Osasuna fue símbolo ayer de la fuerza y la unidad de una ciudad que no se rinde ante la adversidad. Una Iruña que pese a los abusos de las altas instancias deportivas españolas y europeas, y del arranque de la campaña electoral, pone su mejor cara y da una lección de fiesta, convivencia y alegría. Una ciudad rojilla hasta la médula, que saca lo mejor de sí misma, y lo hace con orgullo, demostrando con la cabeza bien alta que puede con todo, que tiene a toda Navarra a sus pies y que además de ganas de fiesta, no se rinde, tiene razones para reivindicar lo que merece porque tiene el mejor altavoz del mundo: el chupinazo de unas fiestas sin igual. Y así lo hizo Luis Sabalza, presidente del club rojillo micrófono en mano (“!No nos rendiremos, Aupa Osasuna!”), arropado por las miles de personas que, abajo, corearon “Alé Osasuna”.
Osasunazo en Pamplona
La presencia de Osasuna en la Conference League está pendiente de recursos tras decidir la UEFA la exclusión del equipo pero no habrá rincón del planeta que no sepa del enfado de los navarros y navarras ante el grave atropello a sus derechos, razón por la que se recurrirá al TAS. Pancartas como la de “UEFA Mafia” y los carteles que lucían en los balcones pidiendo justicia y contra la UEFA, “Fuerte con los débiles y débil con los fuertes”, estallaron en el momento de un chupinazo rojo como nunca. Con un Osasuna que vence y convence. Y que ha logrado también apartar del día grande de la fiesta a los partidos políticos que, eso sí, han sabido respetar en este arranque de campaña que el día 6 es sagrado. Al menos los grandes partidos han dado tregua estos días para no restar protagonismo a la fiesta. De hecho no estaba claro si los ultras de la política iban a dejarse ver el día 6 para dar la nota entre tanta cámara. Se temía pero los augurios no se han cumplido. La ciudadanía sabe perfectamente donde está, incluso, como bien reflejaba Mikel Urmeneta en su portada de ayer -que podría interpretarse como una ilustración metafórica-, que el Ayuntamiento de Pamplona está partido en dos, que la alcaldía pudo haber sido otra, y también que estamos en vísperas de unas elecciones generales y que nos jugamos mucho. Y que independientemente de que haya personas que hayan pedido el voto por correo porque se van de vacaciones, o los que van a vivir esta fiesta a tope, todos y todas sabemos que el 23-J daremos una lección de democracia.