Los nítidos motivos del CIS
El barómetro de enero, que mantiene a Uxue Barkos como líder más valorada, diseña un resultado acorde a los intereses del PP de polarizar las elecciones con Podemos y minimizar al resto de opciones para abocar al PSOE a una gran coalición
el barómetro de enero elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) -dependiente del Ministerio de Presidencia español- responde perfectamente al adagio que resalta la credibilidad de las encuestas poniendo en duda sus resultados, esto es, la estimación de los mismos que cada cual hace en virtud de sus pretensiones o intereses. En este caso, la letra gruesa de la estimación realizada por el CIS dicta que el PP volvería a ganar las elecciones (generales, se entiende, a pesar de que con anterioridad se deben llevar a cabo municipales, forales y en varios casos autonómicas) en el Estado español, aunque se destaque el hecho de que la nueva formación de Podemos (23,9%) se convertiría en segunda fuerza, un 1,7% por delante del PSOE (22,2%) y a solo 3,4% del PP (27,3%). Ahora bien, esa estimación se realiza teniendo en cuenta la diferencia de 14 puntos entre el recuerdo del voto de las últimas elecciones generales y el voto real obtenido entonces por el PP, lo que lleva a determinar un importante voto oculto que permite al partido de Rajoy obtener el mayor porcentaje de teóricos apoyos, esto es, ganar las elecciones según el CIS. Porque dicha victoria no se daría teniendo en cuenta las respuestas de los encuestados sobre el voto directo (19,3% Podemos, 12,9% PP y 12,4% PSOE con un 23% que no se pronuncia) ni en el capítulo de las simpatías (21,1% Podemos, 16,6% PSOE y 15,4% PP con un 20% que no se decanta). Esto es, variaciones favorables a Podemos de 6,4 puntos en voto directo y de 5,7 puntos en simpatía se convierten, según el CIS, en un margen favorable al PP de 3,4 puntos en virtud del denominado voto oculto, nada menos 10 puntos -al menos la mitad de los que no se pronuncian- estimados de diferencia a pesar de que Pedro Sánchez, por ejemplo, aventaja en la valoración de líderes a Mariano Rajoy -con la diputada navarra de Geroa Bai Uxue Barkos de nuevo como la política más valorada y Carlos Salvador (UPN) repitiendo otra vez en el último lugar de la escala-, del que desconfían un 86% de los encuestados. Analizado el proceso de elaboración de los resultados -y con el terrorismo yihadista muy por detrás en las preocupaciones sociales del paro y la corrupción española-, cabe en todo caso preguntarse por los motivos de la misma, que se antojan suficientemente nítidos en cuanto a la pretensión e interés de polarizar las elecciones entre el PP y Podemos para, además de minimizar a otras fuerzas, abocar al PSOE a una futura gran coalición frente a la fuerza emergente que amenaza con fagocitarle.