Pese a su decisión de no responder a las preguntas de los parlamentarios en la comisión de investigación, el exasesor ministerial Koldo García sí ha protagonizado un breve cruce de acusaciones con el portavoz de UPN, Javier Esparza, a raíz de una referencia a su etapa como escolta. El regionalista le ha recordado que entonces defendía a víctimas de ETA y ha sugerido que posteriormente habría ‘cambiado de bando’ al participar, según ha afirmado, en acuerdos políticos del PSOE con EH Bildu.

El exasesor ha rechazado con contundencia esa acusación y ha pedido “un mínimo de respeto”. “Lo de que he pasado al otro lado lo dice usted”, le ha respondido. “Que yo no haya defendido los intereses de España no se lo cree ni usted. El tiempo me dará la razón, calma y tranquilidad, que queda mucho. Todo a su debido tiempo. Usted que me conoce bien, porque hemos tenido más de una conversación”. Esparza ha matizado entonces que, en su recuerdo, únicamente habían mantenido “una conversación”.

Durante ese intercambio, el exasesor ha reivindicado también su trayectoria anterior vinculada a las fuerzas de seguridad. “Muchos Fuerzas y Cuerpos de Seguridad dicen que he servido, eso no me lo pueden quitar”, ha asegurado. “Pueden decir de todo de mí, porque ya lo están haciendo, pero hay cosas que no me van a poder quitar jamás en la vida por mucho que lo intenten, no lo van a conseguir”.

García ha insistido en que está dispuesto a colaborar en lo que sea necesario, aunque ha vuelto a evitar entrar en el fondo de las cuestiones políticas planteadas. “Como siempre, que usted también lo sabe, voy a ayudar en todo lo que pueda. Podrá poner en duda lo que usted crea conveniente, pero lo de no defender los intereses de España no creo que ni se lo crea ni usted”, ha afirmado. “Usted sabe que puedo cometer muchos errores, pero no por donde va, creo que me conoce bastante bien en mi área”.

Esparza le ha vuelto a reprochar su supuesta participación en los pactos de los socialistas con la izquierda abertzale, a lo que García ha respondido con una llamada a la “paciencia”, dando a entender que con el tiempo se aclarará su papel y negando implícitamente haber tenido responsabilidad en los pactos que han permitido gobiernos progresistas en el Estado y en Navarra.