Accidente en Botsuana
Nuestro monarca ha sufrido un accidente mientras contribuía a erradicar horrendas bestias salvajes en un remoto lugar del África más profunda. La población nativa, atemorizada ante la presencia de seres endemoniados, requería urgentemente soluciones reales. O no. Nuestro campechano monarca, predispuesto por naturaleza, no dudó en colaborar. Aportando una puntería excelente, aún tristemente recordada, y billetes de 500 hasta la cuantía del precio por paquidermo en Botsuana. Animal que no necesita embriagarse para ir arrastrando la trompa, a diferencia del oso. Pero afortunadamente, Dios es misericordioso y nos dotó de médicos y hospitales. No hay pues motivos para alarmarse.
Del periplo real sólo hemos tenido constancia gracias a la tragedia que se nos avecinaba. Andanzas varias que explican la sorpresiva ausencia en el lecho hospitalario de la otra noble y joven víctima de aficiones furtivas. Mas si la salvaguarda de los más altos valores de la nación impide conocer la ubicación regia, bienvenida sea. Sabiendo como se sabe, que el Rey como Dios es ubicuo y habita en los corazones de la noble gente de España.
Respecto a los elefantes, si más pequeños y huidizos hubieran sido, se habría evitado buena parte del lío.