Las instituciones navarras, tanto el Gobierno como los ayuntamientos, están gobernadas por mayorías legítimas y democráticas. No hay más. Simplemente, en un sistema democrático de representación proporcional las navarras y navarros votan, por supuesto sabiendo de antemano lo que votan y con qué objetivos y programas, y la pluralidad de la sociedad se refleja en las instituciones y si no hay mayoría absoluta de ninguna formación, como ocurre en Navarra, se pactan acuerdos que garanticen esas mayorías en el Parlamento o en los municipios. Si el mantra de la lista más votada al que recurren el PP en el Estado y UPN en Navarra –allí donde les viene bien, claro, sino lo incumplen y suman acuerdos que dejan fuera a la lista más votada–, lo de que le han robado los últimos gobiernos ya es infumable. Ni a Esparza ni a UPN les han robado gobierno alguno. Ni Uxue Barkos en 2015 ni María Chivite en 2019 y 2023 ni Joseba Asirón en Iruña.

Se han sumado mayorías en las que UPN no ha estado presente ni cerca, porque no ha querido o no ha podido, que salen de la voluntad libre y democrática expresada en las unas desde hace más de 10 años por las navarras y navarros. UPN es la minoría más votada de la pluralidad navarra, pero solo eso. Acomodarse en un espacio político junto al PP y ahora incluyendo el factor ultra de VOX es un lugar donde hace frío y los problemas van en el paquete. No hay más que ver las experiencias entre PP y VOX en aquellas comunidades que gobiernan o aspiran a seguir gobernando. Ese modelo de Gobierno, quizá piense gente en UPN, que es lo mejor para sus siglas –hay otras pdersonas en el partido que lo piensa–, pero no parece que sea el que apoyan la mayoría de los ciudadanos. Ni el que le interesa a Navarra en este tiempo de incertidumbre. Generaría una inestabilidad que acabaría con una década de estabilidad y avances, con sus errores y problemas, por supuesto. UPN hace bien en señalarlos, pero no todo es tan negativo ni tan malo como expresa cada semana y casi cada día. Y no hay derecho divino ni ley inmutable que impida que los navarros y navarras puedan optar libremente en las urnas por otras opciones para Navarra como las de las actuales mayorías.

No es nuevo ni exclusivo de UPN este recurso a la amenaza, al miedo, al caos como única alternativa que entiende a los ciudadanos como simples máquinas de votar acríticamente sin libre albedrío democrático propio. Cuando el único recurso para acaparar la atención es azuzar la confrontación, el jaleo, la trifulca y la bronca inevitablemente se acaba sustituyendo la verdad por la trinchera, y en la trinchera en la que ahora sobrevive UPN, junto al PP y VOX, hay mucha competencia. Y más aún si te sumas, aunque más o menos disimuladamente, a los discursos extremistas de derecha dura. Se alimenta al original en las urnas y pierden la fotocopias.