Datos ajustan relato. Los nodos deshacen la convención tácita de que Pamplona multiplica su población hasta el millón de personas en Sanfermines. Ya era hora de poder desmentir con datos esa falacia construida a mayor gloria de nuestras fiestas de julio.
El sistema de nodos o sensores para el conteo anónimo de dispositivos móviles ha sido el chivato. Hace dos años, el primero de su aplicación, registró algo por debajo del medio millón de asistentes o participantes únicos, poco más de la mitad foráneos. O sea, que la población crece en un cuarto de millón aproximadamente. Un 46% del total de participantes estuvo en Pamplona solo el fin de semana. Un 32% no se perdió un día de fiestas. La sustancial y conocida diferencia entre la avalancha de los festivos y las jornadas “para los de casa”.
Los nodos instalados por el Ayuntamiento en distintos puntos de la ciudad (el Casco Viejo cuenta con 13) abarcan un radio de acción de 100/150 metros a la redonda de cada enclave. Permiten contabilizar el volumen de personas por zona y las rutas más calientes de su movimiento. La plaza Consistorial, Mercaderes, Estafeta y la Plaza del Castillo son los lugares más recurrentes en los desplazamientos.
Una estimación muy fiable, salvo el improbable hecho de que medio millón de personas transiten sin teléfono móvil para llegar al tópico y manido millón. La hipérbole contable, desvanecida. La herramienta es útil para cuantificar la asistencia a actos del programa oficial, sean costumbristas (chupinazo, procesión, pobre de mí, mulillas…) o de la programación general como conciertos.
El chupinazo en la plaza Consistorial y aledaños, por ejemplo, registra unos 20.000 móviles de otros tantos usuarios diferentes. Los datos han modulado la percepción en cuanto a la afluencia a las fiestas. Queda por modular la calidad en los comportamientos para que la expansión festiva sea compatible con la civilidad. En el respeto interpersonal y a la propia ciudad.