La preocupación generada entre el alumnado y el profesorado tras el caso de una menor de 14 años que se suicidó en Sevilla, en el colegio Las Irlandesas de Loreto, ha propiciado la creación de una iniciativa contra el bullying en Salesianos Pamplona. Rosa Erro Larreta, directora pedagógica de Secundaria y Bachillerato, ha impulsado este proyecto en el centro, orientado a la prevención y sensibilización frente al acoso escolar.
La iniciativa se desarrolló en cuarto de la ESO, dentro de la asignatura de Formación y Orientación Personal y Profesional, y se enmarca en los proyectos APS (Aprendizaje-Servicio) que promueve Salesianos. Esta metodología combina el aprendizaje académico con un servicio real a la comunidad, favoreciendo que el alumnado aplique sus conocimientos en acciones con impacto social.
Erro ha señalado que el proyecto buscó transformar la preocupación inicial en compromiso activo. El alumnado trabajó en grupos cooperativos y estructuró sus contenidos en varios ejes: una definición precisa de qué se considera bullying, pautas para su prevención, la elaboración de cuestionarios para recoger información y el recordatorio del canal anónimo de comunicación ya existente en el centro para denunciar posibles situaciones de acoso.
Una de las actividades principales de la iniciativa consistió en que los estudiantes de entre 15 y 17 años expusieran el trabajo ante sus compañeros más jóvenes, de 12 a 14 años. “Desde ellos mismos ha funcionado muy bien. Estamos contentos porque los chicos y chicas lo han recibido con otra sensibilidad, les han escuchado y preguntado mucho”, aseguró Erro.
Aprendizaje entre alumnos
La finalidad de esta propuesta es que los alumnos reflexionaran sobre qué es el acoso escolar, cómo identificarlo y qué herramientas existen para prevenirlo, y que posteriormente trasladaran ese aprendizaje a los cursos de primero, segundo y tercero de la ESO.
La directora ha subrayado que el impacto es mayor cuando el mensaje parte del propio alumnado. “Los proyectos de jóvenes funcionan muy bien porque son sus intereses. Aquí tiene cabida todo el mundo porque somos un sitio que acoge”, afirmó.
Los estudiantes han desarrollado competencias como la exposición oral, el pensamiento crítico, el trabajo cooperativo y el compromiso social. “El proyecto hace que reflexionen y hagan suyo el trabajo. Estamos preparando chicos y chicas para la sociedad, para que puedan vivir en sociedad y para respetar al diferente”, explicó la directora.
La iniciativa se alinea con la filosofía educativa del centro, que defiende que el aprendizaje del alumnado debe tener una finalidad social. “Se trata de jóvenes que trabajan para otros jóvenes, que educan y sensibilizan a personas de su misma edad. Colocarles en el centro y permitirles desarrollar iniciativas con impacto real es una tarea educativa de primer orden”, apuntó Erro.