El asesinato de Tatiana Rodríguez, una mujer de 28 años, en Sarriguren tras recibir de su marido 35 puñaladas eleva a 10 mujeres y dos niños el número de víctimas del terror machista en estos apenas dos meses de 2027. No se trata solo de la cifra, que también. De hecho, es escandalosa. Escribo por convicción, no por obligación. Para que el goteo incesante de crímenes machistas no caiga definitivamente en el rincón de la rutina mediática.

Por poner en valor que esas mujeres, cada una de ellas, y también sus asesinos, tienen detrás una historia como seres humanos. Que su vida y su muerte merecen mucho más que pasar al olvido como una estadística durante un par de días. O que terminar siendo carne de basura en la telebasura, donde esas vidas acaban siendo vapuleadas y manoseadas sin posibilidad ya de defensa. Creo necesarias las concentraciones, las declaraciones o incluso esos fríos mensajes repetitivos que los líderes políticos se apresuran a exponer en las redes sociales. Pero es muy poco para uno de los problemas de violencia y de convivencia más graves que arrastra el Estado español.

No se puede bajar la guardia. Y menos ahora, cuando proliferan mensajes e informaciones tóxicas de intencionalidad política que cuestionan la violencia machista o señalan directamente a las propias mujeres como responsables. Por eso se me escapa que el Parlamento de Navarra siga manteniendo la exigencia de la unanimidad para la aprobación de sus declaraciones institucionales. Vox sabe que con la simple abstención impedía de hecho su aprobación. Es absurdo que un texto que suma 48 de los 50 escaños del Parlamento de Navarra, que creo que es un reflejo más que suficiente y razonable de la voluntad política de las navarras y navarros, acabe en la papelera por un absurdo reglamentario. Una sandez parlamentaria.

Si piensan que ese retrato en solitario de Vox daña su imagen, se equivocan. Vox acaba acaparando los titulares y como decía Fraga lo importante es que hablen de uno, mal o bien, pero que hablen. Ni tampoco hace mella en su imagen. Vox ha centrado en el machismo, la inmigración y el revisionismo franquista su soflamas para avanzar entre el electorado. Por eso escribo hoy sobre el asesinato de Tatiana. Porque mañana o pasado habrá otra mujer que engrosará esa lista negra.