elementos que refuerzan la cohesión social. “Es una escuela pública y eso es lo mejor que tiene”, ha seguido Uxue.
Desde la dirección del centro, Nerea Urtasun, directora de Mendialdea I –el centro dedicado al modelo G–, ha subrayado que esa función social es una de las claves del proyecto educativo. “Estamos muy centrados en la importancia del cole en el pueblo”, ha afirmado.
Tras 17 años vinculada al centro, la directora ha destacado la diversidad del alumnado y la implicación del claustro para responder a esa realidad que afecta a los más de 400 alumnos que acuden a Mendialdia I durante este curso escolar. “Hay una capacidad enorme de adaptación y de atención a la diversidad, y eso también construye comunidad”, ha asegurado Urtasun.
“Hay una capacidad enorme de adaptación y de atención a la diversidad, y eso también construye comunidad”
En Mendialdea II –el centro dedicado al modelo D–, que cuenta actualmente con 362 niños y niñas, el enfoque es compartido. Su director, Ander Elcano, ha destacado entre los puntos fuertes del colegio “la cercanía al monte Ezkaba, que permite realizar muchas actividades en el medio natural”, así como “la estabilidad del profesorado y el fuerte sentimiento de pertenencia y de comunidad”. “Inclusión, coeducación, sostenibilidad y convivencia. Estos valores están presentes en toda intervención educativa que hacemos”, ha continuado Elcano.
La mirada más histórica la ha aportado Xabi Gallo, antiguo alumno y hoy padre de estudiantes del centro. “Son 50 años de escuela, pero sobre todo son 50 años haciendo pueblo”, ha afirmado mientras ha recordado que antes de la construcción del colegio el alumnado estudiaba en bajeras repartidas por la localidad y que Mendialdea supuso unificar y dar identidad al municipio. “Por aquí ha pasado la mayoría de la gente de Berriozar, y eso crea un vínculo muy fuerte”, ha subrayado.
De esta forma, medio siglo después de su inauguración, Mendialdea continúa siendo un pilar fundamental para Berriozar, un lugar donde la educación y el pueblo han crecido –y siguen creciendo– de la mano.