“La mejor manera de adivinar el futuro es crearlo”
La empresa navarra, con un fuerte componente emprendedor, se ha consolidado como un actor disruptivo que combina crecimiento tecnológico y visión de mercado para anticiparse a las nuevas formas de consumo y de pago
Desde Navarra y con una apuesta decidida por la innovación, Muxunav se ha consolidado como una de las compañías más disruptivas en el ámbito de los pagos desatendidos. Su tecnología combina hardware y software para transformar máquinas tradicionales en sistemas conectados capaces de gestionar cobros e interacción de forma autónoma en distintos mercados internacionales.
Especializada en el desarrollo de soluciones de retrofit —la modernización de equipos ya existentes como máquinas de vending, lavanderías o sistemas de juego—, la empresa convierte infraestructuras tradicionales en dispositivos inteligentes preparados para operar en entornos digitales. En este proceso, ha sido pionera en la integración de soluciones como Bizum mediante códigos QR en máquinas desatendidas, una innovación que ha acompañado su crecimiento en los últimos años.
La compañía se ha consolidado así como un referente en un ámbito en plena transformación tecnológica. Su CEO, Antonio Torres, repasa las claves de esta trayectoria, el impacto de la inteligencia artificial y los retos de innovar desde Navarra para competir a escala global.
Muxunav nació como una empresa tecnológica especializada en un nicho muy concreto. ¿Fue una decisión estratégica desde el inicio o una oportunidad que encontraron durante el camino?
Muxunav es el resultado de una evolución. La idea inicial era distinta a lo que es hoy la compañía, pero desde el principio ha estado vinculada al mundo de las máquinas y a la necesidad de modernizarlas.
La empresa detectó que muchas máquinas seguían operativas, pero requerían desplazamientos físicos para conocer su estado. A partir de ahí, se identificó una oportunidad clara: aprovechar la conectividad para obtener información en tiempo real.
Con el tiempo, esa experiencia derivó en una especialización en sistemas de pago desatendidos. El equipo ya contaba con conocimiento sobre cómo interactuar con las máquinas, por lo que el siguiente paso fue permitir que estas pudieran gestionar pagos de forma autónoma. Actualmente, la compañía trabaja en sectores diversos, desde el vending hasta los puntos de recarga de vehículos eléctricos, con una misma idea de fondo: dotar a las máquinas de mayor inteligencia y funcionalidad.
¿Cuál ha sido el principal desafío al que se ha enfrentado Muxunav durante su crecimiento y qué aprendizaje extrajo de esa experiencia?
El crecimiento de la compañía ha estado marcado por dos momentos especialmente relevantes. El primero fue la pandemia. El cambio en los hábitos de consumo, con una mayor reticencia a tocar dinero o superficies compartidas, aceleró la necesidad de soluciones de pago sin contacto y reforzó el desarrollo de sistemas basados en códigos QR.
El segundo gran desafío fue la crisis global de semiconductores. La escasez de componentes obligó a rediseñar parte de la tecnología para adaptarla a la disponibilidad del mercado. Esa situación compleja terminó convirtiéndose en una oportunidad de innovación.
En ese contexto, la empresa impulsó soluciones pioneras como la integración de Bizum mediante códigos QR en máquinas desatendidas, una propuesta que en su momento generó un alto grado de interés por su carácter novedoso.
¿Qué tendencias considera que están marcando esa transformación?
La tendencia principal es la búsqueda de comodidad. El usuario utiliza cada vez más dispositivos para pagar y dedica menos tiempo al propio acto de pago, que se ha convertido en una parte prácticamente invisible de la experiencia de compra.
Desde la empresa se subraya que la clave está en la escucha constante del mercado. No se trata de anticipar el futuro de forma abstracta, sino de interpretar las necesidades reales de los usuarios y de los profesionales del sector.
La inteligencia artificial está llamada a transformar la experiencia de compra.
La IA está llamada a transformar la experiencia de compra, especialmente en los entornos desatendidos, una tendencia ya consolidada y en crecimiento. Permitirá personalizar la interacción con el usuario, ofrecer recomendaciones en tiempo real y adaptar la experiencia según el contexto, con el objetivo de que los dispositivos pasen de ser simples sistemas de pago a herramientas capaces de aportar inteligencia al punto de venta.
En esta línea, ya hemos implementado en nuestros dispositivos Muxubot, un asistente virtual que acompaña al cliente en el proceso de compra, ofrece recomendaciones, verifica la mayoría de edad cuando es necesario e informa sobre aspectos como la presencia de alérgenos.
Muxunav desarrolla tecnología muy especializada. ¿Qué retos plantea la captación de talento en un sector tan específico?
La innovación forma parte de nuestro ADN. Somos una empresa muy centrada en I+D y eso exige contar con personas que tengan curiosidad, capacidad de aprendizaje y ganas de resolver problemas.
Uno de los principales retos es encontrar perfiles especializados. Muchas de las tecnologías con las que trabajamos son tan específicas que no existe una formación previa adaptada exactamente a nuestras necesidades. Por eso dedicamos muchos esfuerzos a formar internamente a quienes se incorporan a la empresa. Más que buscar personas que ya sepan hacerlo todo, buscamos profesionales con inquietud y capacidad para seguir aprendiendo. En un sector que cambia tan rápido, esa actitud es fundamental.
Desde su experiencia como emprendedor, ¿cómo valora el ecosistema de innovación y emprendimiento de Navarra?
Navarra cuenta con empresas muy innovadoras y con un ecosistema que ofrece oportunidades para desarrollar proyectos tecnológicos. Sin embargo, todavía existe margen de mejora en algunos aspectos culturales relacionados con el emprendimiento. Se sigue penalizando en exceso el fracaso, lo que dificulta que más personas se animen a poner en marcha proyectos propios. Emprender implica asumir riesgos, convivir con la incertidumbre y aceptar que no siempre las cosas salen bien a la primera.
A menudo se habla del emprendimiento solo cuando llega el éxito, pero detrás hay mucho trabajo, sacrificio y capacidad de adaptación. Es una forma de vida más que una profesión. Por eso suelo decir que la mejor manera de adivinar el futuro es crearlo: no en el sentido de imaginarlo, sino de interpretarlo antes que otros, entender hacia dónde se mueve el mercado y dar forma a necesidades que todavía están emergiendo.