Ayer leyó Felipe de Borbón un discurso en el que, por fin, citó a Venezuela con todas las letras. Antes, el día de la Pascua Militar, se limitó a hacer lo que contaba Gila de atrapar a un criminal con indirectas: “Alguien ha matado a alguien”. Así que, el día 6, cuando la monarquía española sigue festejando la toma de Menorca a los ingleses hará unos 240 años, se limitó a comentar lo bueno que sería un orden global basado en normas. Ayer, al menos, ya pidió una “verdadera transición” para el país y no lo que hay.

Pero, como Donald Trump ya siente que ha ganado este duelo, pierde interés; incluso Groenlandia es solo un aperitivo y apunta a México, donde dice que gobierna el narcotráfico. No sé lo que pensará la presidenta, Claudia Sheimbaum, pero ahora mismo solo tiene dos opciones: o correr a esconderse del presidente de Estados Unidos -como ya hizo Sadam y no acabó bien- o correr a abrazarse a él, como ha elegido el colombiano Gustavo Petro. En el caso de José Luis Rodríguez Zapatero, Hazte Oír le acusa de cómplice con los crímenes de Maduro, pero no es previsible que los Delta Force le secuestren hasta que Trump sea capaz de distinguirle de Pedro Sánchez.

La gota que colma

Feijóo no espera a ser presidente

Ante la jueza de la dana. Alberto Núñez-Feijóo compareció ante la jueza que investiga la gestión de la dana que azotó Valencia y reconoció que se vino arriba cuando sostuvo, sin rubor y como un ejemplo de compromiso y responsabilidad, que estuvo informado en todo momento por Carlos Mazón “en tiempo real”. El líder del PP no ha esperado a ser presidente del Gobierno para construir posverdad -para mentir, vamos- y admite ahora que no dedicó un minuto al asunto hasta casi las ocho de la tarde del trágico día. Al menos no se ha referido a Mazón como “ese señor del que usted me habla”. Todavía.

A éste le quiere descabalgar el sospechoso habitual del PSOE, Emiliano García Page, esta vez por la financiación. Al presidente de Castilla-La Mancha no le dan las cuentas de la propuesta porque se basa en elevar el tramo autonómico del IRPF y el IVA. Es decir, de lo que las autonomías generan, no de lo que se redistribuye de lo que generen otras. En el fondo, Page pide elecciones porque en los diez años y medio que lleva gobernando en Castilla-La Mancha no la ha sacado del vagón de cola de renta per cápita del Estado. Y alguien que no es él tiene que tener la culpa. En la otra Castilla, la que gobierna el PP hasta que Vox decida lo contrario, también ven su renta absorbida por la vecina Madrid, donde Ayuso está encantada de que se redistribuyan los impuestos que ella se niega a recaudar.